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¿Es peligroso beber agua helada? Efectos en la salud y digestión

La costumbre de beber agua helada se ha vuelto una práctica habitual, especialmente durante las temporadas de intenso calor o inmediatamente después de realizar rutinas de ejercicio físico. Aunque esta acción suele relacionarse con una gratificante sensación de alivio y frescura, especialistas en medicina preventiva han planteado interrogantes sobre las repercusiones que esta temperatura podría tener en el sistema gastrointestinal de ciertos pacientes.

De acuerdo con informes técnicos del Ministerio de Salud (Minsa), mantener una hidratación constante resulta vital para que el cuerpo humano funcione de manera correcta. No obstante, se advierte que la ingesta desmedida de líquidos a temperaturas extremadamente bajas podría desencadenar molestias en individuos que ya presentan condiciones médicas preexistentes, particularmente aquellas que afectan el tracto digestivo. La decisión de optar por agua fría o templada debe estar condicionada por el historial clínico de cada persona y las circunstancias específicas del momento.

¿Cuándo representa un riesgo el agua helada para el estómago?

La doctora Karim Zevallos, quien se desempeña como directora ejecutiva del Diris Lima Sur, ha detallado que el consumo de agua fría no constituye una amenaza para la mayoría de la población sana. Sin embargo, el panorama cambia para quienes padecen sensibilidad gástrica o trastornos digestivos crónicos. En estos pacientes, la temperatura extrema puede ser un factor detonante de diversas complicaciones.

La especialista subrayó que, en estos casos particulares, el agua muy fría es capaz de provocar un fenómeno conocido como vasoconstricción. Este proceso consiste en la contracción de los vasos sanguíneos localizados en el sistema digestivo, lo cual entorpece la circulación de la sangre y puede derivar en los siguientes síntomas:

  • Dolor abdominal agudo.
  • Presencia de espasmos esofágicos.
  • Sensación persistente de hinchazón o distensión.
  • Malestar general durante el proceso digestivo.
  • Posibles cuadros de estreñimiento.

Asimismo, la doctora Zevallos alertó que aquellas personas con diagnósticos de gastritis, reflujo gastroesofágico o colon irritable podrían experimentar un agravamiento de su sintomatología y un retraso notable en su digestión si consumen agua helada con frecuencia.

Perspectiva de los especialistas médicos

Por su parte, el Dr. Walter Vidalón, experto en cirugía de tórax y cardiovascular del Minsa, explicó que la ingesta de agua helada genera una respuesta inmediata de contracción muscular y vascular. Esta reacción puede manifestarse como una sensación de opresión o incomodidad en la zona del pecho, un síntoma que se vuelve más evidente tras finalizar una actividad física de alta intensidad.

«Aunque los casos de complicaciones graves son raros, el Minsa recomienda que quienes tengan antecedentes de problemas digestivos o cardiovasculares opten por agua a temperatura ambiente».

En paralelo, profesionales vinculados a EsSalud coinciden en que la temperatura del líquido ingerido es un factor que influye directamente en la tolerancia digestiva. Aclaran que, hasta la fecha, no se dispone de evidencia científica terminante que demuestre que el agua fría sea la causa directa de enfermedades crónicas en personas con un estado de salud óptimo.

Pautas para una hidratación saludable

Con el objetivo de garantizar una hidratación que sea tanto efectiva como segura, las autoridades sanitarias sugieren priorizar el consumo de agua a temperatura ambiente. Esta recomendación es fundamental para quienes tienen antecedentes de patologías gástricas o una alta sensibilidad en el sistema digestivo.

Para los usuarios que prefieren el agua fría, los expertos brindan las siguientes sugerencias:

  • Evitar la ingesta de grandes volúmenes de líquido en lapsos cortos de tiempo.
  • Beber mediante pequeños sorbos constantes.
  • Minimizar de esta forma el impacto térmico sobre el aparato digestivo.

Es primordial recordar que la deshidratación conlleva riesgos mucho más severos que las incomodidades transitorias causadas por la temperatura del agua. Por ello, se insta a la población a beber líquidos de manera balanceada durante toda la jornada.

¿Qué cantidad de agua se debe ingerir diariamente?

Una hidratación adecuada favorece la salud digestiva y previene el estreñimiento. Foto: (iStock)

El volumen de agua requerido por un individuo varía significativamente según su edad, sexo, nivel de esfuerzo físico, condiciones climáticas y salud general. Las directrices del Ministerio de Salud establecen que un adulto con actividad moderada debería consumir entre 1,5 y 2 litros de agua diariamente, lo que equivale aproximadamente a un rango de 6 a 8 vasos. Estas cifras pueden incrementarse ante factores como el calor extremo, el embarazo, el periodo de lactancia o el ejercicio prolongado.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) propone como estándar general un mínimo de 2 litros al día para adultos. No obstante, la organización recalca que la propia sensación de sed y las necesidades particulares de cada organismo deben ser las guías principales. Grupos vulnerables como niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas podrían necesitar planes de hidratación personalizados.

Finalmente, se aconseja distribuir la ingesta de líquidos de manera equitativa durante el día, sin esperar a sentir una sed extrema, ya que este síntoma es una señal tardía de que el cuerpo ha comenzado a deshidratarse. Se debe dar prioridad al agua natural frente a bebidas procesadas, azucaradas o aquellas con altos niveles de cafeína.

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