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Irán captura a la abogada Nasrin Sotudeh en medio de ola de ejecuciones

En un nuevo episodio de hostigamiento contra la disidencia, el régimen de Irán procedió con la detención de la reconocida abogada y defensora de los derechos humanos, Nasrin Sotudeh. La denuncia fue realizada este jueves por su hija, quien manifestó su profunda preocupación al no tener comunicación con ella desde el momento del arresto.

A través de su cuenta de Instagram, Mehraveh Khandan detalló las circunstancias del suceso:

“Hace unos minutos nos hemos enterado de que detuvieron a mamá anoche mientras estaba sola en casa”

. Según el relato familiar, durante el operativo las autoridades locales incautaron diversos equipos electrónicos de la activista, incluyendo su teléfono móvil y sus computadoras portátiles.

La incertidumbre rodea el caso, ya que los parientes no han recibido notificaciones oficiales sobre su paradero o estado legal por parte de los captores.

“Mamá aún no se ha puesto en contacto con nosotros y no tenemos ninguna información por parte de las autoridades que la detuvieron”

, puntualizó Khandan.

Trayectoria y persecución de Nasrin Sotudeh

A sus 63 años de edad, Sotudeh es una figura emblemática de la resistencia civil en Irán. Ha dedicado gran parte de su carrera a la defensa legal de opositores políticos y de mujeres que han sido procesadas por retirarse el velo en espacios públicos como acto de protesta. Debido a esta labor, ha enfrentado anteriormente largas estancias en prisión bajo cargos de “propaganda contra el régimen”.

Su compromiso internacional con las libertades fundamentales fue reconocido en el año 2012, cuando el Parlamento Europeo le otorgó el prestigioso premio Sájarov. Cabe destacar que la persecución afecta a todo su núcleo familiar, pues su esposo, Reza Khandan, se encuentra actualmente en prisión cumpliendo una condena vinculada directamente a su propio activismo político.

Recientemente, el pasado 30 de marzo, la abogada ofreció declaraciones al medio Iranwire, con base en Estados Unidos, donde expresó duras críticas contra la estructura de poder de la República Islámica.

Contexto de guerra y represión masiva

La detención de la jurista ocurre en un marco de alta tensión bélica. Desde el inicio del conflicto armado lanzado por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, las autoridades iraníes han capturado a miles de ciudadanos bajo sospechas de espionaje para el Estado hebreo o por participar en acciones contrarias a la seguridad nacional. Este mismo jueves, el régimen llevó a cabo la cuarta ejecución de un prisionero vinculado a las masivas manifestaciones de enero.

Manifestantes bailando y aplaudiendo alrededor de una hoguera durante una protesta en las calles de Teherán, Irán, el 9 de enero de 2026, a pesar de la intensa represión gubernamental. (UGC vía AP)

El ritmo de las ejecuciones en Irán se ha acelerado drásticamente mientras la mirada de la comunidad internacional se centra en el impacto geopolítico y las fluctuaciones en el precio del petróleo. Diversas organizaciones defensoras de derechos humanos han alertado que el régimen aprovecha la coyuntura global para aplicar la pena capital bajo un esquema de opacidad que busca intimidar a la sociedad civil.

  • En lo que va del año 2026, se han confirmado al menos 145 ejecuciones.
  • Existen reportes de más de 400 casos adicionales que aún no han sido verificados de forma oficial, según datos de la organización Iran Human Rights.
  • El relator especial de la ONU ha señalado que apenas el 7% de estas sentencias de muerte son divulgadas por los registros oficiales.

Tortura y censura informativa

La organización Amnistía Internacional ha reportado que la situación se volvió crítica tras las revueltas de enero, con decenas de miles de personas bajo custodia estatal y múltiples sentenciados que podrían enfrentar la pena de muerte en el corto plazo. El control estatal incluye cortes de internet que obstaculizan gravemente el seguimiento de los procesos judiciales y las ejecuciones.

Asimismo, las familias de los detenidos denuncian recibir advertencias y amenazas para evitar que contacten a terceros o divulguen los casos ante la prensa internacional. Entre los testimonios documentados destaca el de Peyvand Naimi, un joven de 30 años arrestado tras las protestas. Naimi ha permanecido más de un mes en aislamiento prolongado, siendo víctima de torturas físicas y psicológicas, incluyendo simulacros de ejecución, con el fin de forzar una confesión televisada.

Fuente: Fuente

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