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Artemis II: El naranja internacional conquista la moda espacial

El tono naranja internacional se ha consolidado como el protagonista visual indiscutible de la próxima travesía lunar. Este es el color seleccionado para la indumentaria de vuelo que portarán los integrantes de la misión Artemis II, marcando el retorno del ser humano hacia las cercanías de la Luna por primera vez desde el año 1972.

Esta elección cromática trasciende las referencias culturales habituales, alejándose de iconos como La naranja mecánica o los conocidos aperitivos de color vibrante. El impacto visual de este tono cobrará vida cuando la tripulación conformada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen desfile por la pista del Centro Espacial Kennedy en Florida. Los cuatro astronautas lucirán estos trajes de un naranja resplandeciente no solo en su partida, sino también durante los 10 días que durará la misión, en la cual orbitarán el satélite terrestre y se aventurarán más lejos de lo que cualquier persona haya llegado jamás.

Un diseño con estética de superhéroe

Aunque recientemente la atención mediática se ha centrado en los trajes blancos para caminatas espaciales desarrollados por Prada y Axiom Space, la NASA ha apostado por la funcionalidad llamativa de sus trajes de vuelo. La comparativa en la industria es variada: mientras que los diseños de SpaceX, de Elon Musk, evocan un estilo sofisticado similar al de James Bond en naves de ciencia ficción, y los trajes de Blue Origin, de Jeff Bezos, presentan una estética de cowboy espacial (incluyendo la versión utilizada por Lauren Sánchez Bezos), los nuevos trajes naranjas de la NASA sitúan a los astronautas en un plano visual cercano al de los superhéroes de Marvel.

Más allá de la estética, estas vestiduras funcionan como auténticos minisistemas de soporte vital. Los ingenieros de la agencia espacial los han diseñado a la medida de cada tripulante, permitiendo que un astronauta pueda sobrevivir dentro de ellos hasta 144 horas si fuera necesario. El diseño incorpora franjas reflectantes en azul celeste que trazan una V heroica sobre el torso y rodean las extremidades, resaltando las articulaciones de los hombros con un aspecto que recuerda a la estructura de un armadillo.

Funcionalidad y visibilidad extrema

El uso del azul no es meramente ornamental. Dicha V señala la ubicación de correas externas fundamentales para los equipos de rescate, mientras que unas bolsas azules funcionan como contenedores para salvavidas y suministros de oxígeno de emergencia. Este contraste cromático realza la visibilidad del naranja, el cual posee una historia técnica y científica de gran relevancia.

Identificado oficialmente como AMS Standard 595 #FS 12197 según la normativa federal de los Estados Unidos, el naranja internacional es definido por el diccionario Merriam-Webster como un «naranja rojizo vivo». Es un matiz más potente que el utilizado en los conos de tráfico, diseñado específicamente para resaltar sobre la inmensidad azul del océano o el cielo.

«El naranja es la combinación del rojo y el amarillo, dos colores muy energéticos y visibles», dijo Leatrice Eiseman, directora ejecutiva del Pantone Color Institute. «Se percibe como el color de la urgencia, que exige ser visto».

De la ingeniería civil a la seguridad espacial

El naranja internacional ya era un estándar en la industria marina, pero ganó fama mundial en la década de 1930 cuando el arquitecto Irving Morrow lo eligió para el puente Golden Gate. Posteriormente, en 1947, la Marina lo aplicó a sus aeronaves, el mismo año en que el piloto Chuck Yeager rompió la barrera del sonido en el Bell X-1, también pintado con este tono.

La Fuerza Aérea lo integró en la década de 1970 para facilitar rescates en el mar, y tras el trágico accidente del Challenger en 1986, la NASA adoptó el color como una medida de seguridad crítica. Hasta ese momento, los trajes de lanzamiento y reentrada eran blancos, pero la efectividad del naranja en operaciones de búsqueda y rescate fue determinante. No obstante, los trajes para Actividad Extravehicular (EVA) que se usan fuera de la Estación Espacial Internacional siguen siendo blancos para reflejar el calor con eficiencia. En 1988, los trajes naranjas fueron apodados despectivamente como «trajes de calabaza» debido a su forma poco estilizada; sin embargo, los modelos actuales para Artemis II presentan un corte entallado y moderno que proyecta una imagen de vanguardia tecnológica.

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