Una jornada que debía centrarse en la reflexión espiritual en el municipio de Charalá, ubicado en Santander, terminó convirtiéndose en el centro de una fuerte controversia en las redes sociales. El incidente tuvo lugar el pasado Viernes Santo, 3 de abril, en el marco del solemne Sermón de las Siete Palabras que se celebraba en la parroquia Nuestra Señora de Monguí.
Durante la transmisión en vivo de la ceremonia litúrgica, quedó registrado el preciso momento en que un sacerdote interrumpió el acto religioso para reprender de forma severa a una monaguilla. Este episodio de tensión, capturado por el equipo de comunicaciones de la propia iglesia, se difundió rápidamente, provocando un intenso debate entre la opinión pública y los feligreses.
En el material audiovisual que se volvió tendencia, se percibe claramente la voz del clérigo cuando le ordena a la menor:
“¡Quite de ahí!”
. Ante la orden, la niña se retiró del lugar de manera inmediata. Según se pudo apreciar en las imágenes, el malentendido se produjo cuando la pequeña asistente intentaba mover un bastón del área del altar, lo que provocó la airada reacción del religioso.
El comportamiento del sacerdote en plena Semana Santa desató una ola de comentarios críticos en diversas plataformas digitales. Los usuarios cuestionaron la coherencia entre el mensaje de humildad predicado y la acción observada. Entre las reacciones más destacadas, un internauta señaló:
“El sacerdote lleva dos horas explicando la mansedumbre de Cristo y en 3 segundos la niña le recordó que era humano. La monaguilla sin querer dio la mejor clase de teología del día”
. Otro usuario fue más tajante al manifestar:
“Si eso en el público, imagínese lo que puede hacer un hijo de puta de esos en privado”
.
La preocupación por el bienestar y el respeto hacia los menores que colaboran en los templos también fue un punto central de la discusión. Una usuaria de redes sociales comentó:
“Esa no es la manera correcta en tratar a una menor sabiendo que está colaborando en la iglesia todavía le sostiene el bastón de ayuda y como la trata, los padres debería de sacarla de esa iglesia mala agradecido lo que es ese sacerdote”
. Asimismo, otro comentario subrayó la ironía de la fecha:
“Lo mejor de todo es que es en semana Santa, lástima que el amor y el respeto empiezan desde casa”
.
La falta de intervención de los presentes también fue objeto de debate.
“¿Por qué el papá o la mamá de esa niña no hicieron nada en el momento? Los feligreses de esa iglesia deben pedir inmediatamente su cambio”
, cuestionó un ciudadano, mientras otros sugirieron reconsiderar la participación de infantes en estas ceremonias:
“No sé la gente cómo presta sus hijos para este tipo de ceremonias”
.

Hasta el momento, la identidad del clérigo implicado no ha sido revelada oficialmente, y la Diócesis de la jurisdicción correspondiente no ha emitido ningún comunicado aclaratorio sobre lo sucedido. El silencio de las autoridades eclesiásticas ha mantenido activa la atención mediática sobre el caso.
La importancia del monaguillo en las ceremonias católicas
En el contexto de la Iglesia Católica, los monaguillos cumplen una función tradicional e indispensable. Estos colaboradores, que pueden ser niños o jóvenes, asisten directamente al sacerdote y al diácono en la Santa Misa y otros actos de culto. Su presencia busca garantizar la solemnidad y el orden necesario durante las celebraciones en el altar.
Entre las labores que desempeñan se encuentran el transporte de la cruz procesional, el manejo de los ciriales al inicio y cierre de la liturgia, y la asistencia durante la lectura del Evangelio. Del mismo modo, ayudan en la disposición de los objetos sagrados, como la patena y el cáliz, además de colaborar con el vino, el agua y el pan durante el ofertorio.

Etimológicamente, la palabra “monaguillo” proviene del término griego monákhos (monje), que derivó al latín como monachus. Con el tiempo, el castellano adoptó variantes como mónago y monacillo, hasta consolidar el diminutivo que hoy conocemos y que significa “pequeño servidor del clero”.
Su actividad trasciende la Eucaristía ordinaria, pues también participan en procesiones, portan el incensario y las vinajeras, y prestan apoyo en ritos específicos como bautizos y matrimonios. Debido a su proximidad con los elementos más sagrados de la liturgia, se espera que mantengan una actitud de respeto y recogimiento, sirviendo de ejemplo para la comunidad creyente.
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