En la localidad de Schipkau, ubicada en el estado de Brandeburgo, Alemania ha puesto en marcha la edificación de una estructura sin precedentes: el aerogenerador más alto del planeta. Con una altura total de 360 metros, esta obra de ingeniería está diseñada para aprovechar las corrientes de aire más potentes presentes en las capas elevadas de la atmósfera. El objetivo principal es suministrar energía limpia a unas 7.500 viviendas cada año. Este proyecto es encabezado por la firma GICON y cuenta con el respaldo de la Agencia Federal de Innovaciones Leap (SPRIND), integrándose en el plan de soberanía energética de Europa.
Las labores de construcción se retomaron formalmente en el mes de marzo, luego de atravesar una pausa de varios meses originada por inconvenientes de calidad en piezas de acero provistas por un proveedor externo. En la actualidad, el montaje progresa utilizando una grúa de diseño especial y la colocación de un mástil de celosía fabricado con acero de origen local. Según el cronograma oficial, se espera que la obra concluya a finales de 2026, momento en el que el sistema se integrará a la red de suministro eléctrico.
De acuerdo con la información proporcionada por GICON, la torre contará con una altura de buje de 300 metros. Se proyecta que la generación anual de electricidad oscile entre los 30 y 33 gigavatios hora, manteniendo costos operativos sumamente competitivos, inferiores a los cinco céntimos por cada kilovatio hora producido.
En términos de eficiencia, esta instalación superará en un 220% la capacidad de producción de los molinos de viento tradicionales que operan actualmente en el mismo parque eólico. Estas cifras subrayan el salto tecnológico que representa la nueva infraestructura para el sector renovable.
Innovación técnica: El sistema de torre telescópica

El pilar tecnológico fundamental de este desarrollo radica en su torre telescópica, una tecnología patentada que permite el montaje inicial de la turbina a 150 metros para, posteriormente, elevarla hasta alcanzar los 300 metros definitivos. Este método es crucial, ya que las grúas de tipo convencional carecen del alcance necesario para operar a tales altitudes. Además, el uso de un mástil de celosía y acero de producción regional añade un componente estratégico y sostenible al proyecto.
Representantes de GICON señalaron que la elección de Schipkau para este hito se debe a la amplitud del terreno, al firme respaldo político y a la robustez de la infraestructura previa. La región de Lusacia, reconocida históricamente por su actividad en la minería de carbón, se posiciona ahora como un referente global en la transición hacia modelos energéticos sostenibles.
Jochen Großmann, director general de GICON, destacó la importancia de los estándares de ejecución al declarar:
“La seguridad y la calidad tienen prioridad absoluta en este proyecto único en el mundo”
. Tanto la Agencia Federal de Innovaciones Leap (SPRIND) como la empresa constructora confirmaron la viabilidad del proyecto tras comprobar, mediante un mástil de medición en Klettwitz, que el viento es más constante y vigoroso a los 300 metros de altura.
Hacia una central eléctrica híbrida
La visión a largo plazo contempla la conformación de una central híbrida que combine dos estratos de aerogeneradores con la instalación de un parque solar a nivel del suelo. Esta arquitectura técnica, según estimaciones de la compañía, permitirá multiplicar por cinco el rendimiento energético en comparación con las plantas que solo utilizan paneles solares, logrando una producción más estable durante todas las estaciones del año.

A pesar de estos avances, el sector eólico alemán enfrenta retos logísticos. Durante el año 2023, se estima que no se pudieron aprovechar cerca de 9,3 teravatios hora debido a las restricciones en la capacidad de transporte de la red eléctrica, lo que generó un costo aproximado de EUR 3.000 millones que fue trasladado a los consumidores. Las entidades involucradas sostienen que el uso de torres de gran altitud puede mitigar estos problemas al descentralizar la generación de energía.
Se tiene previsto que la electricidad de esta innovadora turbina comience a fluir hacia los hogares en el verano de 2026, mientras se mantienen estrictos protocolos de supervisión técnica durante lo que resta de la construcción.
Liderazgo alemán y panorama continental
En el contexto de la Unión Europea, Alemania se mantiene a la vanguardia en capacidad eólica instalada. Datos de la Asociación Alemana de Energía Eólica (BWE) indican que el continente cerró el año 2025 con 304 gigavatios, de los cuales el país germano aporta 77,7 gigavatios. Solo en ese periodo, la nación sumó 5735 megavatios nuevos, superando a cualquier otro estado miembro.
El respaldo gubernamental a estos proyectos es explícito. El ministro de Medio Ambiente, Carsten Schneider, presentó ante el Bundestag el Programa de Protección del Clima 2026, que proyecta la licitación de 2.000 aerogeneradores adicionales para alcanzar doce gigavatios extra de capacidad hacia el año 2030. Schneider enfatizó:
“Esto nos ayudará a independizarnos del petróleo y el gas de otras regiones del mundo”
.
El experimento tecnológico en Schipkau servirá como un caso de estudio esencial para determinar si las torres telescópicas pueden implementarse a escala industrial en toda Europa, permitiendo la generación eólica incluso en zonas donde los recursos de viento son tradicionalmente escasos.
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