En un acto cargado de simbolismo y búsqueda de reconciliación, el cardenal Luis José Rueda Aparicio, máxima autoridad de la Iglesia católica en Colombia, encabezó el ritual del lavatorio de pies dirigido a trabajadoras sexuales transgénero. El evento se desarrolló en el sector de Santa Fe, conocido como la “zona de tolerancia” en el centro de Bogotá.
Esta ceremonia, efectuada el pasado 2 de abril, representa un hito institucional por ser el segundo año consecutivo en que el purpurado decide dedicar este espacio de la liturgia del Jueves Santo a este colectivo históricamente vulnerado, marcando un hecho sin precedentes para el funcionario de mayor rango en la jerarquía católica nacional.
La jornada se inspiró en el pasaje bíblico donde Jesús lava los pies a sus discípulos. En esta ocasión, el escenario fue un barrio caracterizado por su alta complejidad social y bajo vigilancia policial, debido a su naturaleza de zona de tolerancia en la capital colombiana.
Durante la actividad, Rueda Aparicio emitió un mensaje enfocado en la necesidad de construir una sociedad más empática y abierta, rechazando los estigmas que segregan a las personas. Respecto a la exclusión social, el cardenal declaró ante los medios:
“Lo que hacen las sociedades a través de la discriminación es fracturar. Crean una especie de sistema de castas que hace mucho que fue abolido y que no tiene cabida en la sociedad. Todos somos bienvenidos en la Casa del Señor”

Voces de la comunidad y reconocimiento
Para las mujeres que formaron parte del rito, la presencia del cardenal significó un paso hacia la inclusión y el respeto. Valentina Rojas, una de las participantes, expresó que la experiencia la hizo sentirse “feliz y querida”, subrayando que en su vivencia “no importa si eres transgénero”.
Asimismo, Alexandra Ramírez recordó la edición anterior de este encuentro, destacando que estas acciones permiten a las mujeres trans “darse a conocer a la sociedad” y contribuyen a fomentar la comprensión de que no existen diferencias esenciales con los demás ciudadanos.
El panorama de la Iglesia frente a la diversidad
La postura del cardenal Rueda Aparicio se produce en un momento de debate interno dentro del catolicismo global sobre los derechos de la población Lgbtq+. Mientras el Papa León XIV ha dado pasos de apertura al recibir a sectores reformistas en el Vaticano el año pasado, también ha sostenido que las doctrinas sobre la identidad transgénero y el matrimonio igualitario permanecerán sin cambios por ahora.
En contraste con los gestos en Colombia, en noviembre pasado los obispos en Estados Unidos votaron a favor de restringir servicios médicos de afirmación de género en centros asistenciales católicos, limitando el acceso a tratamientos para miles de personas en ese país.

En el ámbito local, estas acciones del cardenal son vistas como un llamado al reconocimiento en una sociedad donde la discriminación y la violencia contra las personas transgénero siguen presentes. De hecho, el acto también sirvió como homenaje a la memoria de Sara Millerey, una mujer transgénero que fue víctima de homicidio en Antioquia en abril del año pasado, evidenciando la vulnerabilidad de este grupo a casi un año de su fallecimiento.
Significado para la comunidad y el calendario litúrgico
Para quienes asistieron a la ceremonia, el gesto representó una oportunidad de visibilización en un entorno que habitualmente resulta hostil. La repetición de este ritual refuerza el debate sobre el papel de la Iglesia en el acompañamiento a comunidades marginadas.

Finalmente, la jornada del Jueves Santo, que para muchos evoca reflexión y dolor, incluye tradiciones fundamentales como la Misa Crismal. En dicha celebración matutina se consagra el Santo Crisma y se bendicen los óleos destinados a la administración de los principales sacramentos de la fe católica.
Fuente: Fuente