A pesar de que en diversas ocasiones se ha especulado sobre su fallecimiento, el cabecilla de las disidencias del Estado Mayor Central (EMC) de las Farc, conocido como Iván Mordisco, continúa con vida. No obstante, informes de inteligencia militar confirman que su situación es sumamente precaria y crítica tras los operativos desarrollados a finales de marzo de 2026.
Las acciones armadas, concentradas en los límites entre Vaupés y Guaviare, inicialmente hicieron suponer que el líder subversivo había caído junto a alias “Lorena” y otros miembros de su escolta personal. Sin embargo, los nuevos datos recolectados por las autoridades demuestran que logró evadir la muerte, aunque su estado actual dista mucho de ser el de un comandante con pleno control.
Un perfil alejado del poder absoluto
El documento titulado como “el verdadero perfil de alias Iván Mordisco” arroja luces sobre su posición real dentro de la jerarquía insurgente. Según el análisis de inteligencia, la relevancia de este individuo ha sido sobredimensionada durante años. El informe es tajante al señalar que:
“nunca fue cercano a los máximos cabecillas del secretariado de las extintas Farc”
, aclarando además que antes de que se concretara el proceso de paz, no detentaba cargos de importancia en la estructura bélica.
Este hallazgo desmonta la imagen del hombre todopoderoso que controlaba las disidencias y revela que su liderazgo ya presentaba signos de debilidad mucho antes de las recientes arremetidas del Ejército Nacional.

Salud deteriorada y refugio en la selva profunda
La condición física de Iván Mordisco es alarmante. Los reportes señalan que el insurgente se encuentra gravemente afectado por las secuelas de las operaciones de la Fuerza Pública, sumado a diversas enfermedades que han mermado su capacidad operativa. El informe de inteligencia detalla que el cabecilla:
“permanece enfermo y con heridas que no le han sanado bien”
Esta falta de recuperación médica ha limitado drásticamente su movilidad y su capacidad para impartir órdenes. En la actualidad, se presume que está oculto en zonas de vegetación espesa y difícil acceso ubicadas entre los departamentos de Guaviare y Caquetá, huyendo constantemente del asedio militar que busca su captura o neutralización.
Fractura interna y desconfianza absoluta
El aislamiento de Mordisco no es solo geográfico, sino también interno. La inteligencia militar ha detectado una crisis de lealtad en el núcleo de seguridad del cabecilla. Según el documento oficial:
“su línea cercana presenta una fractura total”
Esta situación ha provocado que el líder del EMC viva en un estado de paranoia constante, reduciendo su círculo de protección a un grupo mínimo. Es particularmente preocupante el dato que indica que ha preferido rodearse de menores de edad reclutados en el Cauca, ante la absoluta falta de confianza que siente hacia los combatientes experimentados de otras regiones del país.

Presión militar y aumento de las deserciones
Mientras el máximo cabecilla se debilita en su escondite, las operaciones de la Fuerza Pública se han intensificado en el oriente colombiano. Esta presión constante ha derivado en un aumento exponencial de las deserciones dentro de las filas disidentes, lo que ha golpeado severamente la logística y las actividades criminales de la organización.
En las últimas semanas, se ha registrado una tendencia de entregas voluntarias ante la justicia por parte de diversos integrantes del grupo armado, quienes temen morir en bombardeos o enfrentamientos directos.
Caída de mandos medios y cabecillas
Uno de los golpes más recientes a la estructura fue la entrega de alias “Flavio”, identificado como el tercer cabecilla de la estructura 44 Antonio Ricaurte. Con una trayectoria delictiva de ocho años, este sujeto era responsable de extorsiones, desplazamientos forzados y el control de territorios estratégicos en el Guaviare.
- Alias “Flavio”: Tercer cabecilla, experto en control territorial.
- Alias “Meteoro”: Mando medio con cuatro años en la organización, encargado de seguridad operativa.
Ambos individuos se presentaron ante las tropas del Ejército Nacional en el departamento del Meta, donde hicieron entrega de armamento, equipos de comunicación y proporcionaron información valiosa sobre el funcionamiento interno de la guerrilla.

El efecto de los bombardeos en la moral insurgente
Fuentes militares de alto rango coinciden en que el miedo a los bombardeos aéreos es el principal motor detrás de las recientes deserciones. La estrategia de presión ha generado un colapso en la moral de la tropa, obligando a los pocos mandos que quedan a endurecer los castigos internos y amenazar a las familias de los combatientes para evitar que huyan.
Pese a estas medidas de coacción, en lo que va del año ya son aproximadamente 20 los integrantes que han abandonado las armas para someterse a la ley, lo que representa un debilitamiento estratégico irreversible para la organización liderada por un Iván Mordisco cada vez más solo y enfermo.
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