El máximo directivo de Google DeepMind, Demis Hassabis, ha manifestado que el laboratorio de inteligencia artificial consiguió recuperar su nivel competitivo en años recientes mediante una táctica poco común para una gran corporación: adoptar la agilidad y la mentalidad propia de una startup. Según explicó el ejecutivo, este giro estructural responde a un entorno de mercado que calificó como el más “feroz” que ha visto la industria tecnológica hasta el momento.
Estas declaraciones fueron ofrecidas en el pódcast 20VC, conducido por Harry Stebbings. En dicho espacio, Hassabis pormenorizó que la transformación integral de la organización se activó tras la fusión de DeepMind con Google Brain en 2023. Esta alianza estratégica permitió consolidar el talento, los activos y la potencia de cómputo bajo un solo objetivo institucional.
El líder de la firma indicó que, previo a la integración, existían diversos departamentos dentro de Google que trabajaban en modelos de IA similares de manera simultánea, utilizando infraestructuras independientes. La unificación terminó con estas duplicidades, estableciendo un camino de desarrollo único con una capacidad de procesamiento notablemente mayor.
“Hemos reunido todo el talento de la empresa en una misma dirección”
, puntualizó.

Este cambio de rumbo también ha contado con un respaldo financiero masivo. La compañía matriz, Alphabet, ejecutó inversiones de capital superiores a los 91.000 millones de dólares en 2025 y tiene previsto alcanzar los 185.000 millones de dólares para el año 2026. Para Hassabis, el cuello de botella actual no es el financiamiento, sino la disponibilidad de infraestructura y la cadena de suministro necesarias para soportar el avance de la inteligencia artificial.
Más allá de la inversión monetaria, el factor determinante ha sido el cambio en la cultura organizacional. Hassabis detalló que el laboratorio integró una lógica de trabajo dinámica, centrada en la iteración constante y en la reducción de los tiempos de lanzamiento de productos.
“Se trata casi de actuar como una startup para volver a la vanguardia”
, afirmó el directivo.
Este viraje se justifica por el panorama competitivo actual. En el último periodo, entidades como OpenAI y Anthropic han pisado el acelerador en la creación de nuevos modelos, incrementando la tensión en la carrera tecnológica. Ante este reto, Google buscó adelgazar su estructura interna para ganar velocidad de respuesta.

Resultados y liderazgo tecnológico
Como consecuencia de estos ajustes, herramientas como Gemini han experimentado un crecimiento significativo. De acuerdo con las cifras reveladas por Hassabis, la plataforma logró superar los 750 millones de usuarios activos mensuales hacia finales de 2025, lo que representa una validación clara de su estrategia de adopción masiva.
Durante la entrevista, el ejecutivo también hizo hincapié en el legado histórico de Google dentro del sector. Sostuvo que aproximadamente el 90% de los hitos fundamentales de la industria de la inteligencia artificial tienen su origen en investigaciones de Google Brain, Google Research o DeepMind. Entre estas contribuciones destacó:
- La arquitectura Transformer.
- El aprendizaje por refuerzo mediante retroalimentación humana.
- AlphaFold, innovación por la cual recibió el Premio Nobel de Química en 2024.
Aunque tales porcentajes son objeto de debate, el peso de estos avances es reconocido unánimemente por especialistas y académicos. No obstante, el propio Hassabis admitió que el prestigio histórico no asegura la dominancia en el mercado actual.

En este sentido, la transición hacia una cultura de startup no es una maniobra publicitaria, sino una urgencia operativa. La rapidez de la innovación y la exigencia por productos aplicados han forzado a los gigantes tecnológicos a implementar dinámicas mucho más flexibles y rápidas.
El caso de Google DeepMind es un reflejo de una tendencia global en el mundo tech: incluso las organizaciones con recursos casi ilimitados deben adaptarse a un ritmo de transformación vertiginoso. En una industria donde la innovación es constante, la capacidad de ejecución se vuelve tan vital como la investigación de vanguardia.
Para Hassabis, la premisa es contundente: en un escenario donde la IA no deja de evolucionar, mantenerse en la cima exige operar con la misma determinación y sentido de urgencia que una empresa naciente, incluso desde el seno de una de las corporaciones más grandes del planeta.
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