El especialista en salud mental, Fran Sánchez, ha difundido una importante advertencia para aquellas personas que, tras haber sufrido en vínculos sentimentales pasados, deciden apostar por un nuevo amor. De acuerdo con el experto, retomar la vida en pareja después de una experiencia traumática conlleva el riesgo de consolidar comportamientos y temores previos, a menudo de forma inconsciente. En su reciente intervención, el psicólogo detalló cómo las heridas emocionales del ayer pueden condicionar negativamente la manera de relacionarse en el presente.
Para ilustrar este fenómeno, Sánchez utilizó una analogía comparativa.
“Imagina que vienes de vivir en una ciudad objetivamente peligrosa, donde te pasaron cosas difíciles y donde te sentiste inseguro constantemente. Ahora te mudas a otra ciudad y aunque esta no tiene nada que ver, tú traes una idea contigo: esto podría ser peligroso”
, explicó el profesional.
Este patrón se repite cuando el individuo actúa impulsado por el temor, restringiendo sus movimientos y buscando una validación constante de seguridad. Aunque estas acciones generan un alivio temporal, el experto advierte sobre un proceso interno peligroso:
“Da alivio porque te hace sentir seguro, pero al mismo tiempo está pasando algo importante sin que te des cuenta. Tu mente aprende de lo que haces y cada vez que te comportas así, tu mente interpreta: si me estoy protegiendo tanto, será porque realmente hay peligro”
, sentenció Sánchez.

La sombra de la desconfianza en el presente
El psicólogo trasladó este análisis al ámbito de la pareja, donde las consecuencias pueden ser devastadoras para el nuevo vínculo. El escenario se presenta cuando alguien que ha sufrido engaños, abandonos o traiciones inicia una relación con una persona que, en principio, no le da motivos para la sospecha. Sin embargo, surge el cuestionamiento interno:
“¿y si vuelve a pasar?”
. Según Fran Sánchez, esto provoca que el individuo analice compulsivamente cada gesto o silencio del otro como una posible señal de peligro.
Si bien es normal buscar cierta tranquilidad emocional, el problema radica en que esta conducta se convierta en el pilar del vínculo.
“Cada una de estas conductas le está enseñando algo muy potente a tu mente. Si estoy actuando así, será porque hay algo real de lo que protegerse. Y así, sin darte cuenta, lo que comenzó siendo una creencia sin mucho cuerpo y un miedo, ahora es una amenaza real en tu cabeza y una creencia que se ha fijado por completo”
, advirtió el especialista.
Asimismo, Sánchez enfatizó la existencia de un círculo vicioso difícil de romper:
“No es solo lo que piensas, lo que te afecta, es todo lo que haces alrededor del pensamiento, porque cada vez que actúas así, te calmas, pero también estás confirmando la creencia. Así se crea un bucle del que es difícil salir. Actúas por miedo y aunque te calmas momentáneamente, lo que haces hace que el miedo parezca cada vez más real”
.
Para concluir, el experto señaló que la solución no se encuentra solo en intentar eliminar los pensamientos negativos, sino en prestar atención a las acciones propias.
“Muchísimas veces, más que intentar eliminar el pensamiento, lo más importante es observar qué estoy haciendo alrededor de él que lo está haciendo cada vez más creíble”
, puntualizó finalmente Fran Sánchez.
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