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Manuel de la Peña: Claves para respirar bien y ganar energía vital

A pesar de ser una de las funciones biológicas más elementales, la respiración suele pasar desapercibida por realizarse de manera involuntaria y constante. Se estima que, en promedio, una persona adulta completa 16 ciclos respiratorios por minuto, lo que equivale a realizar esta acción unas 23,000 veces cada día. No obstante, esta frecuencia no garantiza que el proceso se ejecute de la forma más eficiente para el organismo. Manuel de la Peña, reconocido especialista en longevidad, advierte que

“la mayoría de las personas no sabe respirar bien y por eso se sienten más cansadas, estresadas y sin energía”

.

A través de un video difundido en su perfil de TikTok, el doctor en Medicina y presidente del Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social compartió sus observaciones tras haber tratado a “miles de pacientes”. De la Peña enfatiza que existe un patrón preocupante que aún le causa asombro:

“La mayoría no sabe usar su respiración como una herramienta de salud”

.

El especialista detalla que es común observar malos hábitos en la población al momento de inhalar y exhalar aire. Según su descripción, las personas

“respiran rápido, superficialmente, con la parte alta del pecho o la boca”

. Estas prácticas inadecuadas no son inofensivas, pues el experto asegura que esta conducta

“activa el estrés, eleva el ritmo cardiaco y produce fatiga”

.

Sin embargo, el panorama es optimista, ya que esta tendencia negativa

“se puede corregir de una forma muy sencilla”

, según afirma el doctor. Para De la Peña, mejorar la forma en que el aire entra al cuerpo es fundamental para el bienestar general.

“No es algo secundario, es algo esencial. Y cuando dominas esta técnica, que es sencilla, tu cuerpo responde con más energía, más calma y más salud”

, sostiene con convicción.

La técnica ideal para optimizar la salud

Un hombre respira de forma calmada en su salón. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para alcanzar una ejecución correcta, el médico indica que el proceso debe ser lento, profundo y estrictamente nasal. El objetivo es descender el diafragma y permitir que la zona abdominal se expanda, de manera similar a como se practica en disciplinas como el yoga. Bajo este esquema, el cuerpo experimenta una transformación positiva: “El sistema nervioso se regula, el corazón se relaja y el cuerpo entra en modo reparación”, precisa el experto.

Diversas investigaciones científicas respaldan estas afirmaciones, sugiriendo que el ritmo óptimo debería situarse en aproximadamente seis exhalaciones por minuto. Mantener este ritmo pausado genera una respuesta inmediata de relajación tanto en el cerebro como en el organismo. Además, estos ejercicios de profundidad respiratoria funcionan como un estímulo mecánico para los órganos del abdomen y potencian la circulación sanguínea, permitiendo que los pulmones incrementen su capacidad operativa.

En este contexto, un estudio liderado por Hassan Jafari, investigador del King’s College de Londres, determinó que la respiración profunda posee la capacidad de mitigar síntomas de dolor. Otros trabajos científicos han vinculado esta práctica con mejoras notables en pacientes que sufren de insomnio o patologías crónicas como la artritis. Estos beneficios se deben a la estimulación de receptores específicos en pulmones y arterias que, mediante el nervio vago, activan el estado conocido como “descansar y digerir”.

Finalmente, cuando se realizan respiraciones extensas y pausadas, se produce una activación coordinada de los nervios sensoriales del tórax y los barorreceptores arteriales. Este mecanismo envía señales directas al tronco del encéfalo, propiciando la aparición de ondas cerebrales lentas vinculadas a un estado de alerta calmada. Este proceso biológico es clave para equilibrar el sistema nervioso tras periodos de tensión, facilitando la reducción de la presión arterial y fortaleciendo la resistencia ante el dolor físico.

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