La etapa de la adolescencia constituye uno de los periodos más intrincados en el crecimiento de cualquier individuo. En este tiempo, el cuerpo experimenta transformaciones profundas, las dinámicas sociales se vuelven más complejas y cada joven empieza a definir su lugar en el entorno. Para los padres de familia, estos años tampoco resultan sencillos, pues los cambios repentinos en sus hijos pueden generar incertidumbre y temor sobre su bienestar emocional.
El psicólogo Alfonso Navarro comprende perfectamente esta situación. A través de sus plataformas digitales, específicamente en su perfil @alfonsopsicologia, el experto ha señalado que existen actitudes que, aunque puedan causar alarma, tienen una explicación positiva desde el punto de vista del desarrollo.
“Hay comportamientos en la adolescencia que asustan… pero que, bien leídos, indican justo lo contrario de lo que creemos”
El especialista, quien se dedica a la divulgación de temas de salud mental, sostiene que acciones como discutir, aislarse, buscar la diferenciación o marcar distancia no representan fallas en el modelo de crianza aplicado por los padres. Según sus palabras:
“Son señales de un cerebro que está creciendo, cuestionando y construyendo identidad”
Cuatro comportamientos que son señales de crecimiento

Dentro de estas conductas habituales se encuentran las discusiones recurrentes. Navarro defiende que este comportamiento es, en realidad, un síntoma de madurez intelectual:
“Puede ser que tú pienses que te ha salido respondón, que está todo el rato enfadado y resulta que no, resulta que está aprendiendo a tener criterio propio y está aprendiendo a defender sus ideas para intentar crear su propia identidad. Así que es una buena señal”
Otra actitud característica de esta fase es el aislamiento. Sin embargo, el psicólogo aclara que en esta conducta el menor “está buscando su intimidad”. El experto detalla el proceso de la siguiente manera:
“Lo que está intentando es crear en su cuarto su cueva, su mundo, su reino, donde poder desarrollarse. Así que, aunque parece que nos está rechazando, en realidad es sano, está construyendo su intimidad”
Bajo esta misma perspectiva, es común que el adolescente intente establecer una distancia física y emocional con sus progenitores. Navarro indica que no se trata de un alejamiento afectivo deliberado, sino de una necesidad biológica de autonomía:
“No es que esté intentando alejarse de vosotros, es que lo que está intentando es construir esa realidad a su manera, en su mundo, con su intimidad y con todo lo que hablábamos, de una manera donde él pueda hacerlo a solas, autorregularse y luego mostrárselo a la familia. Está intentando crecer y su cerebro está en una etapa donde lo que busca es independencia, autorregulación, creatividad… Todo eso es sano”
Finalmente, a medida que el joven madura, buscará proyectar su propia voz, alejándose de los intereses y estilos de sus padres para diferenciarse. Sobre este punto, el psicólogo recalca que este afán de llevar la contraria es una herramienta para demostrar su capacidad de valerse por sí mismo:
“No es que esté todo el rato intentando otra vez llevarte la contraria y hacer las cosas mal, es que quiere encontrar una manera de hacer las cosas que sea propia. Quiere demostrar que puede buscarse la vida, puede buscar la manera de hacerlo y, por lo tanto, eso que nos molesta tanto es bastante sano”
Aunque Alfonso Navarro admite que estas actitudes pueden resultar agotadoras para los padres, asegura que son un indicador de que el proceso formativo “va por buen camino”. El especialista concluye recordando que esta etapa vital se define por la búsqueda y el ensayo:
“La adolescencia no es comodidad. Es cambio, ensayo y error, búsqueda. Y aunque a veces duela o desconcierte, muchas de esas conductas indican que el desarrollo va por buen camino”
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