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Harvard explica por qué algunos virus se quedan siempre en el cuerpo

Una investigación de alcance global que involucró el monitoreo de la salud de más de 900.000 individuos ha logrado descifrar las razones por las cuales ciertos virus consiguen permanecer ocultos en el organismo de forma permanente. Este fenómeno de latencia viral no es inofensivo, ya que eleva significativamente las probabilidades de desarrollar patologías graves, como el linfoma de Hodgkin.

El estudio, cuyos hallazgos fueron difundidos por la prestigiosa revista Nature, contó con el liderazgo de expertos pertenecientes a la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard y al Broad Institute. Según los resultados, la combinación entre la genética humana y diversos factores del entorno es lo que define la denominada “carga viral”, estableciendo si el cuerpo es capaz de eliminar el patógeno o si este se mantendrá latente de forma prolongada.

Metodología y análisis de la persistencia viral

El análisis encontró que variantes genéticas específicas influyen en la capacidad del organismo para controlar o eliminar las infecciones virales persistentes (EFE/Cati Cladera)

Para llegar a estas conclusiones, los científicos realizaron análisis exhaustivos de muestras de saliva y sangre empleando técnicas de secuenciación genética de última generación. Los datos provienen de tres importantes biobancos a nivel mundial: el Biobanco del Reino Unido, el Programa All of Us de los Institutos Nacionales de Salud en Estados Unidos y la Fundación Simmons para la Investigación sobre el Autismo.

La investigación se centró en el comportamiento de siete tipos distintos de virus latentes. Entre estos destacan el virus de Epstein-Barr, el HHV-6, el HHV-7, el poliomavirus de células de Merkel y tres tipos de anelovirus, los cuales están presentes en aproximadamente el 90% de la población mundial en algún momento de su existencia.

Se determinó que la “carga viral” no es uniforme, sino que presenta variaciones drásticas entre individuos. Estas diferencias están sujetas a variables como el sexo, la edad, los hábitos cotidianos y hasta la estación climática. Por ejemplo, los virus HHV-6 y HHV-7 suelen tener una mayor presencia durante la niñez y decaen en la adultez, posiblemente debido a un fortalecimiento del sistema inmune.

Por otro lado, el virus de Epstein-Barr muestra un incremento con el paso de los años, alcanzando su mayor nivel de carga durante la época de invierno. En contraste, el HHV-7 registra su pico máximo en el verano, de acuerdo con los datos de la Harvard Medical School.

Factores demográficos y el impacto del estilo de vida

Los hombres presentan una carga viral significativamente mayor que las mujeres para todos los virus estudiados en sangre y saliva
 (Imagen Ilustrativa Infobae)

Uno de los hallazgos más notables es que los hombres tienden a registrar una carga viral más elevada tanto en saliva como en sangre en comparación con las mujeres para todos los virus analizados. El estilo de vida también juega un papel determinante: el consumo de tabaco está vinculado a niveles de Epstein-Barr casi dos veces superiores en fumadores crónicos, aunque curiosamente, los fumadores presentan cargas más bajas del virus HHV-7.

Estas disparidades confirman que la capacidad del cuerpo para erradicar o conservar un virus depende tanto de las características del agente patógeno como del contexto genético y ambiental de cada persona.

El papel determinante de la genética

Gracias al análisis genético, se identificaron decenas de variantes en el ADN que están directamente relacionadas con el control de la carga viral. La Harvard Medical School señaló que gran parte de estos genes intervienen en la respuesta inmunológica, afectando la capacidad de las células infectadas para burlar las defensas naturales del cuerpo.

El primer autor del trabajo, Nolan Kamitaki, investigador en genética del Instituto Blavatnik de la Facultad de Medicina de Harvard, explicó la relevancia de este avance:

“Estamos llegando al punto en que podemos utilizar la genética humana para intentar responder preguntas fundamentales sobre la patología resultante de los virus”

El equipo de investigación hizo hincapié en que estas diferencias individuales son la clave para entender por qué la persistencia de los virus varía tanto y cómo impacta en la salud a largo plazo.

Relación entre carga viral y riesgo de enfermedades

Harvard Medical School señala que una carga elevada de Epstein-Barr aumenta el riesgo de linfoma de Hodgkin, sobre todo en presencia de factores como el tabaquismo 
(Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigación subraya que los niveles elevados de ciertos virus latentes, particularmente el virus de Epstein-Barr, representan una señal de alerta para la salud. De acuerdo con el Broad Institute y la Harvard Medical School, una carga viral alta de Epstein-Barr se vincula con un mayor riesgo de linfoma de Hodgkin.

No obstante, el estudio aclara que no existe una relación directa entre la cantidad de este virus y el desarrollo de la esclerosis múltiple; sugiriendo que en esta última enfermedad el factor crítico es la forma en que el sistema inmune del huésped reacciona, y no la carga viral por sí misma.

Po-Ru Loh, coautora principal y docente en el Hospital Brigham and Women’s, resaltó que la contundencia de estas conclusiones deriva del tamaño masivo de la muestra utilizada. Por su parte, Kamitaki enfatizó:

“este hallazgo es un ejemplo de por qué la investigación sobre virus en grandes biobancos genéticos es importante”

Finalmente, el equipo resaltó la necesidad de profundizar estos hallazgos mediante futuros estudios en modelos animales y celulares para comprender totalmente cómo estos virus latentes pueden transformarse en amenazas para la vida.

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