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Harry enfrenta demanda por difamación de su propia fundación benéfica

El Príncipe Harry se encuentra nuevamente bajo el escrutinio público tras revelarse una demanda por difamación interpuesta por Sentebale, la entidad benéfica que él mismo cofundó. Según consta en los archivos oficiales del Tribunal Superior del Reino Unido, el proceso legal también involucra a Mark Dyer, un allegado cercano del duque de Sussex y antiguo integrante de la junta directiva de dicha organización.

Este suceso marca un capítulo crítico en el vínculo entre el hijo menor del rey Carlos III y la entidad que estableció en el año 2006 como un tributo a su madre, Diana de Gales. A lo largo de casi dos décadas, Sentebale ha enfocado sus esfuerzos en brindar asistencia a jóvenes afectados por el VIH y el sida en naciones como Lesoto y Botsuana, una causa con la que Harry ha mantenido un compromiso histórico.

No obstante, esta estrecha relación se fracturó de forma estrepitosa en 2025. En aquel año, el duque decidió dimitir a su cargo de mecenas tras un enfrentamiento público con la presidenta del consejo de administración, Sophie Chandauka. Esta separación definitiva representó un punto de inflexión negativo que derivó en las fricciones internas que hoy se ventilan en los tribunales.

Los detalles del conflicto legal contra el duque

Aunque la acción judicial por difamación se formalizó el mes anterior, es ahora cuando los detalles han tomado relevancia pública. Hasta el momento, no se han divulgado los pormenores específicos de las acusaciones vertidas contra el príncipe, lo que mantiene una atmósfera de incertidumbre sobre un caso que captura la atención internacional. Este litigio es la culminación de un periodo de inestabilidad dentro de la ONG, caracterizado por discrepancias en el modelo de gestión.

El choque entre el Príncipe Harry y Sophie Chandauka no solo provocó la salida del aristócrata, sino que generó una serie de señalamientos mutuos. Por un lado, el duque de Sussex describió la ruptura institucional como “devastadora”, evidenciando el peso emocional de alejarse del legado de su madre. Por otro lado, la presidenta del consejo elevó el conflicto ante el organismo regulador de organizaciones benéficas en el Reino Unido, acusando formalmente a Harry y a los fideicomisarios de presunto acoso en el entorno laboral.

La Princesa Diana, Princesa de Gales con sus hijos, el Príncipe William y el Príncipe Harry, asisten al Servicio de Conmemoración de Jefes de Estado VE en Hyde Park el 7 de mayo de 1995 en Londres, Inglaterra. (Anwar Hussein/Getty Images)

En sus declaraciones, Chandauka arremetió contra el entorno del príncipe, alegando que el

“desencadenamiento de la maquinaria política de los Sussex”

afectó negativamente la cohesión del equipo de trabajo, integrado por más de 500 empleados. Asimismo, se le reprochó al esposo de Meghan Markle haber filtrado a los medios de comunicación su renuncia antes de informar oficialmente a la presidencia o a la dirección ejecutiva, lo cual agravó la crisis institucional.

Ante la gravedad de las acusaciones, la Comisión de Beneficencia del Reino Unido inició una auditoría para esclarecer los hechos. El informe final del organismo detectó fallos críticos en la estructura organizativa. Según el documento oficial:

“La Comisión ha identificado la falta de claridad en las descripciones de funciones y las políticas internas como la causa principal de las deficiencias en la gestión de la organización benéfica. Constata que esta confusión exacerbó las tensiones, que culminaron en una disputa y en la dimisión de varios miembros del consejo de administración y de ambos mecenas fundadores”

.

El duque de Sussex visita el puesto de salud de Kasane, administrado por la organización benéfica Sentebale, en Kasane, Botswana, el 26 de septiembre de 2019. (Dominic Lipinski/Pool via REUTERS/File Photo)

El ente regulador repartió responsabilidades entre ambas facciones por no haber resuelto las discrepancias de forma privada, lo que desencadenó un grave daño a la imagen pública de Sentebale. Sin embargo, el informe fue contundente al aclarar que no se hallaron evidencias que sustentaran las denuncias de acoso, intimidación, ni rastros de misoginia o prejuicios raciales dentro de la entidad.

A pesar de estas conclusiones, el impacto anímico en el Príncipe Harry ha sido profundo. Reportes de su entorno cercano en agosto de 2025 indicaron que el duque quedó seriamente afectado por el desenlace de la situación, dada su entrega de veinte años al proyecto. Con la demanda por difamación en curso, el desenlace judicial queda pendiente, poniendo en riesgo tanto la reputación de los implicados como la continuidad de la obra benéfica creada en homenaje a la princesa Diana.

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