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Hallan 37 lagos bajo glaciares del Ártico y su impacto en el deshielo

En las profundidades del Ártico canadiense, ocultos bajo inmensas masas de hielo, se encuentran lagos que permanecen cubiertos durante todo el año. Estas reservas hídricas subterráneas poseen la capacidad de alterar tanto la velocidad como el rumbo de los glaciares, además de condicionar el flujo de agua dulce que desemboca en el océano. Comprender su comportamiento resulta vital para proyectar el destino de estas estructuras heladas y su consecuente repercusión en el incremento del nivel del mar.

A través de una investigación publicada en la revista científica The Cryosphere, un equipo internacional de especialistas presentó el primer análisis detallado sobre cómo estos cuerpos de agua se forman, se abastecen y se drenan bajo la superficie helada durante una década. Mediante el uso de tecnología satelital de alta resolución, los expertos identificaron 37 lagos subglaciales activos, examinando su relevancia en el desplazamiento y la erosión del hielo en una de las zonas más castigadas por el cambio climático.

Un hallazgo sin precedentes bajo la superficie ártica

El estudio revela que, de los 37 lagos subglaciales detectados, 35 eran totalmente desconocidos para la ciencia hasta este momento. Estos depósitos de agua, protegidos por densas capas de hielo, abarcan superficies que van desde los 0,3 hasta los 48,5 kilómetros cuadrados. Asimismo, se registraron variaciones en su elevación de entre 10 y 150 metros, movilizando un volumen de agua que alcanza los 4,5 kilómetros cúbicos.

Los investigadores han establecido una nueva categorización que divide estos fenómenos en tres tipos específicos: los clásicos, que se hallan bajo un solo bloque de hielo; los terminales, ubicados en el punto donde se encuentran dos frentes de glaciares; y los parciales, que presentan una zona de agua expuesta en el borde del hielo. Esta clasificación es innovadora al incluir por primera vez las categorías de lagos terminales (11 casos) y lagos parciales (15 casos).

Científicos detectaron 37 lagos subglaciales activos en una región vulnerable al cambio climático, usando datos satelitales de alta resolución (REUTERS/Lucas Jackson)

El doctor Whyjay Zheng, docente de la Universidad del Centro Nacional de Taiwán y autor principal del estudio, puntualizó la relevancia de este sistema:

“Lo importante de crear este tipo de sistema de clasificación es que la velocidad del flujo glaciar se verá afectada de manera diferente según el tipo de lago del que se trate. Cuando hay una masa de agua debajo de un glaciar, esa agua puede actuar como lubricante entre el glaciar y su lecho, permitiendo que el glaciar se mueva más rápido”.

De acuerdo con las conclusiones del reporte, “los lagos subglaciales afectan la hidrología, la dinámica y el balance de masa glaciar”. Esto implica que el agua subterránea modifica la circulación interna y externa del glaciar, influyendo directamente en la rapidez de su traslación y en la cantidad neta de hielo que se conserva o se pierde anualmente.

La dinámica de estos depósitos no es un hecho aislado. La investigación determinó que los procesos de llenado y vaciado suelen ocurrir en sincronía con una mayor degradación del hielo regional. Conforme el Ártico experimenta un deshielo mayor, estos lagos incrementan su actividad, lo que podría intensificar el retroceso de los glaciares. Por tal motivo, los científicos subrayan la urgencia de monitorizar la actividad subterránea en un entorno de calentamiento global acelerado.

El informe técnico precisa que, ante un vaciado repentino de estos lagos, la masa de hielo superior puede acelerar su marcha entre un 5% y un 10%. Este fenómeno empuja el hielo hacia sectores donde la fusión ocurre con mayor facilidad, acelerando la pérdida de masa y aumentando el vertido de agua al mar. Esta dinámica representa una fracción sustancial del hielo que desaparece cada año en esta región polar.

Estos lagos ocultos pueden cambiar la velocidad y dirección del hielo, influyendo en la dinámica y el balance de masa de los glaciares (REUTERS/Natalie Thomas)

Por su parte, el doctor Wesley Van Wychen, catedrático de la Facultad de Medio Ambiente de Waterloo y coautor del estudio, señaló:

“Ahora podemos caracterizar mejor la forma en que está cambiando el medio ambiente ártico, lo que puede ser un indicador de los impactos del cambio climático en la región. Los cambios en el almacenamiento de agua son importantes para comprender cómo puede variar la velocidad de los glaciares. Medir el vaciado y llenado de estos lagos y determinar la rapidez con la que podría ocurrir este proceso es otra forma de caracterizar los impactos del cambio climático en el medio ambiente ártico”.

Metodología aplicada en el descubrimiento

Para localizar estos cuerpos de agua, el grupo de científicos empleó cartografía detallada de la altimetría del hielo, valiéndose de sensores satelitales con una precisión de hasta dos metros. Se evaluaron las fluctuaciones anuales de la superficie helada mediante algoritmos informáticos diseñados para filtrar datos erróneos y confirmar la presencia de agua subglacial.

El análisis se complementó con fotografías espaciales y registros de la velocidad glaciar. En el glaciar Milne, específicamente, se utilizó tecnología de radar para documentar cómo la superficie descendió drásticamente en pocos meses, confirmando el drenaje súbito de un lago interno.

Los resultados muestran que la gran mayoría de los depósitos (32 de los 37) sufrieron eventos bruscos, donde el hielo superficial se elevó o descendió más de 10 metros en menos de un año. En los casos restantes, aunque los cambios fueron paulatinos, se confirmaron movimientos que delatan la actividad hídrica bajo el hielo.

Influencia en la pérdida de masa de los glaciares

Cuando los lagos se vacían o se llenan, suele haber una mayor pérdida de hielo en la región, lo que acelera el proceso de deshielo en el Ártico (REUTERS/Lisi Niesner)

Estos lagos se distribuyen a lo largo de una vasta región que conecta el sur con el norte del Ártico canadiense. Según los hallazgos, se localizan preferentemente en puntos de derretimiento o en zonas de transición, áreas críticas donde el glaciar oscila entre la acumulación de nieve y la pérdida de masa por fusión.

El estudio evidenció una correlación directa: a mayor frecuencia de eventos en los lagos subglaciales, mayor es la pérdida de hielo observada. Los expertos explican que el ingreso de agua de deshielo puede generar nuevos conductos subterráneos, provocando cambios más violentos en los lagos. Así, vigilar lo que ocurre bajo los glaciares es fundamental para prever la evolución del nivel del mar a nivel global.

Finalmente, los autores advierten que la metodología actual no permite detectar lagos estables (aquellos que no generan cambios en la superficie). Esto sugiere que la cifra real de lagos subterráneos es probablemente superior, lo que requerirá de futuras misiones satelitales y exploraciones de campo para obtener un panorama completo.

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