La tarde del 12 de abril de 1968, una tragedia inexplicable comenzó a diezmar el ganado en diversos ranchos de Utah. En cuestión de días, la cifra de animales fallecidos alcanzó las seis mil ovejas, sumiendo a los productores locales en la desesperación. Lo que resultaba verdaderamente desconcertante para los expertos era que solo morían las ovejas, dejando intactas a otras especies. Ante la falta de respuestas claras, se especuló inicialmente sobre una posible infección masiva, aunque los veterinarios no lograban identificar la patología. El diario Deseret News tituló el 17 de abril:
“Misteriosa epidemia mata a 5.000 ovejas”
. El artículo, redactado por el cronista Joseph Liddell, describía la escena como
“un mar de animales muertos”
en los terrenos de Skull Valley, un sitio cuyo nombre, traducido como “Valle de las Calaveras”, parecía anticipar el desastre.
Las sospechas de la comunidad no tardaron en dirigirse hacia el Campo de Pruebas de Dugway, una instalación militar de acceso restringido en el desierto, conocida por albergar operaciones clasificadas del ejército. Sin embargo, el hermetismo de las fuerzas armadas fue absoluto. En aquel momento, el gobierno estadounidense sostenía que habían transcurrido tres décadas desde que se detuvo la investigación de armamento químico. No obstante, tendrían que pasar treinta años adicionales para que un informe oficial arrojara algo de luz sobre los hechos, dejando aún múltiples interrogantes sin resolver.
Esta opacidad gubernamental alimentó numerosas teorías conspirativas que incluso llegaron a la gran pantalla. Un ejemplo destacado es el filme Rage (Sed de venganza), estrenado en 1972, dirigido y protagonizado por George Scott junto a Martin Sheen. La película narra el escape accidental de un gas nervioso que acaba con la vida del ganado y del hijo de un ranchero, quien se enfrenta a un muro de silencio oficial. Asimismo, el renombrado autor Stephen King se inspiró en el “incidente de Dugway” para crear The Stand, una miniserie donde un arma biológica desata una pandemia global.

Las operaciones ocultas en Dugway
Establecido en 1941 tras el ingreso de EE. UU. en la Segunda Guerra Mundial, el Campo de Pruebas de Dugway funcionó como un laboratorio para el desarrollo de armamento químico y biológico bajo el más estricto secreto. Durante la Guerra Fría, sus actividades se intensificaron ante la posibilidad de un conflicto nuclear o químico a gran escala. Allí se experimentaba con gases letales, agentes nerviosos y patógenos altamente peligrosos.
A pesar de las negativas públicas sobre la producción de armas químicas, investigaciones de la revista New Scientist sugirieron que en Dugway se cultivaban cepas de Bacillus anthacis (ántrax). Se estima que solo en 1968 se efectuaron cerca de mil ensayos, liberando aproximadamente 230 toneladas de agentes nerviosos en pruebas realizadas al aire libre.
La falla técnica del 12 de abril
Investigaciones posteriores determinaron que el día del inicio de la mortandad se realizaron tres maniobras críticas en Dugway: pruebas con artillería química, la incineración de 600 litros de un agente tóxico y la aspersión aérea del agente nervioso VX desde aviones de combate. Esta última actividad fue señalada como la causante directa de la catástrofe en Skull Valley.

Un error técnico fue el detonante: uno de los dispensadores de gas en una aeronave falló, provocando que el VX quedara suspendido en la estela del avión mientras este ascendía. Las corrientes de aire desplazaron esta nube química hacia las zonas de pastoreo, donde el gas se depositó a ras de suelo.
Aunque análisis de laboratorio detectaron rastros de VX en los tejidos de las ovejas, los informes oficiales iniciales tardaron años en admitirlo. Existían, sin embargo, contradicciones notables. Algunas necropsias revelaron hemorragias internas, un síntoma no asociado comúnmente con este gas. Además, persistía el misterio de por qué caballos y vacas resultaron ilesos ante la misma exposición. Documentos desclasificados en 1998 admitieron que la dosis liberada era suficiente para matar a los ovinos, pero nunca explicaron la inmunidad selectiva del resto del ganado ni aceptaron negligencia criminal.
VX: Una sustancia de letalidad extrema
En su momento, el VX fue considerado una pieza clave del arsenal biológico norteamericano. Se trata de un compuesto incoloro e insípido, cuya toxicidad es tres veces superior a la del gas Sarín. Su estabilidad química le otorga una preocupante persistencia en el medio ambiente.

El mecanismo de acción del VX consiste en bloquear la enzima acetilcolinesterasa, impidiendo que los músculos se relajen. Esto genera una contracción muscular perpetua. Los síntomas de una exposición leve incluyen espasmos, babeo y sudoración excesiva. Una dosis letal de apenas diez miligramos conduce a convulsiones, parálisis diafragmática y muerte por asfixia en menos de diez minutos, a menos que se aplique un antídoto de forma inmediata.
Relatos de víctimas humanas
A pesar de que la versión oficial sostiene que ningún civil resultó afectado, testimonios locales cuentan una historia diferente. Ray Peck, habitante de Skull Valley, relató que tras las pruebas comenzó a sufrir dolores de oído intensos. Al día siguiente, su propiedad estaba llena de aves muertas y conejos agonizantes.

Peck denunció que soldados en camiones militares recolectaron rápidamente los restos de la fauna silvestre, los cuales nunca figuraron en las estadísticas. Un equipo médico militar incluso aterrizó en su rancho para tomar muestras de sangre de su familia. Ray Peck sufrió posteriormente migrañas, entumecimiento y paranoia, mientras que sus hijas enfrentaron una alta incidencia de abortos espontáneos al alcanzar la adultez, problemas que siempre vincularon al incidente.
Un legado de regulación y sospecha
El desastre de Dugway provocó un cambio en la política de defensa. Ante el descontento social por la Guerra de Vietnam y el riesgo de los experimentos químicos, el presidente Richard Nixon prohibió en 1969 las pruebas de armas químicas al aire libre. Asimismo, ratificó el Protocolo de Ginebra y ordenó la disolución del Cuerpo Químico del Ejército.
No obstante, el Campo de Pruebas de Dugway no cerró sus puertas. Actualmente, sigue siendo el centro neurálgico del ejército de los Estados Unidos para la investigación y contención de amenazas químicas y biológicas. Aunque no se han repetido incidentes de esta magnitud, el recuerdo de las 6.000 ovejas permanece como un recordatorio de los riesgos del secretismo militar.
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