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Rodrigo Tapari: De la adicción y la infidelidad a una vida de fe

El reconocido intérprete de música tropical, Rodrigo Tapari, ha consolidado una trayectoria profesional que no solo destaca por sus éxitos en los escenarios, sino también por una profunda historia de superación personal y transformación espiritual. El artista, quien fuera la voz principal del grupo Ráfaga antes de lanzarse como solista, ha sido abierto sobre los momentos oscuros que marcaron su ascenso a la fama.

Tapari creció en un entorno de carencias económicas junto a sus siete hermanos. Desde los 12 años, se vio obligado a trabajar como peón de albañilería, donde aprendió oficios como electricidad y plomería. También se desempeñó como vendedor ambulante en bicicleta, comercializando productos caseros para ayudar a su familia. Su incursión en el mundo mediático se dio en el año 2002, tras llegar a la final del programa Popstars, emitido por Azul TV.

El peso del éxito y la adicción

Paradójicamente, el mayor éxito comercial de su etapa en Ráfaga, el tema “Una cerveza”, coincidió con una grave dependencia al alcohol que puso en riesgo su integridad. Tapari confiesa que la bebida no solo era parte de su rutina profesional, sino un detonante para conductas destructivas.

Yo me dedico al alcohol… no era una frase más en mi vida, ni mi motor solamente para cantar, era mi motor para hacer cosas que no tenía que hacer»

, admite el cantante al reflexionar sobre su pasado.

A los 19 años, tras ser emancipado por sus padres para poder viajar, el artista comenzó a recorrer países como España, Rumania y Chile, experimentando una fama abrumadora que, según su propio relato, le costó manejar. Esta falta de madurez lo llevó a una doble vida marcada por las infidelidades y el consumo excesivo de whisky, el cual exigía obligatoriamente en sus camarines antes de cualquier presentación.

El quiebre y la restauración familiar

El punto de inflexión ocurrió durante una Nochebuena en Pinamar, cuando su esposa descubrió en su computadora evidencia de sus múltiples engaños. “Mi vida pasa de ser algo que aparentaba ser lindo a un infierno literal”, relata el intérprete. La crisis emocional y la culpa lo llevaron incluso a tener dos intentos de suicidio al sentir que perdía el control sobre su realidad y el bienestar de su hija Luciana.

La transformación definitiva de Tapari llegó hace aproximadamente una década a través de la fe. El cantante describe este cambio como un encuentro divino que salvó su matrimonio y su salud mental. Actualmente, ha implementado normativas estrictas en su propia empresa musical para cuidar a su equipo de trabajo:

  • Prohibición de consumo de alcohol durante las jornadas laborales.
  • Restricción total al tabaquismo en el entorno de trabajo.
  • Exigencia de lealtad familiar y prohibición de conductas infieles en las giras.

Un mensaje de superación

Sobre su icónica canción, el artista reconoce que llegó a sentir una fuerte contradicción al interpretarla después de su recuperación. Aunque por un tiempo dejó de cantarla, hoy lo hace bajo una nueva perspectiva, asegurando que él es mucho más que un solo éxito musical. Su enfoque actual es ser un ejemplo positivo para sus hijos, a quienes educa con la premisa de ser futuros jefes de familia íntegros.

Finalmente, Rodrigo Tapari subraya que, aunque placeres como el alcohol o el sexo fuera del matrimonio pueden resultar tentadores en ciertos contextos, no siempre son convenientes para la vida. “Todo te es lícito, mas no todo te conviene”, concluye, citando principios que hoy rigen su presente de plenitud y paz espiritual.

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