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Misión Artemis II: Los extraños efectos visuales en los astronautas

La histórica misión Artemis II de la NASA ha iniciado su travesía con un despegue exitoso desde el Centro Espacial Kennedy, ubicado en Florida, exactamente a las 00:35 (hora española). Este evento representa un hito fundamental en la exploración espacial tripulada, pues a bordo de la nave Orión, cuatro especialistas han comenzado un trayecto que los situará en la órbita de la Luna por primera vez en más de medio siglo. Para garantizar el éxito operativo, se ha integrado un complejo sistema de cámaras y sensores de carácter solar desarrollados por Redwire Corporation, herramientas vitales para el seguimiento y la emisión de datos en tiempo real.

Más allá de los objetivos puramente astronómicos, la NASA busca profundizar en el conocimiento sobre los impactos de los viajes espaciales en el organismo humano. En este sentido, el optometrista y divulgador conocido como Alberto (bajo el perfil @enfoquevisualbyalberto), ha puntualizado cuatro de los fenómenos más inusuales que experimentará la tripulación en su camino hacia el satélite natural.

Alberto explica las consecuencias oculares en el espacio (@enfoquevisual</em>byalberto)» class=»aligncenter size-full» src=»https://kchcomunicacion.com/wp-content/uploads/2026/04/Los-cuatro-fenomenos-visuales-mas-curiosos-que-le-1.jpg» style=»width:100%; height:auto; margin-bottom: 20px;»/></p>
<h3>Alteraciones en la visión y la forma ocular</h3>
<p>Uno de los hallazgos más sorprendentes revelados por el especialista es que las <strong>lágrimas</strong> no se comportan de manera habitual. Según explica, </p>
<blockquote><p>“las lágrimas no caen, se les quedan pegadas al ojo”</p></blockquote>
<p>. En un entorno de <strong>microgravedad</strong>, el líquido no se desliza por las mejillas, sino que se acumula formando una burbuja sobre el globo ocular. Además, los viajeros </p>
<blockquote><p>“verán destellos de luz con los ojos cerrados, que son producidos por rayos cósmicos que atraviesan el ojo y estimulan directamente a la retina”</p></blockquote>
<p>.</p>
<p>Este entorno extremo también conlleva el riesgo de desarrollar <strong>hipermetropía</strong> temporal en el espacio. El experto señala que, debido a la falta de gravedad, los fluidos corporales se trasladan hacia la zona craneal, lo que </p>
<blockquote><p>“puede hacer que los ojos cambien de forma”</p></blockquote>
<p>. Esta alteración física deriva en una notable <strong>desorientación visual</strong>, puesto que el cerebro carece de puntos de referencia estables como el suelo o el techo. El optometrista advierte que, bajo estas condiciones, los astronautas </p>
<blockquote><p>“tendrán que reaprender a percibir”</p></blockquote>
<p> una realidad sensorial completamente distinta.</p>
<p>El estudio de estos efectos se apoya en registros previos de figuras como <strong>Scott Kelly</strong> y <strong>Christina Koch</strong>, quienes permanecieron casi un año en la <strong>Estación Espacial Internacional</strong>. Sus vivencias, sumadas a las de otros seis astronautas que han superado los <strong>200 días</strong> en un único vuelo, resultan cruciales para obtener datos clave de cara a futuras expediciones de larga duración.</p>
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Incidentes técnicos y vida en la nave Orión

Durante los momentos iniciales del vuelo, la nave Orión enfrentó complicaciones técnicas, incluyendo un fallo parcial en las comunicaciones que fue solventado poco después. Jared Isaacman, administrador de la agencia, detalló que

“aproximadamente a los 51 minutos de vuelo, durante una transferencia planificada entre satélites, la nave espacial experimentó un problema de comunicación que provocó una pérdida parcial temporal de las mismas”

. Aunque podían recibir instrucciones desde la Tierra, los tripulantes no lograron emitir respuestas durante ese breve lapso.

A este inconveniente se sumó la resolución de una avería en el inodoro de la cápsula, uno de los primeros desafíos superados con éxito por el equipo. Durante los próximos diez días, los astronautas convivirán y trabajarán en un módulo diseñado para suministrar agua potable, nitrógeno y oxígeno, elementos esenciales para la supervivencia. La expedición recorrerá una distancia aproximada de 1,1 millones de kilómetros, consolidando un avance tecnológico sin precedentes para la exploración lunar.

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