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Apnea del sueño: Un trastorno que afecta a 424 millones de mujeres

La apnea obstructiva del sueño se ha consolidado como uno de los desafíos médicos más complejos debido a su alto nivel de subdiagnóstico en la población femenina. Esta situación se deriva de que las manifestaciones clínicas en las mujeres suelen alejarse de los patrones tradicionalmente observados en varones, lo que provoca que una gran cantidad de pacientes no reciba una atención médica adecuada dentro de los sistemas de salud.

De acuerdo con estadísticas respaldadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y publicadas en la revista The Lancet Respiratory Medicine en 2019, se estima que la apnea obstructiva del sueño impacta a 936 millones de adultos de entre 30 y 69 años en todo el planeta. En este contexto, la cifra de mujeres afectadas asciende a 424 millones.

Según el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de Estados Unidos (NHLBI), esta patología se define por el estrechamiento o colapso de las vías respiratorias superiores mientras se duerme. Este fenómeno ocasiona interrupciones constantes en la respiración, una caída en los niveles de oxígeno en la sangre y microdespertares que arruinan la calidad del descanso. Entre las consecuencias más graves se encuentran la fatiga crónica, problemas de memoria, dificultades de concentración y un incremento significativo en las probabilidades de sufrir un infarto cardíaco o un accidente cerebrovascular.

Incidencia y proyecciones a futuro

El dolor de cabeza matutino es uno de los síntomas frecuentes y menos reconocidos en mujeres con apnea del sueño
(Imagen Ilustrativa Infobae)

Diversos estudios científicos, incluyendo una revisión de 2023 en la revista Diagnostics, recalcan que esta condición está profundamente infradiagnosticada en mujeres. La causa principal radica en la falta de protocolos clínicos adaptados y en la forma distinta en que se presentan los síntomas.

Las proyecciones para las próximas décadas son alarmantes. Tomando como base un estudio de The Lancet Respiratory Medicine de 2025 enfocado en Estados Unidos, se prevé que la prevalencia de la apnea obstructiva del sueño en mujeres adultas crezca un 65% para el año 2050. Esto implica pasar de 18,4 millones de casos registrados en 2020 a 30,4 millones en 2050.

Si esta tendencia de crecimiento se proyectara a nivel global, el número de afectados podría rebasar los 1.500 millones de personas, de las cuales aproximadamente 700 millones serían mujeres. Aunque estas cifras deben tomarse con prudencia debido a las variaciones demográficas regionales, subrayan la magnitud de este problema de salud pública.

Síntomas no convencionales y brechas en el diagnóstico

A diferencia del patrón clásico masculino, en mujeres la presencia de ronquidos puede ser menos notoria y los síntomas más difusos
(Imagen Ilustrativa Infobae)

Históricamente, los protocolos de detección y la investigación científica se han centrado en un perfil masculino: hombres de edad avanzada y con exceso de peso. Las herramientas de evaluación habituales, que miden ronquidos intensos, pausas respiratorias evidentes y somnolencia diurna, fueron validadas mayoritariamente en varones.

Este sesgo ha dejado desprotegidas a las mujeres, cuyas señales de alerta suelen manifestarse como insomnio, fatiga persistente, nicturia (necesidad de orinar de noche), cefaleas y alteraciones del estado de ánimo, en lugar de los síntomas típicos del hombre.

La doctora Rashmi Nisha Aurora, profesora de medicina y experta en medicina del sueño femenino en la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York, indica que existe una confusión frecuente entre los síntomas de la apnea y los de la menopausia, lo que entorpece un diagnóstico temprano.

El colapso o estrechamiento de las vías respiratorias superiores durante el sueño provoca interrupciones en la respiración y afecta el descanso
(Imagen Ilustrativa Infobae)

El riesgo de padecer apnea se intensifica durante la perimenopausia y la menopausia. Datos de encuestas de salud en Estados Unidos revelan que las mujeres posmenopáusicas presentan un 57% más de probabilidades de desarrollar síntomas de apnea en comparación con las premenopáusicas, incluso sin considerar el factor del peso corporal.

