Durante el mes de febrero de 2024, la prestigiosa Galería de los Uffizi en Florencia se vio obligada a robustecer sus protocolos de protección tras un ciberataque que afectó su infraestructura informática. Esta brecha de seguridad derivó en la clausura temporal de un área específica del Palacio Pitti y en la ejecución de maniobras preventivas, entre las que destaca el traslado de una parte del invaluable tesoro de los Médici hacia una bóveda de seguridad en el Banco de Italia.
La decisión de resguardar las piezas de orfebrería en las arcas bancarias fue tomada por la dirección del museo tras detectarse la entrada de delincuentes informáticos en los servidores de su oficina técnica. Esta acción buscaba neutralizar cualquier riesgo de que la filtración de planos arquitectónicos o códigos de acceso facilitara un asalto físico a las instalaciones. La medida se alineó con las advertencias de los cuerpos policiales ante el creciente peligro de robos contra el patrimonio histórico y artístico de la región.
La Fiscalía de Florencia ha tomado las riendas de la investigación judicial, trabajando en conjunto con la Agencia Nacional de Ciberseguridad, organismo liderado por el prefecto Bruno Frattasi. El objetivo es determinar el alcance real de la intrusión y blindar los activos digitales de la institución.
De acuerdo con informes técnicos, la vulnerabilidad que permitió el acceso ilícito se hallaba en el software encargado de la gestión de imágenes de baja resolución para el portal web institucional. Tras la denuncia formal interpuesta por el director de los Uffizi, Simone Verde, las autoridades pusieron en marcha un protocolo de emergencia para contener la amenaza y salvaguardar la integridad de todo el complejo museístico.

El acceso a los servidores comprometidos permitió a los atacantes extraer información del archivo digital del gabinete fotográfico, un repositorio que resguarda décadas de documentación y cuadros digitalizados. Se reportó que los cibercriminales lograron obtener contraseñas, códigos de entrada y planos detallados del edificio, incluyendo datos críticos sobre la ubicación de sensores y cámaras de videovigilancia.
Existe la sospecha de que esta información sensible podría ser comercializada en la dark web en caso de que no se efectúe el pago de un rescate. No obstante, hasta el momento, ni la administración central ni el director Simone Verde han ratificado la recepción de peticiones de extorsión o amenazas directas por parte de los perpetradores.
Como parte de las acciones inmediatas, la policía italiana y los responsables del museo determinaron el cierre total de un ala del Palacio Pitti y el sellado de accesos estratégicos. Estas intervenciones de refuerzo en la vigilancia y el movimiento de las joyas ya se encontraban bajo consideración previa debido a recomendaciones de seguridad emitidas con anterioridad al incidente.
Postura oficial de la administración de los Uffizi

A través de un comunicado oficial, la dirección de la Galería de los Uffizi intentó matizar la gravedad de los hechos. La institución aseguró de manera tajante que
“no se ha producido ningún daño ni ningún robo”
. Asimismo, el documento enfatizó que
“no se han sustraído contraseñas”
, aclarando que sus sistemas de protección operan bajo un esquema de circuito cerrado interno que no habría sido vulnerado.
Respecto al traslado de las piezas preciosas al Banco de Italia, el museo sostuvo que dicha acción respondía a labores de mantenimiento y certificaciones de prevención de incendios que ya estaban planificadas en el calendario institucional. Sobre la posibilidad de un pago de rescate, las autoridades han mantenido el hermetismo, sin confirmar que existan presiones externas sobre la entidad.
La dirección ha insistido en que todas las intervenciones realizadas forman parte de una estrategia de seguridad preventiva habitual. Según la versión oficial del complejo, el incidente informático no puso en riesgo la integridad de las obras de arte ni comprometió los datos de mayor confidencialidad del recinto.
Alarma en el circuito artístico internacional

Lo ocurrido en Florencia ocurre en un contexto de vulnerabilidad global, tras incidentes similares en museos de renombre como el Louvre de París. Estos eventos han encendido las alarmas sobre la fragilidad de los sistemas digitales de protección frente a las nuevas modalidades delictivas.
En este sentido, las fuerzas de seguridad italianas han subrayado la importancia de renovar los equipos de monitoreo y agilizar la actualización de las licencias de seguridad. Se conoce que los Uffizi ya habían iniciado este proceso de modernización antes de sufrir el ciberataque. El resto de instituciones culturales en Europa observa el caso con cautela, reconociendo el desafío que representa proteger el legado histórico en la era de la inseguridad informática.
El caso de los Uffizi pone de relieve la tensión permanente entre la digitalización y la seguridad física, especialmente ante los antecedentes de robos de alto impacto, lo que obliga a los custodios del arte mundial a permanecer en un estado de vigilancia constante.
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