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Anthropic limita uso de Claude y bloquea acceso a apps como OpenClaw

La compañía tecnológica Anthropic ha implementado una serie de limitaciones drásticas en el acceso a sus modelos de inteligencia artificial de alto rendimiento, Claude Pro y Claude Max. La medida consiste en el bloqueo total del uso de estas herramientas a través de aplicaciones desarrolladas por terceros, afectando directamente a plataformas populares como OpenClaw.

Esta nueva política impacta a los suscriptores que mantienen planes de 20 y 200 dólares mensuales, poniendo fin a una tendencia creciente donde miles de usuarios integraban a Claude para automatizar tareas en ecosistemas externos. Según expertos, la decisión se fundamenta en criterios técnicos y de rentabilidad económica, aunque también responde a la fuerte rivalidad que se vive en el mercado de la inteligencia artificial.

Impacto directo en OpenClaw y restricciones de servicio

El anuncio oficial de estos cambios fue realizado por Boris Cherny, quien lidera el proyecto Claude Code dentro de Anthropic, mediante una publicación en la red social X. De acuerdo con lo expuesto, las cuentas de uso personal ya no tendrán la facultad de alimentar flujos operativos creados con herramientas externas. Un ejemplo emblemático es OpenClaw, un software de código abierto diseñado para vincular modelos de lenguaje con servicios de navegación web, gestión de correo electrónico o domótica.

Previo a este ajuste, los usuarios se valían del protocolo de autenticación OAuth de Claude Code para interactuar con la IA de Anthropic desde otros entornos. Esto les permitía operar bajo una tarifa plana mensual, eludiendo los pagos variables que exige la API oficial de la empresa.

Cabe resaltar que este comportamiento ya estaba bajo el radar de la firma tecnológica. En febrero de 2026, Anthropic actualizó sus términos y condiciones de servicio con el objetivo explícito de prohibir estas integraciones. Tras dicha actualización, la empresa inició un proceso de cierre paulatino de los accesos que facilitaban estas conexiones, culminando con la restricción total comunicada recientemente por Cherny.

Una persona está utilizando la plataforma de inteligencia artificial Claude en su laptop mientras trabaja en un café, con otras personas y un café con leche al lado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Justificación técnica: la sostenibilidad del modelo de negocio

La postura de Anthropic responde a una necesidad de proteger la eficiencia y la estabilidad de sus servidores. Productos desarrollados internamente, tales como Claude Code o Claude Cowork, poseen una arquitectura optimizada para controlar el consumo de recursos computacionales. Por el contrario, las aplicaciones externas suelen carecer de estos filtros de optimización, lo que genera una carga excesiva en la infraestructura global.

Para ilustrar la magnitud del problema, se citó un caso representativo: un usuario con una suscripción de Claude Max de 200 dólares, operada mediante un agente automatizado de OpenClaw, podía generar un gasto operativo real para la empresa de entre 1.000 y 5.000 dólares mensuales. Esta brecha financiera amenazaba directamente la viabilidad económica de la organización.

“Las suscripciones no fueron diseñadas para los patrones de uso de estas herramientas de terceros”, sostuvo Boris Cherny en X. Además, añadió que: “La capacidad es un recurso que gestionamos con cuidado y estamos priorizando a los clientes que usan nuestros productos y la API”.

El factor competitivo y la respuesta de OpenAI

El escenario de esta decisión también se ve influido por movimientos estratégicos entre competidores. Peter Steinberger, el desarrollador detrás de OpenClaw, se unió recientemente a las filas de OpenAI, el competidor más directo de Anthropic. Curiosamente, tras su incorporación, Anthropic aceleró las trabas técnicas para las integraciones externas.

Steinberger manifestó su desacuerdo a través de sus canales digitales, afirmando lo siguiente:

“Primero copian las funciones más populares en su propio sistema cerrado y luego bloquean las alternativas de código abierto”.

A pesar de los intentos de negociación liderados por Steinberger y Dave Morin, miembro de la fundación OpenClaw, no se logró una conciliación con los directivos de Anthropic. Como consecuencia, OpenAI podría capitalizar este descontento, ya que la empresa ha ratificado que su agente Codex sigue siendo compatible con herramientas de terceros por el momento.

Miles de usuarios que dependían de Claude para sus flujos de trabajo automatizados deberán ahora migrar a la API oficial. Este cambio implica que el costo de uso dejará de ser fijo para convertirse en variable, dependiendo estrictamente del volumen de datos procesados por la inteligencia artificial.

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