El jefe de la diplomacia ucraniana, Andri Sibiga, expresó este miércoles su rotundo desacuerdo con la decisión de Estados Unidos de levantar ciertas sanciones contra Rusia. Esta postura surge en un contexto de crisis energética global vinculada a las recientes acciones militares junto a Israel frente a Irán. El funcionario subrayó que
«incluso si esta medida es parcial, socava la presión»
que la comunidad internacional intenta ejercer sobre el Kremlin.
Durante sus declaraciones oficiales, Sibiga insistió en que el camino correcto es el endurecimiento de los castigos económicos en lugar de su desmantelamiento. Manifestó con firmeza que los mecanismos de control «no deben reducirse» y que, por el contrario, deben ser reforzados ante la persistencia de la agresión rusa, según reportaron medios internacionales.
El canciller de Ucrania fue enfático al referirse a la decisión del Departamento de Estado estadounidense de excluir a varios buques rusos de la lista de sancionados. Para el gobierno de Kiev, cualquier paso atrás representa un error estratégico en el tablero geopolítico.
«La posición ucraniana no ha cambiado: para conseguir un progreso real con la vista puesta en la paz, la presión debe continuar e intensificarse. Por lo tanto, cualquier retirada es una manifestación de debilidad»
, afirmó Sibiga.
En este escenario, el diplomático advirtió sobre la falta de sinceridad del gobierno de Rusia en las mesas de diálogo. Según su visión, Moscú está manipulando las expectativas de negociación y las reuniones internacionales. Por ello, instó a los aliados a «quitarse de en medio la idea de que parten de una postura realista» en lo que respecta a la búsqueda del fin de la guerra por la vía diplomática.
Exigencias de una postura firme frente al Kremlin
El ministro destacó que el régimen ruso solo cambiará su actitud si enfrenta consecuencias severas y directas. De no mostrar un comportamiento constructivo, Sibiga anticipó la necesidad de aplicar nuevas sanciones sobre un espectro mucho más amplio de objetivos. Asimismo, vinculó la presión económica con el apoyo militar, mencionando específicamente que se debe garantizar el suministro de armamento de largo alcance para la defensa de su territorio.
Respecto a la política exterior en el continente europeo, Ucrania espera la aprobación inmediata del vigésimo paquete de sanciones por parte de la Unión Europea. El canciller advirtió que no debe permitirse ninguna flexibilización, especialmente ahora que Rusia intenta sacar provecho de la inestabilidad en Oriente Próximo y el encarecimiento de los recursos energéticos para aliviar su aislamiento internacional.
Finalmente, Andri Sibiga puso el foco en la denominada flota fantasma rusa. Solicitó formalmente que se prohíba la prestación de servicios marítimos a estos navíos, su retención en puertos de Europa y la imposición de sanciones a la infraestructura portuaria rusa. Denunció que estas instalaciones son utilizadas tanto por la flota clandestina como para la exportación ilegal de grano robado en Ucrania durante el conflicto.
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