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Guía para entrenar en otoño: cómo ganar fuerza y evitar el estancamiento

La llegada del otoño se presenta como una ventana de oportunidad ideal para efectuar ajustes en la rutina de entrenamiento y alcanzar mejoras significativas en áreas como la fuerza, la resistencia y el ánimo. De acuerdo con diversos especialistas, modificar los ejercicios y adecuar la actividad física al clima actual permite renovar el interés del deportista, impidiendo el estancamiento que suele aparecer tras repetir las mismas series durante varias semanas.

Para maximizar los beneficios del ejercicio al iniciar esta estación, es fundamental variar los tipos de movimientos, estructurar la actividad en bloques temporales con metas particulares y calibrar el nivel de esfuerzo entre cada fase. Esta metodología, conocida como periodización, facilita el progreso constante sin llegar a una meseta de rendimiento, disminuye las probabilidades de sufrir lesiones y promueve un estado de bienestar integral.

El organismo tiende a acostumbrarse a los estímulos constantes, lo que puede provocar que se detenga el progreso si no se aplica variedad. Entrenadores profesionales como Andre Crews recalcan que el comienzo del periodo otoñal es el instante perfecto para actualizar el esquema de trabajo físico.

Crews detalló que el secreto no radica en realizar ejercicios de manera desordenada, sino en establecer objetivos específicos para cada ciclo anual. Ajustar el entrenamiento según la estación permite romper con la monotonía y encontrar un equilibrio entre el desarrollo de la fuerza, la resistencia y los tiempos de recuperación, factores determinantes para gozar de buena salud a largo plazo.

Variar la rutina y aprovechar el clima otoñal impulsa el bienestar físico y mental. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estructuración de la rutina deportiva en bloques

La técnica de la periodización conlleva la organización del entrenamiento en bloques de cuatro a seis semanas de duración. En cada uno de estos periodos, se debe dar prioridad a un objetivo central, como puede ser el incremento de la fuerza, la optimización de la potencia o el trabajo de resistencia cardiovascular.

Según lo expuesto por Crews, una estrategia efectiva consiste en iniciar con una fase de 8 a 12 repeticiones empleando un peso moderado para asentar una base sólida. Posteriormente, se deben alternar etapas que contemplen menos repeticiones pero con una carga de peso superior, logrando así un fortalecimiento muscular más profundo.

En movimientos fundamentales como la sentadilla, este proceso requiere modificar tanto el volumen de repeticiones como el pesaje de manera escalonada. Una vez que se concluye un bloque dedicado a la fuerza máxima, los expertos sugieren transitar hacia ejercicios de potencia, utilizando una carga más ligera pero imprimiendo una mayor velocidad en cada movimiento.

La periodización del ejercicio ayuda a evitar el estancamiento y reduce el riesgo de lesiones. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Andre Crews enfatizó que es de gran utilidad aplicar movimientos esenciales en cada ciclo de entrenamiento. Estos incluyen acciones como:

  • Empujar
  • Tirar
  • Bisagra de cadera
  • Sentadilla
  • Estocada
  • Cargar

Mediante este enfoque, se previenen los desequilibrios en el cuerpo y se reduce drásticamente el riesgo de lesiones articulares o musculares.

Por su parte, la entrenadora especializada en atletismo Kati Billow sugirió aplicar un modelo similar para las actividades aeróbicas. Su propuesta incluye el diseño de ciclos de dos meses donde se aumente paulatinamente la distancia recorrida, para luego integrar segmentos de mayor velocidad y, finalmente, plantearse nuevos desafíos físicos.

Billow manifestó:

“No se trata de dar el cien por ciento cada vez que sales por la puerta para correr 8 kilómetros. Es retroceder e ir más despacio”.

Esta estrategia de alternancia de intensidades resulta clave para avanzar de forma segura sin caer en el agotamiento crónico o fatiga.

Recomendaciones de fuerza y cardio para la temporada otoñal

Especialistas recomiendan ajustar la intensidad y los objetivos según la estación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dentro de cada ciclo de fuerza, se pueden integrar ejercicios como las sentadillas con mancuerna al pecho, remos, prensas o estocadas, siempre ajustando la carga y las repeticiones según la fase en la que se encuentre el deportista. Crews aconsejó planificar el trabajo de cada grupo muscular durante periodos de cuatro a seis semanas, introduciendo cambios posteriormente para obligar al cuerpo a una nueva adaptación.

En el ámbito de la resistencia, Billow recomendó a las personas que suelen caminar que incrementen la distancia o el tiempo de su actividad en un 10% cada semana durante un lapso de dos meses. Tras este periodo, se podrán sumar tramos de marcha rápida o extender el recorrido total.

Para quienes practican el running, lo ideal es aumentar el kilometraje de forma progresiva e intercalar sesiones de velocidad. Si, por ejemplo, la distancia más larga en el primer bloque es de 5 kilómetros, esta puede subir a 6 y después a 8 kilómetros. De esta manera, se potencia el rendimiento y se elude la monotonía.

Cambiar el tipo de ejercicios mantiene el interés y mejora los resultados del entrenamiento. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La especialista en fisioterapia Leada Malek recomendó la inclusión de semanas de descarga cada cuatro semanas de trabajo intenso. En estas fases, el nivel de carga debe bajar entre un 20% y un 30%. Estos periodos de descanso activo son fundamentales para la recuperación del organismo y pueden reforzarse con ejercicios de movilidad o sesiones de estiramiento para optimizar la flexibilidad y eludir problemas por sobrecarga.

Consejos para la motivación y el aprovechamiento del clima

El otoño brinda condiciones climatológicas muy positivas para el ejercicio al aire libre. La bajada de las temperaturas incentiva la realización de actividades fuera del entorno del gimnasio, como visitas a parques o senderos naturales, lo cual favorece el estado anímico y aporta una mayor diversidad a la rutina, según explica Malek.

Asimismo, el hecho de variar las disciplinas según el estado del tiempo ayuda a prevenir el desgaste y mantiene la motivación alta durante todo el año. Explorar deportes como el kayak, la escalada o las caminatas con peso es sumamente provechoso para ejercitar la fuerza desde perspectivas distintas.

Una persona realiza ejercicio cardiovascular en una caminadora dentro de un gimnasio moderno, reflejando el creciente interés por la vida saludable y el bienestar físico en entornos urbanos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Crews planteó la importancia de realizar al menos dos sesiones de fuerza semanales, pero también recomendó sumar actividades lúdicas, caminatas veloces en pendientes o el uso de escaleras para diversificar el gasto energético. Aplicar ajustes sencillos —como incorporar series de sentadillas divididas después de una caminata— puede facilitar enormemente la transición a las exigencias propias del otoño y asegurar la permanencia de los resultados obtenidos.

El uso de espacios verdes y naturales no conlleva necesariamente traslados largos ni el uso de herramientas complejas. Incluso en las zonas urbanas hay múltiples alternativas para integrar ejercicios y aprovechar la versatilidad que define a esta estación del año.

El cambio estacional renueva el entorno y genera nuevas posibilidades para mantenerse activo, fortaleciendo tanto el cuerpo como la mente y convirtiendo al medio ambiente en un colaborador fundamental para la salud personal.

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