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Fran Sánchez alerta sobre el ‘falso perdón’ y su daño a las parejas

En el complejo mundo de la convivencia afectiva, las relaciones no están libres de enfrentar desacuerdos. El hecho de debatir, tener puntos de vista opuestos o atravesar periodos de tensión es un componente natural de cualquier nexo entre seres humanos. De acuerdo con expertos, estas discrepancias pueden resultar incluso beneficiosas si se utilizan como un canal para manifestar necesidades, ajustar dinámicas de convivencia y consolidar la seguridad mutua entre los involucrados.

Sin embargo, el conflicto en sí no representa la mayor amenaza, sino la forma en que este es gestionado por las partes. Existen enfrentamientos que logran concluir satisfactoriamente, permitiendo el crecimiento de la pareja, mientras que otros permanecen sin resolver, transformándose en una especie de lesión emocional que no logra sanar del todo. Ante este escenario, el malestar acumulado corre el riesgo de cronificarse y resurgir de forma destructiva en situaciones inesperadas.

Factores como la ausencia de una comunicación transparente, la incapacidad para conectar con el sentimiento ajeno o la evasión sistemática de temas complejos actúan como catalizadores de estos estancamientos. Con el paso de los meses o años, aquello que se omitió puede transformarse en un lastre permanente dentro del vínculo, alterando drásticamente la interacción cotidiana de los compañeros.

Bajo esta premisa, el reconocido psicólogo Fran Sánchez, conocido en plataformas como TikTok bajo el perfil @minddtalk, advierte sobre una conducta recurrente que suele pasar inadvertida pero que es letal para el amor: el falso perdón. El especialista es tajante al respecto:

“Si le dices a tu pareja que le perdonas por un error que cometió, pero sigues sacando ese fallo constantemente, cuidado, porque esto puede deteriorar muchísimo la relación”

Algunas dinámicas dentro de una pareja pueden deteriorar mucho el vínculo. (Freepik)

El peso del resentimiento y la deuda emocional infinita

Para el profesional Fran Sánchez, esta incongruencia emocional es una realidad sumamente frecuente en las consultas. Según detalla, muchas personas —o nosotros mismos— expresan verbalmente haber superado un agravio, pero en la práctica continúan recurriendo a ese hecho pasado para atacar al otro, lo cual resulta extremadamente perjudicial para la estabilidad emocional compartida. En estos casos, el perdón queda reducido a una simple frase sin un reflejo real en el comportamiento posterior.

Para ejemplificar este fenómeno, el psicólogo describe un escenario habitual: ocurre una falta, la persona responsable admite su error, ofrece disculpas genuinas e intenta reparar el daño. Aunque la otra parte asegura haber otorgado el perdón, en cada nueva discusión, sin importar el motivo, el fallo anterior vuelve a ser mencionado como un proyectil. Sánchez identifica varias expresiones que denotan este patrón:

  • “Ahora me vas a venir con estas después de lo que tú hiciste”.
  • “Con lo que pasó, lo mínimo sería que hicieses lo que haga falta sin que tenga ni que pedírtelo”.
  • “Después de lo que tú hiciste, no estás en posición de pedir ni de decir nada”.

Las repercusiones de estas conductas son profundas y devastadoras. El psicólogo señala que:

“La otra persona empieza a vivir en una especie de deuda constante, como si tuviera que compensar algo todo el tiempo, como si nunca fuera suficiente, como si nunca fuese a terminar de reparar lo que hizo”

De esta manera, la relación pierde su esencia de reciprocidad y equilibrio para transformarse en un vínculo de jerarquías y deudas morales.

Este sentimiento de estar permanentemente en deuda tiene un impacto psicológico severo. El individuo señalado empieza a actuar con una cautela extrema, limitando su espontaneidad y libertad por miedo a ser recriminado nuevamente. Siente que existe una desigualdad insalvable y que su equivocación lo perseguirá de por vida. En lugar de permitir una sanación, el reproche recurrente convierte el conflicto en una condición permanente.

La necesidad de coherencia en el proceso de sanación

La solución planteada por Fran Sánchez reside en la coherencia emocional. El experto enfatiza que

“si decides perdonar, tiene que haber un momento en el que eso deje de usarse”

. Asimismo, aclara que ser honesto con uno mismo es vital:

“Y, si no puedes hacerlo porque lo que pasó te supera, es más que válido, pero hay que ser honesto con esto”

. Mantenerse en un limbo de falso perdón solo empeora las cosas, pues, según sus palabras,

“lo que no funciona es quedarse a medias, porque ahí uno vive con rencor y el otro con una culpa eterna

.

Es fundamental comprender que otorgar el perdón no es sinónimo de amnesia selectiva o de silenciar los sentimientos que aún duelen. Sánchez aclara que:

“Esto no significa hacer como si no hubiera pasado. Si algo te sigue afectando, hay que hablarlo, pero desde otro lugar, desde el equipo y desde el entender qué necesitáis para repararlo, no desde el reproche, el ataque o el ‘lo saco cuando me conviene’”

Finalmente, el psicólogo concluye con una definición poderosa sobre la verdadera naturaleza de este acto:

“Perdonar de verdad no es decir simplemente: ‘Vale, te perdono’. Es haber conseguido dejar de utilizarlo como arma

.

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