No data was found

Love Story: El diseño tras la Nueva York de JFK Jr. y Carolyn Bessette

La producción televisiva Love Story logra transportar al espectador a la Nueva York de los años 90 mediante una meticulosa puesta en escena que entrelaza la nostalgia con el lujo. La trama, que gira en torno a la icónica pareja conformada por John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette Kennedy, contó con la dirección de arte de Alex DiGerlando, quien se encargó de capturar los rincones más emblemáticos de la ciudad y la esencia de una época de transformación social y estética.

Para alcanzar este nivel de detalle, el equipo de Love Story ejecutó una investigación profunda basada en archivos fotográficos, textos especializados y los propios recuerdos personales de su diseñador de producción. Esta labor permitió un balance preciso entre la exactitud documental y una interpretación visual estilizada, logrando que los escenarios —incluso aquellos que ya no existen en la realidad— transmitan la atmósfera arquitectónica y la carga emocional del periodo.

El proceso investigativo de la serie

Para DiGerlando, el rigor documental es el pilar de su trabajo.

“La investigación es siempre fundamental. Vengo de un fondo de producción e investigación, así que utilizo fotografías y libros para dar vida a los escenarios”

, explicó el creativo. A diferencia de otras producciones contemporáneas, el objetivo en este proyecto era proyectar una imagen sofisticada de la metrópoli, fuertemente marcada por el estilo minimalista que imperó en esa década.

El diseñador reveló que hubo una planificación previa muy clara con el productor Ryan Murphy sobre la estética general.

“Buscábamos ver Nueva York a través de la lente de los años 90, aportando cierto brillo más propio de una historia clásica de Hollywood que de una representación cruda de la urbe”

, detalló. Aunque el libro de Elizabeth Beller sirvió como una base documental sólida, la serie optó por mostrar una versión idealizada de Manhattan, suavizando los rasgos más ásperos de la ciudad en aquellos años.

Reconstrucción de espacios íntimos y profesionales

Uno de los retos mayores fue la recreación de las viviendas y oficinas, debido a que el registro visual de la intimidad de la pareja era escaso.

“Sobre el apartamento de John, solo encontramos fotografías en el libro de cocina de su madre tomadas en un cumpleaños. De ahí obtuvimos pequeños detalles arquitectónicos”

, confesó el diseñador. Para completar el diseño, se analizaron planos de otras unidades del mismo edificio y se estudiaron películas que fueron filmadas en dicha locación.

El resultado final no busca ser una réplica exacta, sino una adaptación funcional para la pantalla. Se incorporaron techos abovedados para otorgar mayor amplitud a las tomas de cámara y se utilizaron materiales característicos como los bloques de vidrio, que eran tendencia tanto en residencias privadas como en los despachos de Calvin Klein. Por otro lado, la recreación de las oficinas de la famosa marca de moda fue mucho más precisa gracias a los archivos históricos, referenciando el trabajo de arquitectos como Joseph D’Urso y John Pawson. En los casos de los hogares de Carolyn y Jackie Kennedy, se buscó captar la personalidad de cada una a través de detalles históricos y matices decorativos únicos.

Filmación en escenarios históricos de Manhattan

El equipo de producción recreó la Nueva York de los años 90 para lograr una ambientación auténtica en la serie

El proyecto permitió al equipo rodar en lugares que formaron parte de la rutina real de la pareja protagonista. Restaurantes legendarios del sector de Tribeca como The Odeon, Bubby’s y Walker’s fueron utilizados como sets reales. DiGerlando destacó que estos espacios aportan una capa de veracidad indispensable al relato cinematográfico.

La lista de locaciones auténticas incluye nombres de gran peso en la industria de la moda y la cultura neoyorquina como Four Seasons (ahora conocido como The Pool), Indochine, Michael’s y Panna II. Sobre este último, un restaurante indio, el diseñador recordó que lo eligió basándose en su propia experiencia como estudiante de la NYU en los 90, imaginando que John buscaría un sitio íntimo y alejado de los focos para una cita.

El reto de recuperar lo que el tiempo borró

Cuando los lugares originales ya no estaban disponibles, el ingenio de producción tomó el mando. El famoso club nocturno The Roxy, en Chelsea, que cerró sus puertas en 2007, tuvo que ser recreado en un local de Bushwick llamado Elsewhere. Asimismo, la escena de la gala donde la pareja se conoce se grabó en el salón de baile del Convento del Sacred Heart, ubicado en la calle 91.

El clásico restaurante Four Seasons, actualmente conocido como The Pool, fue seleccionado por su influencia en la cultura neoyorquina

Un detalle técnico relevante ocurrió en esta escena: Ryan Murphy deseaba que la iluminación tuviera un matiz melocotón específico. Para lograrlo, el equipo de fotografía aplicó pigmentos directamente sobre las bombillas de los candelabros, consiguiendo una estética etérea y romántica. Para locaciones fuera de la ciudad, como Hyannis Port o Cumberland Island, la producción se trasladó a Bellport (Long Island) y Sands Point. Incluso, la pequeña capilla de la boda se edificó totalmente desde cero en una granja en Rockland County, debido a que la vegetación del lugar era muy similar a la original.

Una conexión personal con la década de los 90

La trama de la serie se ambienta en la Nueva York de finales de los años 90, coincidiendo con la etapa universitaria de DiGerlando (Hulu)

Para Alex DiGerlando, este proyecto tuvo un componente emocional profundo. El diseñador creció en Summit, Nueva Jersey, y frecuentaba la calle 71 Oeste de Manhattan durante su infancia. Posteriormente, su etapa universitaria en la NYU coincidió precisamente con el periodo en el que se desarrolla la serie (1996 a 1999).

“La Nueva York de ‘Love Story’ es la ciudad de mi juventud. Pude respaldarme en recuerdos propios porque realmente viví esa época”

, afirmó el creativo, enfatizando que su formación académica en cine y su experiencia vital fueron los pilares para dotar a la serie de una autenticidad emocional genuina. La obra final es, por tanto, un producto de la investigación rigurosa y la memoria nostálgica de sus creadores.

Fuente: Fuente

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK

TWITTER