Con la llegada de abril y el incremento de las lluvias en gran parte del país, Ecuador entra en una de las épocas más complejas para la movilidad. La combinación de vías resbaladizas, menor visibilidad y conductas de riesgo al volante provoca un aumento significativo en la siniestralidad vial, especialmente en ciudades como Quito y Guayaquil, donde la alta carga vehicular intensifica los peligros.
Según datos de la Agencia Nacional de Tránsito (ANT) y el INEC, solo en el primer trimestre de 2024 se registraron 4.868 siniestros de tránsito a nivel nacional, siendo los choques el tipo de accidente más frecuente, con el 46,69% del total . A esto se suma que más del 90% de los accidentes responde a factores humanos, principalmente exceso de velocidad, distracciones al volante e irrespeto a las normas de tránsito, causas que se agravan durante la temporada invernal.
“Durante la temporada de lluvias, los riesgos en la vía se multiplican. No solo por las condiciones climáticas, sino porque muchos conductores no ajustan su comportamiento. Reducir la velocidad, mantener distancia y anticiparse a posibles imprevistos puede marcar la diferencia entre un susto y un accidente grave”, señala Walter Solórzano, Gerente de Operaciones e Indemnizaciones de Generali Ecuador. En este contexto, las autoridades identifican un conjunto de factores recurrentes que explican el incremento de siniestros, especialmente en temporada de lluvias:
Principales causas de accidentes de tránsito en Ecuador:
- Exceso de velocidad: principal detonante de siniestros a nivel nacional.
- Conducción distraída: uso del celular o falta de atención en la vía.
- Irrespeto a señales de tránsito: semáforos, señales de pare y límites establecidos.
- No mantener la distancia de seguridad: especialmente crítico en vías mojadas.
- Conducción en estado etílico o bajo fatiga.
- Condiciones climáticas adversas: lluvia, neblina y baja visibilidad.
- Estado de la vía: baches, acumulación de agua y deslizamientos.
- Fallas mecánicas: neumáticos desgastados, frenos deficientes o problemas de iluminación.
El impacto del invierno en la seguridad vial es evidente. Diversos estudios regionales muestran que la probabilidad de accidentes puede incrementarse entre un 20% y 30% durante lluvias intensas, debido a la pérdida de adherencia de los neumáticos, el aumento de la distancia de frenado y la disminución de la visibilidad. En Quito, factores como la neblina, las pendientes y la acumulación de agua en vías elevan el riesgo, mientras que en Guayaquil, las inundaciones de calles y el deterioro de la calzada son detonantes frecuentes de siniestros.
En este escenario, la prevención se vuelve fundamental. Revisar el estado del vehículo, adaptar la conducción a las condiciones climáticas, respetar las normas de tránsito y contar con un seguro adecuado son acciones clave para mitigar riesgos. La educación vial y la corresponsabilidad entre todos los actores de la vía son determinantes para reducir la siniestralidad.
Abril, con sus lluvias características, no solo pone a prueba la infraestructura vial del país, sino también la cultura de conducción. Apostar por la prevención y la protección es clave para salvaguardar vidas y reducir el impacto de los siniestros en Ecuador.