Para una gran parte de la sociedad, la estabilidad afectiva es un pilar fundamental del bienestar. Según cifras proporcionadas por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), siete de cada diez personas consideran que mantener una relación sentimental es clave para una vida satisfactoria. En el escalafón de prioridades personales, la salud lidera con un 99,1%, seguida de la familia con un 97,8%, la amistad con un 94,0% y el amor con un 91,5%. No obstante, el ámbito sentimental no siempre garantiza plenitud, pues existen factores que pueden erosionar la seguridad interna de los miembros.
La psicóloga Marta Barranco, especialista en vínculos y creadora de contenido en redes sociales, advierte que la desconfianza no surge únicamente a raíz de una traición física o infidelidad. Según la experta, el malestar suele originarse cuando uno de los integrantes siente que no existe transparencia, sinceridad o claridad en el comportamiento del otro. Barranco enfatiza que son estos patrones cotidianos los que desgastan la fe en el compañero.
“Te están generando desconfianza y quizás no lo sabías”
, asegura la profesional al analizar las dinámicas que dañan la convivencia.
La brecha entre las palabras y las acciones
Uno de los factores determinantes es la falta de coherencia entre lo que se dice y lo que finalmente se hace. Marta Barranco subraya el daño que provoca el hecho de que alguien “te diga una cosa y haga otra”. Esto incluye promesas de realizar una tarea o compromisos acordados que nunca se ejecutan, obligando a la otra parte a preguntar constantemente cuándo ocurrirán. La consecuencia directa es que “no puedes fiarte de su palabra”, invalidando la seguridad en los acuerdos establecidos.
Ocultar información relevante
La segunda señal de alerta radica en la ocultación de datos importantes. Para la especialista, esta situación se vuelve crítica cuando la verdad sale a la luz debido a la insistencia o mediante terceras personas. El daño a la confianza se intensifica si la persona que ha omitido la información decide compartirla primero con otros antes que con su propia pareja, rompiendo el círculo de intimidad necesario en una relación sólida.
El ciclo de las falsas promesas de cambio
La desconfianza también se alimenta de promesas de mejora o transformación que nunca llegan a concretarse en acciones reales. Cuando se asegura un cambio que jamás ocurre, la credibilidad del emisor desaparece por completo. Sobre esto, Barranco es tajante:
“Cuando una persona promete algo y nunca lo cumple, lo que te está diciendo es que su palabra no vale y que, por tanto, nunca vas a poder fiarte cien por cien de lo que te dice”
.
Variabilidad de actitud en entornos sociales
Otro punto analizado por la psicóloga es cuando un miembro de la pareja modifica radicalmente su forma de actuar dependiendo de quién esté presente. Este comportamiento evidencia una falta de coherencia y una dependencia de circunstancias externas, lo que genera en el otro la sospecha de que su compañero no está actuando de forma genuina o auténtica dentro del vínculo privado.
Negación de la realidad privada frente a terceros
Finalmente, un comportamiento que fractura la seguridad emocional es mentir sobre temas de la pareja delante de otras personas. Esto ocurre cuando se niegan conversaciones o pactos que se tuvieron en privado, invalidando la percepción del otro. Según concluye Marta Barranco, este gesto deja a la persona “con la sensación de que no sabes con quién has tenido esa conversación”, generando una profunda confusión e inseguridad sobre la veracidad del vínculo.
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