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Crisis en el Servicio Postal de EE. UU.: riesgo de cierre para 2027

El Servicio Postal de Estados Unidos (USPS) atraviesa una coyuntura crítica sin precedentes que pone en duda su continuidad operativa hacia el año 2027. La advertencia sobre una posible suspensión total de los servicios de entrega ha generado una profunda preocupación, ya que representaría el colapso de una de las redes de infraestructura pública más esenciales del país. David Steiner, director general de correos, ha liderado las alarmas al señalar la fragilidad financiera de la institución y la necesidad imperativa de una intervención legislativa urgente.

Un diagnóstico financiero alarmante

Durante su comparecencia ante los legisladores el pasado 17 de marzo, Steiner presentó un panorama sombrío. Según sus declaraciones, la falta de liquidez es inminente:

“Si continuamos cumpliendo con nuestras obligaciones como lo hemos hecho en los últimos años, nos quedaremos sin efectivo en menos de 12 meses”

Bajo este escenario, el director estima que el USPS podría verse obligado a cesar sus funciones en octubre próximo debido a la incapacidad de cubrir pagos a proveedores y nóminas salariales. Esta crisis afectaría la logística nacional de forma directa, considerando que la entidad es la única con la capacidad técnica para alcanzar a cerca de 167 millones de domicilios, abarcando desde grandes centros de negocios hasta áreas rurales remotas y apartados postales en todo el territorio estadounidense.

A diferencia de otras dependencias gubernamentales, el Servicio Postal opera bajo un esquema de autonomía financiera. Aunque posee carácter federal, sus gastos corrientes no se sufragan con el presupuesto público, sino que dependen exclusivamente de la comercialización de sellos postales, productos y servicios diversos. Esta estructura lo hace vulnerable a las fluctuaciones del mercado y a la digitalización de las comunicaciones, afectando incluso a comunidades en estados como Texas, que dependen del servicio para el envío de paquetes, documentos oficiales y notificaciones de alta importancia.

La crisis financiera del USPS podría dejar a 167 millones de direcciones en todo el país sin servicio de entrega postal esencial (Imagen Ilustrativa Infobae)

El desplome en el volumen de correspondencia

La raíz del problema financiero se encuentra en la drástica reducción del uso del correo tradicional. David Steiner expuso ante el Congreso que el volumen anual de piezas postales ha sufrido una caída estrepitosa, pasando de un récord de 213 mil millones en 2006 a apenas 109 mil millones en la actualidad. Este descenso de más de 100 mil millones de envíos ha socavado la capacidad de procesamiento y la sostenibilidad de las redes logísticas de la institución.

Las cifras económicas reflejan esta decadencia: mientras que en el año 2007 los ingresos por correo nacional ascendían a 59,1 mil millones de dólares, las proyecciones para el 2025 sitúan esta cifra en apenas 42,6 mil millones. Esta brecha de 16,5 mil millones de dólares es, según Steiner, insostenible para cualquier organización. El funcionario argumentó que si el volumen perdido pudiera venderse al costo actual de un sello de 78 centavos, la agencia contaría con 81 mil millones de dólares adicionales. En su análisis, comparó la situación con gigantes privados como UPS o FedEx, asegurando que ninguna de estas corporaciones resistiría un desplome financiero de tal magnitud.

Obstáculos legales y necesidad de reformas

Otro factor que asfixia a la agencia es su limitado margen de maniobra crediticia. El USPS tiene prohibido acudir a la banca comercial y solo puede solicitar préstamos al Tesoro de los Estados Unidos. El techo de deuda actual es de 15.000 millones de dólares, un límite que no ha sido actualizado desde inicios de la década de los 90. Esta restricción impide que el organismo realice inversiones estratégicas en modernización o que cuente con un colchón financiero para mitigar la inflación y el aumento de los costos operativos.

La posible solución a la crisis postal requiere acción inmediata del Congreso, que evalúa aumentar el endeudamiento y revisar tarifas postales (REUTERS/Rebecca Cook/File Photo)

Ante la gravedad de los hechos, el representante republicano Tim Burchett cuestionó al director sobre los plazos exactos del posible derrumbe. Steiner reiteró que el “fin de caja” es una amenaza real para este octubre si no se alivian las obligaciones de pago, especialmente las relacionadas con beneficios para jubilados y prestaciones sociales. El directivo instó al Congreso a elevar el límite de endeudamiento para inyectar liquidez y permitir que el servicio compita de forma efectiva en el mercado de paquetería privada.

No obstante, las propuestas de Steiner encuentran resistencia en el ámbito político. Pete Sessions, legislador republicano y presidente del subcomité correspondiente, se ha mostrado contrario a la idea de aumentar el precio del sello de primera clase desde los 78 centavos actuales hasta un dólar. A pesar de su negativa, Sessions reconoció que el cuerpo legislativo se enfrenta a decisiones complejas para evitar una parálisis total del servicio postal.

Finalmente, David Marroni, en representación de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental, subrayó que el país debe decidir qué tipo de servicio postal requiere y cómo planea financiarlo a largo plazo. Mientras el debate continúa, la incertidumbre sobre si la solución pasará por nuevas tarifas, mayor endeudamiento o un recorte en el alcance del servicio sigue vigente, con el tiempo agotándose para la histórica institución.

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