La expedición Artemis II ha superado con éxito una de sus fases más críticas al abandonar la órbita de nuestro planeta. Tras ejecutar de manera precisa el encendido del motor principal en la cápsula Orión, la nave ha emprendido su rumbo definitivo hacia la Luna, según los reportes oficiales de la NASA.
Este acontecimiento marca el regreso de seres humanos a las proximidades lunares después de más de cinco décadas. La maniobra, denominada inyección translunar, consistió en una activación de aproximadamente seis minutos del motor del módulo de servicio. Gracias a este impulso, la tripulación integrada por los astronautas de la NASA, Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto al representante de la Agencia Espacial Canadiense (CSA), Jeremy Hansen, logró la aceleración necesaria para romper la gravedad terrestre y comenzar su trayectoria de salida.
Un hito histórico tras el programa Apolo
Para la agencia espacial, este paso representa un retorno nostálgico y tecnológico. Lori Glaze, administradora asociada interina de la Dirección de Misiones de Desarrollo de Sistemas de Exploración, declaró lo siguiente desde la sede de la NASA en Washington:
«Hoy, por primera vez desde el Apolo 17 en 1972, los humanos han abandonado la órbita terrestre. Reid, Victor, Christina y Jeremy se encuentran ahora en una trayectoria precisa hacia la Luna. Orion opera con tripulación por primera vez en el espacio, y estamos recopilando datos cruciales y aprendiendo de cada paso»
Glaze también subrayó que cada objetivo alcanzado «representa un progreso significativo en el camino a seguir para el programa Artemis». Asimismo, añadió que «si bien tenemos ocho días de trabajo intenso por delante, este es un momento trascendental y nos enorgullece compartirlo con el mundo».
El viaje inició desde el Centro Espacial Kennedy en Florida, específicamente en la plataforma de lanzamiento 39B. El potente cohete SLS (Space Launch System) y la nave Orión despegaron este jueves a las 00:35 (hora española), dando comienzo a un vuelo de prueba planificado que se extenderá por un periodo de diez días.
Una vez en el espacio, la nave desplegó sus cuatro paneles solares para abastecerse de energía solar. Simultáneamente, el equipo técnico en tierra y los astronautas iniciaron la transición de los sistemas de la nave de las operaciones de lanzamiento a las de navegación para verificar el estado de los componentes clave.
Pruebas técnicas y maniobras en el espacio profundo
A los 49 minutos del despegue, la etapa superior del cohete SLS posicionó a la nave en una órbita elíptica. Posteriormente, un segundo encendido impulsó a la cápsula, que ha sido nombrada por la tripulación como ‘Integrity’, hacia una órbita terrestre alta situada a 74.000 kilómetros de altura. En esta posición permanecieron cerca de 24 horas para validar el funcionamiento de los sistemas antes de que la Orión se separara definitivamente.
Los astronautas también llevaron a cabo una demostración de pilotaje manual con el fin de evaluar las capacidades de manejo de la Orión. Para este ejercicio, utilizaron la etapa de propulsión criogénica provisional (ICPS) como punto de referencia para un simulacro de acoplamiento.
Tras la prueba de pilotaje, la nave realizó una maniobra automatizada para distanciarse del ICPS de forma segura. Esta etapa del cohete finalmente se desintegró al reingresar a la atmósfera sobre una región remota del Océano Pacífico. Antes de dicho reingreso, se liberaron cuatro pequeños satélites CubeSats desde el adaptador de la etapa del cohete SLS.
Avances logísticos y tareas completadas
Hasta el momento, la tripulación ha cumplido satisfactoriamente con diversas tareas operativas, entre las que destacan:
- Configuración de comunicaciones mediante la Red del Espacio Profundo.
- Aclimatación física de los tripulantes al entorno espacial.
- Cumplimiento de los primeros ciclos de descanso programados.
- Activación del volante de inercia para los primeros ejercicios físicos.
- Restablecimiento del funcionamiento normal del inodoro de la nave espacial.
- Configuración técnica de la nave para la maniobra de inyección translunar.
El próximo gran evento ocurrirá el lunes 6 de abril, durante el sobrevuelo lunar. En esta etapa, los astronautas capturarán imágenes en alta resolución y compartirán observaciones directas de la superficie, incluyendo zonas de la cara oculta de la Luna que nunca han sido vistas por ojos humanos directamente.
Se espera que las condiciones de iluminación durante el sobrevuelo generen sombras estratégicas que permitan apreciar con gran detalle el relieve lunar, resaltando crestas, cráteres, pendientes y profundidades que suelen ser difíciles de detectar con una iluminación completa.
Finalmente, tras completar el rodeo lunar, los astronautas regresarán a la Tierra para un amerizaje previsto en el Océano Pacífico, frente a la costa de San Diego. Esta misión busca sentar las bases para una exploración científica sostenible, beneficios económicos y preparar el camino hacia las futuras expediciones tripuladas a Marte.
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