Marie-Pierre St-Onge, directora del Centro de Excelencia para la Investigación del Sueño de la Universidad de Columbia, detalla que las hormonas como el estrógeno y la progesterona ofrecen una protección natural. Con su disminución, la grasa corporal tiende a acumularse en el cuello y la parte superior del tronco, incrementando la presión en las vías aéreas y el riesgo de colapso nocturno.

Un trastorno que permanece en el anonimato

A pesar de que más de mil millones de personas sufren este trastorno, en algunos países hasta el 90% de los casos carece de diagnóstico y tratamiento. Así lo señala Carlos Núñez, director médico de ResMed, quien advierte que la apnea suele pasar desapercibida porque el paciente está inconsciente durante los episodios.

El tratamiento con CPAP se adapta a las necesidades individuales y contribuye a mejorar la calidad de vida

A diferencia de los ronquidos estruendosos de los hombres, en las mujeres los episodios pueden ser mucho más sutiles. La doctora Aurora explica la complejidad de estos casos:

“Una mujer puede realmente dejar de respirar y asfixiarse varias veces por hora, pero suena bastante tranquila”

. Esta falta de ruido dificulta que la pareja o los familiares noten el problema.

Incluso en diagnósticos considerados “leves” —con unas 15 interrupciones respiratorias por hora— se produce hipoxia cada cuatro minutos. A largo plazo, esto provoca daños vasculares, desajustes metabólicos y eleva el riesgo de padecer Alzheimer o patologías del corazón.

La posición al dormir, combinada con factores anatómicos, puede agravar la obstrucción de la garganta en personas vulnerables
(Imagen Ilustrativa Infobae)

El tratamiento más común es el sistema de presión positiva continua en la vía respiratoria (CPAP), que mantiene los canales abiertos mediante aire comprimido. No obstante, investigaciones lideradas por Aurora han hallado diferencias de género en la respuesta a este tratamiento, especialmente en indicadores de estrés oxidativo. Esto refuerza la necesidad de implementar una medicina personalizada que considere la fisiología femenina.

Expertos destacan la necesidad de medicina personalizada, mayor educación y el rediseño de criterios diagnósticos que contemplen la diversidad de síntomas en mujeres con apnea del sueño - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Identificación de síntomas en la mujer

La apnea en mujeres se presenta a menudo bajo el disfraz de otras afecciones como el estrés. Según la publicación Advances in Experimental Medicine and Biology, los signos clave a monitorear son:

  • Insomnio o dificultades constantes para mantener el sueño.
  • Cansancio extremo y falta de energía durante el día.
  • Dolores de cabeza al despertar.
  • Ansiedad, depresión o irritabilidad.
  • Necesidad frecuente de orinar por la noche (nicturia).
  • Pesadillas o despertares abruptos.
  • Falta de concentración y olvidos frecuentes.
  • Sensación de palpitaciones o asfixia al despertar.
  • Ronquidos menos sonoros que los masculinos.

Hacia un sistema de salud más inclusivo

Cambiar la postura al dormir es una recomendación frecuente para pacientes con apnea obstructiva del sueño leve o moderada
(Imagen Ilustrativa Infobae)

Tanto Aurora como Núñez coinciden en que es urgente educar a los profesionales de la salud y a la sociedad sobre la variabilidad de los síntomas de la apnea femenina. Aurora recalca que el insomnio o la debilidad en la vejiga pueden ser, en realidad, señales de advertencia de este trastorno respiratorio.

Por su parte, Núñez cuestiona la formación médica tradicional centrada en el hombre:

“Hemos tenido un sistema sanitario muy paternalista en muchos países durante demasiado tiempo. Estudiamos sobre todo cómo funcionan los fármacos en los hombres, cómo funcionan los tratamientos en los hombres, y ahora por fin estamos reconociendo que tenemos que estudiar cómo funcionan las cosas en todo el mundo”

.

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