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Crean mini glándulas para estudiar la hormona del estrés

Un grupo de investigadores en la ciudad de Filadelfia ha conseguido un hito científico al desarrollar en condiciones de laboratorio una versión funcional y en miniatura de la glándula suprarrenal humana. Estas estructuras, cultivadas minuciosamente en placas de Petri, han permitido observar de manera directa cómo el cuerpo humano responde a las señales cerebrales para segregar hormonas vitales como el cortisol, ampliamente reconocida como la “hormona del estrés”.

Este trascendental avance fue liderado por los especialistas Kotaro Sasaki y Michinori Mayama en la Universidad de Pensilvania. Los hallazgos, que fueron publicados en la revista científica Cell Stem Cell, establecen una nueva ruta para descifrar el desarrollo y la operatividad de estas glándulas, las cuales han sido históricamente difíciles de estudiar debido a su ubicación y complejidad biológica.

De acuerdo con los autores, este modelo experimental no solo sirve para profundizar en el conocimiento académico, sino que en el futuro cercano funcionará como una plataforma para testear nuevos fármacos, analizar trastornos vinculados al estrés y diseñar terapias de medicina personalizada para pacientes que hoy están condenados a depender de fármacos de forma permanente.

Un sistema que imita la complejidad del organismo

Durante décadas, la glándula suprarrenal se mantuvo como uno de los mayores enigmas de la anatomía humana. Ubicada justo encima de los riñones y con un tamaño similar al de una nuez, este órgano es el epicentro de la producción hormonal necesaria para el metabolismo y la adaptación a situaciones críticas. No obstante, las limitaciones para acceder a tejido humano vivo habían frenado el progreso en tratamientos específicos.

Científicos en Filadelfia lograron crear una mini glándula suprarrenal humana funcional en una placa de Petri (Michinori Mayama, Universidad de Pensilvania)

Respecto al propósito del estudio, Sasaki puntualizó:

“La corteza suprarrenal es un órgano endocrino mayor y central en nuestra respuesta al estrés. Nuestro objetivo era crear una mini glándula suprarrenal en laboratorio para entender cómo se forma y funciona en humanos”

.

Para alcanzar este resultado, el equipo de expertos utilizó células madre pluripotentes inducidas. Se trata de células adultas que fueron reprogramadas para volver a un estado embrionario, permitiendo reconstruir cronológicamente cada una de las fases iniciales del desarrollo de la glándula suprarrenal.

Análisis del cortisol: respuestas ante estímulos cerebrales

La innovación más destacada frente a intentos anteriores fue lograr que el organoide no solo replicara la estructura física por capas, sino que fuera capaz de segregar cortisol y andrógenos. Este proceso ocurre cuando el tejido recibe la hormona adrenocorticotropa (ACTH), que es la señal enviada por el cerebro para activar los mecanismos de defensa ante el estrés. Esto otorga a la ciencia un entorno controlado para modelar estas respuestas químicas.

Michinori Mayama (izquierda) y Kotaro Sasaki (derecha) Crédito: Kotaro Sasaki

Sobre el impacto médico, Mayama subrayó una posibilidad transformadora:

“Nuestros resultados sugieren que este enfoque con organoides podría abrir la puerta a un nuevo tipo de tratamiento: la terapia de reemplazo celular. Esto podría transformar la dependencia de por vida a los esteroides en una terapia curativa única, el objetivo más ambicioso para los pacientes con insuficiencia suprarrenal primaria”

.

En la actualidad, los pacientes diagnosticados con insuficiencia suprarrenal, como quienes sufren la enfermedad de Addison, están obligados a ingerir esteroides diariamente. Esta medicación suele ser insuficiente para igualar los ritmos naturales del cuerpo y genera efectos secundarios. El nuevo avance sugiere que, en el futuro, se podrían realizar trasplantes de tejido suprarrenal funcional creado con las propias células del paciente, eliminando la necesidad de tratamiento crónico.

Asimismo, los organoides representan una herramienta vital para la farmacología moderna. Debido a que pueden producirse masivamente, sirven como base para probar compuestos contra el síndrome de Cushing, una condición que se caracteriza por niveles excesivamente altos de cortisol en el organismo.

El modelo tridimensional permitió a células humanas responder a señales cerebrales simuladas y liberar hormonas esenciales como el cortisol (Imagen Ilustrativa Infobae)

Nuevas fronteras en el acceso a órganos internos

La capacidad de intervenir estos modelos, ya sea mediante manipulación genética o química, permite investigar el origen y la progresión de diversas enfermedades. “Ahora podemos entender cómo la glándula se construye, cómo produce cortisol y cómo se desarrollan las patologías”, añadió Sasaki con optimismo.

La hoja de ruta de los investigadores incluye ahora el perfeccionamiento del sistema para lograr la producción de aldosterona. Esta es otra hormona fundamental, encargada de regular la presión arterial en el ser humano. Al respecto, Sasaki comentó:

“Existen muchas enfermedades asociadas a la aldosterona, como la hipertensión, que afecta a millones de personas”

.

El valor de este desarrollo va más allá del tratamiento de enfermedades específicas. Al permitir la observación en tiempo real del procesamiento de señales celulares, la plataforma podría arrojar luz sobre los procesos moleculares que vinculan el estrés con el metabolismo e incluso con ciertos trastornos de salud mental relacionados con el cortisol. El trabajo conjunto de Mayama, Sasaki y su equipo establece un precedente histórico en la endocrinología al facilitar el acceso a uno de los órganos más aislados del cuerpo.

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