No data was found

Tras el rastro del puma en la Patagonia: un encuentro cara a cara

La expedición comenzó con el hallazgo de una huella nítida, seguida rápidamente por los restos de una presa. En la vastedad de la Patagonia, donde las ráfagas de viento golpean con fuerza, dos horas de caminata han dejado a los vehículos 4×4 como simples puntos en el horizonte. Es una jornada de lunes en marzo y el objetivo es claro: localizar a un puma y a sus dos crías.

Este felino, reconocido como el depredador tope del ecosistema, ostenta el título del segundo más grande de Argentina y Sudamérica, solo superado por el yaguareté. Su asombrosa agilidad le permite colonizar entornos tan diversos como la puna, por encima de los 4.000 metros de altitud, o las densas selvas misioneras. Aunque no se cuenta con un censo oficial exhaustivo, su presencia se extiende por casi todo el territorio nacional.

Facundo Epul, quien lidera el recorrido como guía especializado, comenta que durante el año anterior, quienes permanecieron más de dos días en la zona lograron al menos un avistamiento. Esta travesía se desarrolla en el Parque Patagonia, situado al noroeste de Santa Cruz, bajo la gestión de la fundación Rewilding Argentina. Esta entidad trabaja desde 2012 en la restauración de ecosistemas y la reintroducción de especies amenazadas.

Protocolos de avistamiento y seguridad

Antes de internarse en el terreno, Epul establece directrices estrictas para garantizar un encuentro seguro: es imperativo caminar detrás del guía y mantener un silencio absoluto. En un grupo de cinco personas, la ausencia de ruido se convierte en un reto mayor que la caminata misma. El guía advierte que cualquier sonido brusco puede romper el delicado equilibrio invisible de la naturaleza.

“Los pumas son gatos grandes y de hábitos. Durante el día necesitan mantenerse ocultos. Si tienen que cambiar lo que están haciendo por nuestra presencia, sus presas los detectan, se alejan y eso les complica la caza”, explica el experto.

El avance es constante mientras el viento inclina los coirones. El guía utiliza sus binoculares con frecuencia, escaneando el relieve. Tras varias paradas estratégicas, Epul confirma que hay altas probabilidades de éxito, dado que apenas 24 horas antes se registró un avistamiento en este cuadrante específico.

Las condiciones meteorológicas presentan un arma de doble filo: la lluvia nocturna facilita la identificación de rastros frescos, pero el viento fuerte suele empujar a los felinos a buscar refugio. Sin embargo, si están mojados, es posible encontrarlos secándose al sol sobre los afloramientos rocosos, especialmente durante sus picos de actividad en el amanecer y el atardecer.

La huella de puma que encontramos al inicio del búsqueda

En esta área abunda el guanaco, la dieta base del puma. Precisamente, un ejemplar de guanaco cazado fue el primer hallazgo del grupo.

“El puma lo dejó tapado para que no lo coman los cóndores porque después vuelve. Es una zona de carneo”

, detalla Epul mientras observa la escena.

El rastreo continúa con precaución. El guía especula que los animales podrían estar ocultos entre la vegetación densa debido a que la presa aún conservaba carne. Acercarse demasiado representaría un riesgo innecesario tanto para los humanos como para el felino. Por ello, la ruta se mantiene siempre en áreas despejadas.

Cerca del mediodía, tras revisar un paredón rocoso sin éxito, el desánimo empieza a aparecer. El equipo decide retornar a las camionetas para probar suerte en otra ubicación del parque.

Los guanacos, principal presa del puma, se mueven en grupo bajo la vigilancia de sus centinelas. El felino, en cambio, apuesta a la paciencia y al camuflaje para acercarse sin ser visto (Foto/Archivo)

La historia del rastreador de Santa Cruz

Facundo Epul tiene 30 años y es nativo de Perito Moreno. Creció escuchando que el puma era el enemigo de los ganaderos. “Estaba diabolizado porque mataba ovejas”, rememora sobre los mitos de su infancia, como aquel que diferenciaba falsamente la peligrosidad entre el puma colorado y el gris.

Tras graduarse en Administración de Empresas en Córdoba, regresó a su provincia a los 23 años. Aunque el turismo de naturaleza no estaba desarrollado entonces, se preparó para este momento. Hoy encabeza Safari Patagonia Argentina, una agencia que ofrece la posibilidad de ver cóndores, choiques y pumas en libertad.

“Es el único lugar de Argentina donde se pueden ver pumas en libertad”, afirma con orgullo. Su método incluye el trabajo coordinado con otros guías locales que utilizan radios y teléfonos satelitales para maximizar las chances de avistamiento.

Facundo tiene 30 años y desde hace siete se dedica al avisatje de fauna. Hoy ofrece una experiencia única en el país: avistamiento de pumas, choiques, cóndores en su hábitat natural (Foto/Horacio Barbieri Rewilding Argentina)

El momento del contacto

El grupo se desplaza hacia un nuevo sector del Parque Patagonia, una reserva que abarca más de 200.000 hectáreas. A las 13:30, tras un breve viaje por ripio, se reanuda la búsqueda. El terreno se vuelve empinado y el cansancio físico se hace notar, pero la instrucción es clara: si aparece el animal, nadie debe señalar ni gritar.

Finalmente, a unos 40 metros, el guía señala un arbusto. Al principio es invisible para el ojo no entrenado, pero allí está, mimetizado con el entorno.

“Está durmiendo”, susurra uno de los presentes.

Los pumas no suelen ser agresivos con las personas. De hecho, tienden a evitar el contacto con los humanos (Foto/Rewilding Argentina)

El puma, al notar la presencia humana, levanta la cabeza. Lo que sigue es un minuto de contacto visual intenso y fascinante. Tras observar al grupo, el felino decide retirarse con calma hacia el lado opuesto, desapareciendo en segundos. El silencio del grupo ahora es de asombro absoluto.

Al observar las imágenes, se nota que el ejemplar tiene una caravana (dispositivo de seguimiento) en la oreja. Epul aclara que es un equipo de monitoreo satelital diferente al de la fundación local y sospecha que otros ejemplares estaban cerca pero ocultos.

“Los pumas son animales de hábitos. Cuando encuentran un buen lugar, vuelven. Por eso hay zonas donde podemos tener varios avistajes”, explica Facundo (Foto/Horacio Barbieri Rewilding Argentina)

Conservación y convivencia en el territorio

Históricamente, el puma ha sido perseguido por su conflicto con la ganadería ovina. No obstante, desde 2018, la Estación Biológica “El Unco” de Rewilding Argentina estudia sus movimientos mediante collares GPS y VHF. Hasta la fecha, el proyecto ha identificado 70 pumas y mantiene el seguimiento activo de 10 adultos y 6 crías.

Estos datos permiten comprender sus zonas de caza y descanso. La seguridad que brinda el área protegida ha generado que los pumas se habitúen a la presencia de vehículos y no vean al ser humano como una amenaza directa.

  • Temporada ideal: De marzo a noviembre.
  • Fenómeno clave: La migración del guanaco hacia zonas bajas concentra a los depredadores.
  • Ubicación: Noroeste de la provincia de Santa Cruz, Argentina.

En la provincia de Santa Cruz, desde 2018, un equipo de Rewilding Argentina trabaja en la Estación Biológica “El Unco”, donde estudia y monitorea diferentes especies, entre ellas, el puma (Foto/Horacio Barbieri. Rewilding Argentina)

Para conocer más sobre los proyectos de conservación, se puede visitar el sitio oficial de Rewilding Argentina o contactar a Safari Patagonia Argentina a través de sus redes sociales.

Fuente: Fuente

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK

TWITTER