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Isabel Allende defiende a sus lectores y critica el sexismo literario

El próximo miércoles 29 de abril marcará un hito en la industria del streaming con el lanzamiento de la primera adaptación televisiva en español de La casa de los espíritus. Esta producción, compuesta por ocho capítulos, se basa en la célebre novela de Isabel Allende. Durante un encuentro digital con diversos medios de comunicación, la reconocida autora, considerada la escritora en español más leída del planeta, destacó que esta versión ofrece una mayor fidelidad al texto original.

Un punto diferenciador clave de esta serie es su política de representación. A diferencia de la película de 1995 —una superproducción de Hollywood que contó con estrellas como Meryl Streep, Jeremy Irons, Glenn Close y Winona Ryder, pero con escaso talento latino—, esta nueva propuesta cuenta con un elenco y equipo técnico integrado exclusivamente por profesionales latinoamericanos y chilenos. Allende enfatizó que el formato episódico es una ventaja competitiva:

“la serie, gracias al formato de ocho episodios, permite tomarse tiempo con la historia”

La autora recordó que, en los años noventa, la industria cinematográfica evitaba los subtítulos y prefería rostros globales, lo que terminaba diluyendo la esencia cultural de la obra. En contraste, esta nueva entrega busca ser “más fiel al espíritu de la novela” y rescatar el verdadero sabor latinoamericano.

Desafíos contra la censura y el prejuicio de género

Radicada en Estados Unidos desde la década de los ochenta, Isabel Allende atraviesa un momento complejo debido al panorama sociopolítico actual. Reveló que La casa de los espíritus enfrenta censura en varios estados de ese país, un hecho que ella califica irónicamente como “un honor”. Pese a su éxito comercial y su disciplina de publicar un libro nuevo cada año —cuyo proceso creativo inicia invariablemente cada 8 de enero—, la escritora denunció que persiste una “competencia desleal con escritores masculinos” y un juicio severo por parte de la crítica hacia las mujeres que logran altas cifras de ventas.

Sobre los cuestionamientos a su éxito comercial, Allende fue tajante:

“Respecto a que te acusen de vender mucho, a mí me parece que es una tremenda subestimación de los lectores. Es decir, si esta gente lo quiere leer es porque no sirve para nada, es medio ofensivo, ¿no?“

Asimismo, aseguró que mantiene una postura equilibrada frente a las opiniones externas, afirmando que no permite que los elogios se le suban a la cabeza ni que las críticas negativas la depriman.

'La casa de los espíritus' estrena su primera adaptación televisiva en español con un elenco y equipo totalmente latinoamericano (Foto: Prime Video)

La disciplina innegociable de la creación

La autora detalló su riguroso esquema de trabajo diario, un protocolo que le permite mantener su ritmo de producción. Su rutina inicia con una hora de gimnasia matutina, seguida de una jornada completa dedicada a la escritura, con el domingo como único día de descanso. Isabel Allende evita el contacto con las noticias hasta el final de la tarde para preservar su concentración y silencio interior. Esta disciplina, según explica, fue heredada de la influencia de su abuelo.

Este sistema de constancia es el eje de su publicación reciente, titulada La palabra mágica. En este libro, Allende sostiene que la perseverancia debe primar sobre la simple creatividad. El texto tiene un fin pedagógico: ayudar a las nuevas generaciones a superar el “miedo a la página”, un problema que vincula al consumo masivo de contenidos visuales y efímeros.

“El propósito de este libro… es quitarle el miedo a la gente, no solo el miedo a escribir, sino que el miedo a leer”

Una carrera bajo el escrutinio constante

Recientemente, la escritora lanzó Mi nombre es Emilia del Valle, obra que conecta con la saga familiar iniciada en su debut literario. Al mirar hacia atrás, Allende admite que ha perdido la inocencia con la que escribió su primer éxito, cuando desconocía las reglas del mercado y la severidad de la crítica literaria, especialmente dura con las mujeres en aquellos años. Sostiene que aún hoy se subestiman las capacidades femeninas en las letras.

Para ejemplificar el sesgo de género, Allende hizo una comparación con la obra de Gabriel García Márquez: “Si El amor en los tiempos del cólera la hubiese escrito una mujer, la hubiesen tildado de sentimental”. Con este argumento, reafirma que el descrédito por el éxito comercial es, en el fondo, un desprecio hacia el criterio del público lector.

Análisis sociopolítico y distancia creativa

Finalmente, la autora explicó por qué no aborda temas de actualidad inmediata en su ficción. Asegura que requiere distancia temporal para procesar los fenómenos complejos. Por este motivo, señaló que “hoy no podría escribir una novela sobre Trump o sobre lo que está pasando en Estados Unidos”. Aunque puede narrar tragedias individuales, como la separación de familias en la frontera, considera que la visión macro requiere tiempo.

Su estilo actual todavía conserva rasgos de su formación como periodista en la revista Paula durante los años 60, donde aprendió a captar la atención inmediata del lector. Actualmente, Allende sigue de cerca la situación de los Estados Unidos, denunciando la censura económica en la educación y las restricciones para enseñar temas sobre raza, luchas laborales e historia, factores que hoy delimitan el terreno de su narrativa y sus posturas públicas.

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