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Artemis II: Menús reconfortantes y cultivos lunares para el espacio

La alimentación de los astronautas que participarán en la misión Artemis II ha experimentado una evolución notable, integrando preparaciones familiares como el macarrón con queso y la carne asada. Según informes de la revista National Geographic, esta transformación busca mitigar los desafíos psicológicos y físicos de las expediciones prolongadas mediante una estrategia de nutrición avanzada.

El propósito central de la NASA es garantizar la salud integral de la tripulación en condiciones de aislamiento extremo. Para ello, se trabaja en dos frentes: ampliar la durabilidad de los suministros alimenticios y establecer protocolos de cultivo autosuficiente en el entorno espacial, marcando una nueva etapa en la exploración del cosmos.

Variedad gastronómica y selección de alimentos

La logística alimentaria de la nave Artemis II está bajo la supervisión del Laboratorio de Sistemas de Alimentos de la NASA. Este departamento especializado ha diseñado un catálogo de 200 opciones nutritivas, presentadas en empaques herméticos que incluyen desde estofados caseros hasta postres liofilizados. La selección no es aleatoria; la tripulación participó en cuatro sesiones de degustación, de una hora cada una, para definir sus preferencias personales, tal como explicó Xulei Wu, líder del laboratorio.

Este enfoque moderno contrasta drásticamente con las misiones Apollo de los años sesenta. En aquel entonces, la dieta se limitaba a cubos compactos de carne o fruta. El comandante del Apollo 8, Frank Borman, manifestó en 1968 su descontento con la falta de sabor, señalando que la comida

“no suena como un respaldo entusiasta”

.

El menú navideño del Apolo 8 incluía bebida de uva deshidratada, puré de arándanos y manzana, café, y un paquete húmedo con pavo y salsa, mostrando la innovación en la comida espacial (Centro de Sistemas para Soldados de Natick, EE. UU, publicado en NASA)

La directora Xulei Wu enfatiza que la creación de un menú universal es inviable debido a las necesidades fisiológicas y gustos individuales. Por ello, las recetas se perfeccionan basándose en el feedback de los astronautas. Recientemente, se descartaron los cheese grits por su baja aceptación, mientras se prueban tecnologías de irradiación gamma y haces de electrones para preservar texturas por períodos de tiempo superiores a los actuales.

Avances tecnológicos en la cocina de la nave Orion

La infraestructura de la cápsula Orion incluye un calentador especializado capaz de llevar las raciones a temperaturas de entre 68 °C y 80 °C en menos de sesenta minutos. Wyeth McKinley, instructor de la misión, destaca que este sistema supera con creces las antiguas pistolas de agua caliente. Aunque inicialmente se diseñó para las comidas principales, la preferencia de los astronautas por consumir aperitivos en cualquier momento obligó a ajustar los sistemas de gestión energética, según detalló Paul Boehm, gerente de la cápsula.

Para evitar riesgos operativos en microgravedad, se aplican normas estrictas. Se prohíbe el pan convencional para evitar que las migas interfieran con los sistemas de navegación; en su lugar, se utilizan tortillas y panes planos. Además, la entidad Space Food Systems prioriza dietas bajas en sodio para prevenir el deterioro de la densidad ósea durante la ingravidez.

Restricciones técnicas y nutricionales obligan a sustituir el pan tradicional por tortillas y panes planos en el menú espacial, para evitar riesgos por migas en microgravedad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Agricultura en suelo lunar y misiones a Marte

De cara al futuro en Marte, expertos como Suresh Pillai, de la Texas A&M University, trabajan para que los alimentos mantengan su inocuidad hasta por siete años. Actualmente, las pruebas experimentales ya garantizan una conservación de cuatro años.

Paralelamente, la botánica espacial ha dado pasos gigantescos. En 2022, los investigadores Anna-Lisa Paul y Rob Ferl de la Universidad de Florida lograron que la planta Arabidopsis thaliana creciera en regolito lunar auténtico, recolectado en las misiones Apollo 11, 12 y 17. Aunque el suelo lunar tiene dificultades para absorber agua y genera estrés celular en los organismos vegetales, los científicos observaron que la tercera generación de estas plantas logró adaptarse mejor a este entorno hostil.

Experimentos recientes demostraron que la planta Arabidopsis thaliana puede crecer en regolito lunar real, lo que abre el camino hacia sistemas autosuficientes de cultivo fuera de la Tierra (Imagen Ilustrativa Infobae)

El aporte de Latinoamérica a la ciencia espacial

En el ámbito regional, Brasil lidera investigaciones mediante un consorcio encabezado por Carlos Hotta de la Universidad de São Paulo y la agencia Embrapa. Sus estudios se centran en el cultivo de camote y garbanzo, ajustando sus ciclos biológicos para que soporten la luz artificial y la radiación extrema de planetas como Marte.

Las pruebas han incluido el uso de clinostatos para simular ingravidez y vuelos en naves de Blue Origin. El investigador Paulo Hercílio Rodrigues comprobó que el camote reacciona favorablemente a la luz azul, desarrollando tallos más resistentes en condiciones de gravedad simulada.

Finalmente, la innovación también llega a la cocina con el chef Jefferson Rueda, quien creó el pastel sonho —una adaptación del dulce portugués— utilizando masa de camote para evitar la dispersión de partículas, demostrando que la gastronomía de alta calidad es posible incluso fuera de la atmósfera terrestre.

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