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El plan de Pablo Escobar para secuestrar a Michael Jackson

El pasado 1 de abril se llevó a cabo el estreno de la producción titulada Dear Killer Nannies: Criado por sicarios. Esta obra documental, que consta de ocho capítulos, profundiza en la compleja infancia de Juan Pablo Escobar Henao, hijo del que fuera el narcotraficante más buscado de la historia, Pablo Escobar.

A pesar de que en la actualidad es reconocido bajo el nombre de Sebastián Marroquín en sus diversas conferencias motivacionales en cárceles e instituciones educativas, el primogénito del capo optó por retomar su identidad de nacimiento para esta serie. Su objetivo es desenterrar secretos guardados durante décadas sobre sus vivencias de niñez bajo la sombra del Cartel de Medellín.

Debido a que apenas contaba con 16 años cuando su progenitor fue abatido por las autoridades colombianas, Marroquín se involucró directamente en la producción para evidenciar la carencia de una infancia convencional. En este relato, expone situaciones inéditas que marcaron su crecimiento, alejadas de lo que se considera una vida normal para un menor de edad.

Un regalo de cumpleaños fuera de lo común

Uno de los puntos más impactantes de la serie narra los sucesos de 1988. Durante los preparativos para celebrar el cumpleaños de Juan Pablo, el líder del narcotráfico ideó una propuesta ambiciosa: contratar a la superestrella estadounidense Michael Jackson para que actuara en la fiesta privada de su hijo.

Luego de la muerte de Pablo Escobar, su familia se trasladó a Mozambique y luego a Argentina - crédito @juanpabloescobarhenao/Instagram

Para contextualizar este deseo, el documental detalla el profundo fanatismo que Juan Pablo Escobar sentía por el artista norteamericano. Su admiración era tal que incluso solicitó a los sicarios encargados de su seguridad que pintaran un mural con el rostro del intérprete de ‘Thriller’ en una de las paredes de su habitación privada.

En su rol como narrador de la serie (voz en off), Escobar Henao describe la mezcla de emociones y la expectativa que le generaba la posibilidad de conocer a su ídolo musical. Sin embargo, este entusiasmo se transformó radicalmente al descubrir las verdaderas intenciones de su padre detrás de la contratación.

La intención oculta: secuestro y extorsión

El núcleo de esta revelación es una conversación que Juan Pablo escuchó de manera accidental. En dicha charla, Pablo Escobar manifestó su disposición a pagar la suma de tres millones de dólares para traer a Michael Jackson a Colombia. No obstante, el capo consideraba esta cifra como una inversión recuperable, ya que su estrategia final consistía en secuestrar al cantante una vez estuviera en suelo colombiano.

Según se explica en la producción, el motivo detrás de este plan no era solo el beneficio económico, sino también un profundo resentimiento que el líder del Cartel de Medellín profesaba hacia las figuras e íconos que representaban a los Estados Unidos.

El colombiano también realiza charlas en colegios y teatros -crédito @juanpabloescobarhenao/Instagram

Finalmente, la posibilidad de traer al ‘Rey del Pop’ fue descartada. Esto ocurrió luego de que Juan Pablo Escobar les comunicara a sus padres que supuestamente ya no era seguidor de la música del artista. En el documental, el protagonista aclara que esta mentira fue un acto de sacrificio para proteger a su ídolo, demostrando cómo tuvo que renunciar a sus gustos personales por el temor a que la violencia de su padre los alcanzara.

“Fue él mismo el que me hizo sentir que todo aquello que yo amara estaría en peligro”

Esta frase lapidaria de Escobar Henao se incluye en el episodio titulado “Aprender a renunciar”, donde además se revelan detalles sobre las tensas negociaciones entre la esposa de Pablo Escobar y los líderes del Cartel de Cali tras el fallecimiento del capo antioqueño.

La producción se rodó en escenarios de Bogotá y Medellín, reflejando los contrastes sociales y familiares de la época - crédito Leo D'Cossio / Disney Plus

A lo largo de la obra, el hijo del narcotraficante relata la soledad de sus primeros años, marcada por la ausencia de amigos y la constante compañía de sicarios que tenían la misión de resguardar su vida. Esta dinámica social distorsionada fue una consecuencia directa del temor que el nombre de su padre infundía en la sociedad.

Ante las posibles críticas que suelen surgir en Colombia con cada estreno sobre la vida del criminal, Juan Pablo Escobar aclaró en una entrevista con Javier Ponzo que el propósito no es glorificar ni alterar la imagen de su padre. El enfoque es estrictamente familiar y testimonial.

“Esta no es una serie de Pablo Escobar, es una serie de su hijo, de su familia, de lo que se vive al interior de una familia rodeada de violencia, de gente muy mala, y es una mirada única; el resto son burdas imitaciones”.

Fuente: Fuente

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