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Hallan inédita y avanzada técnica de pintura romana en Hispania

Una investigación de carácter multidisciplinar, que ha contado con la participación activa de la Universidad de Córdoba (UCO), ha revelado el hallazgo de una sofisticada técnica de pintura mural que no se había registrado previamente en la Hispania romana. Este descubrimiento demuestra que los artesanos de la época poseían un nivel de conocimiento sumamente elevado sobre las materias primas utilizadas para extraer pigmentos y los efectos químicos logrados al combinarlos.

De acuerdo con los datos proporcionados por la UCO, los pintores romanos que, hacia finales del siglo I, se encargaron de la decoración de las paredes en la domus de Salvio, ubicada en la actual Cartagena, ejecutaron un trabajo técnico cuya maestría sigue generando interés científico dos milenios después.

El minucioso análisis de las pinturas murales encontradas en una de las habitaciones de esta vivienda, que destaca como una de las mejores conservadas de la antigua Carthago Nova, ha confirmado que aquellos antiguos artesanos dominaban con precisión los materiales y los resultados de sus mezclas cromáticas.

En particular, los investigadores identificaron una avanzada «receta» que permitía, simultáneamente, reducir los costos de producción y asegurar la resistencia de la obra frente al paso del tiempo. Para ello, empleaban una combinación de pigmentos que integraba uno de los minerales más valiosos de aquel periodo: el costoso cinabrio, también referido como ‘oro rojo’.

Colaboración científica multidisciplinar

A esta relevante conclusión se ha llegado tras un estudio que integró a personal investigador del Departamento de Prehistoria, Arqueología, Historia Antigua, Historia Medieval y Ciencias y Técnicas Historiográficas de la Universidad de Murcia, en conjunto con el Departamento de Química Orgánica del Instituto Químico para la Energía y Medio Ambiente (Iquema) de la Universidad de Córdoba.

A través del empleo de diversas tecnologías de análisis, los restos recuperados en la residencia han mostrado una fusión de pigmentos nunca antes vista en territorio hispano, cuyo único precedente conocido se sitúa en la ciudad de Éfeso, en Turquía.

Así lo detallan los científicos de la UCO, José Rafael Ruiz y Daniel Cosano, quienes firman el artículo en la revista especializada ‘Heritage Science’. Junto a ellos, participaron los arqueólogos Gonzalo Castillo, Alicia Fernández y José Miguel Noguera, en una labor de investigación que sigue la estela de otros hallazgos significativos, como los estudios sobre el vino más antiguo del mundo o las fragancias utilizadas durante el Imperio Romano.

Tecnología aplicada al arte antiguo

Para este estudio, los laboratorios del Iquema y del grupo FQM-346 permitieron determinar la composición de los morteros de la casa mediante difracción de rayos X. Asimismo, se analizaron los rastros de los distintos pigmentos con espectroscopía Raman, una técnica que facilita la identificación de compuestos químicos mediante su interacción con la luz.

Los resultados ratifican una teoría previa: que la domus de Salvio fue propiedad de una familia con alto poder adquisitivo, capaz de costear materiales de gran valor para el ornato de su hogar. Sin embargo, el análisis químico aportó una hipótesis nueva centrada en la destreza técnica de los artesanos, más allá de la capacidad económica de los dueños.

Métodos innovadores para la protección del color

En la paleta de colores se identificó carbonato cálcico para el blanco, carbón vegetal para el negro, goethita para el tono amarillo y glauconita para el verde con rastros de azul egipcio, considerado el primer pigmento sintético de la historia y un símbolo de estatus social. Para las tonalidades rojas, se utilizó la mezcla de cinabrio y óxido de hierro, de la cual existen registros documentales previos.

«El óxido de hierro era un material barato, de uso habitual en los talleres para crear los tonos rojizos. El cinabrio era más caro y lo debía aportar el cliente»

Los investigadores explican que era una práctica común mezclar estos elementos para abaratar la obra sin perder la viveza del cinabrio. No obstante, el punto más innovador no reside en la mezcla, sino en el método de aplicación sobre los muros de la vivienda.

Al inspeccionar las muestras con microscopía electrónica de barrido en los laboratorios del SCAI, se descubrió que el color rojo intenso no fue aplicado directamente. El muro recibió una capa previa de goethita amarilla a modo de imprimación, una decisión que no fue azarosa.

«El cinabrio tiende a ennegrecerse al contacto con la luz, la humedad y en ambientes cáusticos»

Los expertos sostienen que los artesanos usaron la base de goethita para proteger el pigmento de la cal del muro, utilizando el óxido de hierro como un estabilizador. De esta forma, consiguieron que el costoso cinabrio fuera más rendidor y mantuviera su brillo original por mucho más tiempo.

La aplicación de esta técnica revela un conocimiento profundo de los materiales por parte de los talleres de la época. Los investigadores sugieren que existían recetarios y centros de formación donde se compartían estos saberes técnicos, tanto en Cartago Nova como en otras regiones fuera de Hispania.

Finalmente, esta cooperación entre áreas como la Química y la Arqueología permite analizar los restos de la antigüedad con nuevas herramientas, contrastando la información de fuentes clásicas como Vitruvio o Plinio el Viejo con la evidencia física encontrada en las excavaciones.

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