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Artemis II: Astronautas ejecutan rutinas físicas tras fallos menores

Los cuatro astronautas que integran la histórica misión Artemis II han iniciado su segunda jornada de actividades este jueves. El enfoque principal de este periodo es la ejecución de ejercicios físicos diseñados específicamente para mitigar la pérdida de masa muscular y ósea, un fenómeno recurrente ante la ausencia de gravedad en el espacio.

Tras un breve periodo de descanso de cuatro horas y habiendo gestionado con éxito diversos incidentes técnicos iniciales —como una interrupción parcial en las comunicaciones y una falla en el sistema sanitario de la cápsula—, el equipo despertó aproximadamente a las 13:00 (hora española) para continuar con su itinerario.

Este segundo día de vuelo está condicionado por la maniobra de elevación del perigeo. Este procedimiento es vital, ya que permite incrementar el punto más bajo de la órbita que describe la nave Orión en su trayecto alrededor de la Tierra.

Antes de proceder con dicha maniobra, la tripulación conformada por especialistas de alto nivel ha comenzado con la revisión de equipos:

  • Reid Wiseman (NASA)
  • Victor Glover (NASA)
  • Christina Koch (NASA)
  • Jeremy Hansen (Agencia Espacial Canadiense – CSA)

Específicamente, el grupo se ha centrado en la instalación y verificación del dispositivo de ejercicio con volante de inercia. Esta tarea ha sido delegada inicialmente a Wiseman y Glover, mientras que Koch y Hansen tienen programado su entrenamiento físico para la segunda mitad del día.

«Los entrenamientos matutinos servirán para poner a prueba los sistemas de soporte vital de Orión antes de abandonar la órbita terrestre»

Según ha informado oficialmente la NASA, estas rutinas no solo benefician a los astronautas, sino que actúan como un test de rendimiento para la propia tecnología de la nave. Por su parte, Christina Koch dedicará parte de su mañana a los preparativos de la inyección translunar.

Esta maniobra representa el último gran encendido de los motores en la misión Artemis II, permitiendo que la Orión tome la trayectoria definitiva hacia la Luna en este viaje que se extenderá por aproximadamente diez días rodeando el satélite natural.

Una vez que el evento central de esta jornada concluya, la agencia espacial prevé que los tripulantes tengan actividades más pausadas. El objetivo es que dispongan de tiempo suficiente para la aclimatación al entorno espacial antes de las fases más exigentes del trayecto.

Asimismo, los astronautas participarán en una sesión de comunicación por video entre el espacio y la Tierra. Se prevé que este tipo de enlaces ocurran una o dos veces al día durante casi toda la misión, exceptuando el séptimo día de vuelo, reservado para el descanso, y la jornada final de aterrizaje.

Tecnología de resistencia: El «yo-yo» espacial de 181 kg

El equipo de ejercicio que utilizan los astronautas consiste en una máquina con cable diseñada tanto para entrenamientos aeróbicos (como el remo) como para ejercicios de resistencia (incluyendo sentadillas y peso muerto).

Su funcionamiento es comparable al de un «yo-yo», puesto que el dispositivo devuelve a los astronautas la misma carga que ellos aplican. El sistema es capaz de generar una resistencia de hasta 181 kilogramos, permitiendo un entrenamiento de alta intensidad.

Cada miembro de la tripulación invertirá 30 minutos diarios en este dispositivo para combatir la fragilidad ósea. Esta máquina compacta se encuentra instalada justo debajo de la escotilla lateral de la nave, el mismo acceso utilizado para entrar a la cápsula durante el lanzamiento.

Es importante recordar que esta travesía comenzó oficialmente el jueves a las 00:35 (hora española), cuando el cohete SLS (Sistema de Lanzamiento Espacial) despegó desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida.

A pocas horas del despegue, se registró un inconveniente con el sistema de comunicación que resultó en una pérdida parcial de audio. Aunque la tripulación podía recibir instrucciones de los expertos en la Tierra, el centro de control no lograba escuchar a los astronautas, situación que fue resuelta posteriormente.

De igual manera, los integrantes de Artemis II —quienes protagonizan el regreso a las cercanías de la Luna tras más de 50 años— lograron restablecer el funcionamiento óptimo del inodoro de la nave, que presentó anomalías en los primeros instantes tras el despegue.

Los cuatro exploradores residen actualmente en la nave Orión, la cual servirá de hogar durante un viaje total de 1,1 millones de kilómetros. El módulo de tripulación es donde realizan sus labores, mientras que el módulo de servicio suministra los elementos vitales:

  • Agua potable
  • Nitrógeno
  • Oxígeno para respirar

Finalmente, el plan de vuelo establece que la nave Orión completará varias órbitas terrestres antes de iniciar su viaje de cuatro días hacia la Luna, donde efectuará un sobrevuelo antes de emprender el retorno definitivo a nuestro planeta.

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