Emiratos Árabes Unidos ha manifestado formalmente este domingo su voluntad de integrarse en “cualquier iniciativa” que sea encabezada por Washington con el fin de restablecer la seguridad en la navegación del estrecho de Ormuz. Este paso marítimo vital se encuentra bajo un bloqueo impuesto por el régimen de Irán desde el inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero. La postura fue comunicada por el asesor de la presidencia, Anwar Gargash, constituyendo el indicio más claro de que Abu Dabi está preparado para asumir una participación activa en una misión naval conjunta.
Según la perspectiva de Gargash, la táctica empleada por Teherán terminará por consolidar la presencia de Estados Unidos en la región, además de provocar que la relevancia de Israel se vuelva cada vez más “preponderante”. El asesor subrayó que el cierre del paso marítimo está generando efectos diametralmente opuestos a los objetivos perseguidos por las autoridades iraníes.
Estas declaraciones coinciden con un incremento drástico en la fricción diplomática y militar. El presidente Donald Trump intensificó este domingo sus exigencias hacia Teherán mediante un doble ultimátum. A través de la red social Truth Social, el mandatario advirtió que
“el infierno se desatará”
en caso de que Irán no suscriba un pacto o proceda a la reapertura del estrecho antes del próximo martes.
En una entrevista ofrecida a la cadena Fox News, el jefe de Estado norteamericano fue más allá al declarar que, de no concretarse un acuerdo, está
“considerando volarlo todo por los aires y tomar el control del petróleo”
. Mientras tanto, una publicación breve en sus plataformas digitales —“¡Martes, 8:00 p. m., hora del este!”— ha sido leída por diversos observadores como una posible extensión del tiempo límite originalmente planteado.
Esta serie de advertencias no son un hecho aislado en la retórica de Trump. El pasado 21 de marzo, ya había amenazado con “aniquilar” la infraestructura eléctrica de Irán si no se desbloqueaba el paso en un lapso de 48 horas. Sin embargo, dos días más tarde, el mandatario suspendió dicha amenaza aludiendo a la existencia de diálogos “muy productivos”.

Posteriormente, el 26 de marzo, se estableció un nuevo margen de espera de diez días. El sábado 4 de abril, se lanzó una nueva advertencia indicando que este martes se conmemoraría
“el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente”
. No obstante, el propio presidente señaló este domingo que percibe una “buena posibilidad” de alcanzar un consenso definitivo durante la jornada del lunes.
Vuelco estratégico y crisis energética
El posicionamiento de Anwar Gargash no es casual. Desde que comenzó el conflicto, el Ministerio de Defensa de Emiratos Árabes Unidos ha reportado la interceptación de más de 430 misiles y aproximadamente 2.000 drones lanzados desde territorio iraní. Esta cifra supera los ataques recibidos por cualquier otra nación del área, incluyendo ofensivas directas contra las refinerías de Ruwais, las cuales se vieron forzadas a suspender sus actividades. Esto ha precipitado un cambio radical en la política de Abu Dabi: si antes del 28 de febrero mantenía nexos comerciales con Teherán y servía de puente diplomático con Washington, actualmente analiza su adhesión a una fuerza militar.
El estrecho de Ormuz, con apenas 33 kilómetros en su punto de mayor estrechez, es responsable de concentrar el 20% del flujo global de petróleo y gas natural licuado. A raíz de la crisis, el tránsito de buques petroleros ha experimentado un desplome superior al 90%, de acuerdo con las mediciones de la consultora Kpler. Esta parálisis ha desestabilizado los mercados internacionales: el barril de crudo WTI se cotiza este domingo cerca de los 113 dólares, impactando en el precio de los fletes, fertilizantes y alimentos a nivel mundial.
Acción multilateral y bloqueo en la ONU
Paralelamente, se desarrolla un frente diplomático compuesto por más de 40 países —entre los que destacan Francia, Alemania, Italia, Japón y los Países Bajos— que han firmado un compromiso conjunto para garantizar la seguridad en la zona. Bahréin, por su parte, busca impulsar en el Consejo de Seguridad de la ONU una resolución que permita el empleo de “todos los medios defensivos necesarios” para asegurar la libre circulación. No obstante, la aprobación de esta medida se mantiene estancada debido a la oposición de Rusia y China, naciones que sostienen que esto legitimaría el uso desmedido de la fuerza.
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