Han transcurrido apenas tres meses desde la ejecución de la operación “Resolución Absoluta”, maniobra que culminó con la detención de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Sin embargo, dada la magnitud de los cambios, el tiempo transcurrido parece mucho mayor. Esta incursión militar de Estados Unidos representó la puesta en marcha de la denominada “Doctrina Donroe”, una estrategia que tiene como objetivo primordial que Washington recupere la influencia cedida en el hemisferio. Con el fin de desglosar este nuevo escenario internacional, se consultó a Brian Fonseca, quien se desempeña como director del Instituto Jack Gordon de Políticas Públicas en la Florida International University (FIU).
En este contexto, Miami será la sede de la Conferencia de Seguridad Hemisférica (HSC 2026) del 5 al 8 de mayo. El evento, organizado por la FIU y la Fundación Taeda, congregará a ministros de Defensa y Seguridad, así como a diversos representantes gubernamentales de todo el continente. El foro contará con la presencia de académicos destacados como John Mearsheimer y la participación de Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y candidato de Argentina para liderar la Secretaría General de las Naciones Unidas.
Respecto a los temas centrales del encuentro, Fonseca detalló las áreas de análisis:
“Discutiremos sobre los negocios del crimen organizado, la migración irregular, la infraestructura de la seguridad, el futuro de la guerra, el ciberespacio y el espacio exterior como nuevos dominios bélicos, la competencia entre grandes potencias y la influencia de actores externos en la región”
. Además, el foro pondrá especial énfasis en los tratados de seguridad y el proyecto conocido como “Escudo de las Américas”, una iniciativa que integra a doce naciones alineadas con la visión de la actual administración en la Casa Blanca.
El escenario venezolano y el rol de China
Al ser consultado sobre el giro en la política exterior estadounidense tras el uso de la fuerza en enero para capturar a Maduro, Fonseca señaló que el cambio fue inevitable. Según el experto,
“EE. UU. necesitó recurrir a la fuerza militar como instrumento de poder”
, debido a que la estrategia previa de máxima presión no surtió los efectos esperados. Fonseca identifica tres pilares en la política de Donald Trump: el empleo de medidas coercitivas (militares y económicas como los aranceles), la priorización de “intereses duros” (petróleo, minerales estratégicos y lucha contra el narcotráfico) por encima de valores democráticos, y una visión de las instituciones multilaterales como amenazas estratégicas. Este enfoque se enmarca en lo que él define como “denegación estratégica del siglo XXI”.

Sobre la implicación de Beijing en la región, Fonseca explicó que la intervención fue más allá de la retórica democrática. Existe un paralelismo con Irán, dado que China era el mayor beneficiario del crudo de Venezuela, obteniéndolo a precios reducidos por las sanciones. El analista subrayó que la táctica de Trump busca bloquear el acceso de sus rivales a recursos globales esenciales para sostener sus sistemas económicos.
En cuanto a la prioridad de un cambio de régimen en Venezuela, Fonseca aclaró que, aunque la democracia es relevante, la acción militar estuvo motivada por el control del petróleo, la necesidad de frenar la influencia de Rusia, Irán y China, y la mitigación de la crisis migratoria y el tráfico de drogas. No obstante, citó las fases planteadas por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien propone un proceso de estabilización, recuperación y transición para eventualmente llegar a un sistema democrático.
Cuba en la mira de Washington
Ante la posibilidad de que Cuba sea el siguiente objetivo, Fonseca marcó distinciones fundamentales con el caso venezolano. Primero, señaló que en la isla no existe un recuerdo generacional de la democracia debido a décadas de sistema totalitario. Segundo, destacó que Venezuela posee una oposición organizada, a diferencia de la fragmentación que se percibe en las fuerzas disidentes cubanas. Por último, apuntó que Cuba carece de una estructura económica capaz de impulsar una salida rápida de su crisis actual.
Respecto al poder interno, el experto indicó que los militares en Cuba manejan al menos el 35 % de la economía nacional, un control mucho más arraigado que el observado en Venezuela. Sin embargo, describió a los militares cubanos vinculados a negocios como figuras más pragmáticas.
Sobre una posible intervención armada en Cuba, Fonseca se mostró escéptico:
“Yo no creo que EE. UU. esté tomando la experiencia venezolana con la idea de intervenir militarmente en Cuba”
. Argumentó que, a diferencia de los líderes chavistas, en Cuba no hay figuras investigadas bajo cargos de “organización terrorista transnacional” que justifiquen el uso de la fuerza. Prevé que la Casa Blanca mantendrá la presión económica y política, augurando una transición más pacífica pero sumamente compleja por la falta de cultura institucional democrática.

Panamá y la visión de la “Gran América del Norte”
El Canal de Panamá también ha sido un punto crítico. Tras las advertencias de Trump sobre la presencia china, la Corte Suprema panameña anuló concesiones portuarias a la firma CK Hutchison. Fonseca destacó que la temprana visita de Marco Rubio a Panamá subraya la relevancia estratégica de esta vía. El objetivo es expulsar a China de puntos neurálgicos para el comercio global.
Por otro lado, analizó el concepto de “Gran América del Norte” mencionado por Pete Hegseth, titular del Pentágono. Este término abarcaría desde el norte del Ecuador hasta Alaska y Groenlandia. Para Fonseca, se trata de una consolidación táctica de las naciones que integran el corredor por donde fluyen la droga y la migración irregular hacia Estados Unidos.
En cuanto al “Escudo de las Américas” lanzado en Doral, Florida, el experto considera que es un mensaje para que las fuerzas armadas de la región se involucren directamente en el combate a las mafias transnacionales, especialmente mediante la cooperación en inteligencia y vigilancia fronteriza.

La relación con México y el narcotráfico
En el caso de México, Fonseca resaltó la relevancia de la muerte de “El Mencho” Oseguera, líder del cartel Jalisco Nueva Generación. Calificó el operativo de las fuerzas mexicanas como heroico, pero enfatizó que la inteligencia de Estados Unidos fue el factor determinante para su ubicación.
La situación se complica con Juan Carlos Valencia González, hijastro de Oseguera y actual líder del cartel, quien posee ciudadanía estadounidense. Según Fonseca, este hecho podría justificar operaciones de “aplicación de la ley” con apoyo militar de EE. UU. en territorio mexicano. Trump busca forzar a la presidenta Claudia Sheinbaum a adoptar una postura más agresiva contra los grupos criminales, utilizando una mezcla de presión económica, diplomática y amenazas militares.

Vínculos con Brasil y Argentina
Finalmente, Fonseca analizó las relaciones con las potencias del sur. Sobre el Brasil de Lula da Silva, admitió las claras distancias ideológicas con Trump, pero subrayó que existe un vínculo institucional sólido que opera por debajo de las tensiones en redes sociales. “Hay relaciones que se dan por debajo de la superficie y siguen fortaleciéndose”, afirmó.
En cuanto a Argentina, destacó que el alineamiento de Javier Milei con Trump abre puertas en sectores estratégicos como el litio, el uranio, la energía nuclear, la inteligencia artificial y la tecnología espacial. Aunque Milei moderó su discurso inicial sobre China por necesidades económicas, Fonseca considera que ha fortalecido con éxito los lazos de seguridad con Washington, cumpliendo con el deseo de EE. UU. de desplazar la influencia de Beijing en la región.
Fuente: Fuente