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Misión Artemis II: Cuatro astronautas volverán a orbitar la Luna

La cuenta regresiva ha comenzado para la histórica misión Artemis II, un ambicioso proyecto que enviará a cuatro astronautas a las proximidades del satélite natural tras más de cinco décadas desde la última incursión lunar. Los preparativos finales ya se encuentran en marcha, destacando la incorporación de avanzada tecnología de origen español en elementos críticos para la supervivencia humana, como las unidades de control térmico.

La compañía Airbus CRISA es la encargada de desarrollar estos sistemas de gestión térmica, los cuales son fundamentales para garantizar que las condiciones dentro de la nave Orión sean aptas para la vida. Asimismo, la firma ALTER Technology tiene la responsabilidad de asegurar que los componentes electrónicos del sistema operen con total fiabilidad. Se estima que la inversión en tecnología española por cada módulo de servicio asciende a unos tres millones de euros, un aporte indispensable para el éxito operacional y la seguridad de la tripulación.

El despegue del cohete SLS está programado para el próximo 1 de abril desde el Centro Espacial Kennedy en Florida. La ventana de lanzamiento se abrirá exactamente a las 18:24 hora local. En caso de que se presenten inconvenientes técnicos o climáticos en esa jornada, se han previsto otras oportunidades de lanzamiento durante los días siguientes del mes.

Una tripulación internacional y diversa

El equipo que protagonizará esta travesía está conformado por figuras destacadas de la exploración espacial:

  • Reid Wiseman: Comandante de la misión y astronauta de la NASA desde el 2009.
  • Victor Glover: Piloto de la nave, quien ya cuenta con experiencia tras su participación en la misión SpaceX Crew-1.
  • Christina Koch: Especialista de misión, quien hará historia al convertirse en la primera mujer en viajar hacia la órbita lunar.
  • Jeremy Hansen: Representante de la Agencia Espacial Canadiense y el primer ciudadano no estadounidense en participar en un vuelo de este tipo hacia la Luna.

Durante la misión, que tendrá una duración de diez días, los astronautas habitarán un espacio habitable de 9,34 metros cúbicos. El Módulo de Servicio Europeo será el responsable de proveer suministros vitales como oxígeno, nitrógeno y agua potable para el sustento de los viajeros.

El itinerario del viaje contempla una fase inicial donde la nave Orión orbitará nuestro planeta en varias ocasiones. Posteriormente, la etapa superior del cohete SLS impulsará la cápsula hacia una órbita altamente elíptica. En este periodo, la tripulación y los controladores en tierra realizarán pruebas críticas de maniobrabilidad y comprobaciones operativas, incluyendo el pilotaje manual de la nave utilizando los propulsores del Módulo de Servicio Europeo.

Una vez que se verifiquen todos los sistemas, la Orión recibirá el empuje definitivo para dirigirse a la Luna. La trayectoria prevé que la nave sobrevuele el satélite a una distancia aproximada de 7.500 kilómetros de su superficie. Tras este paso, iniciará un trayecto de retorno libre hacia la Tierra, completando un recorrido total de unos 1,1 millones de kilómetros.

Uno de los retos más significativos de Artemis II será probar los sistemas de soporte vital en un entorno de espacio profundo con seres humanos a bordo. Esta será la primera vez que se operen bajo estas condiciones extremas, y los datos proporcionados por los astronautas sobre la habitabilidad de la nave serán clave para el diseño de futuras misiones. Cabe destacar que la Orión ofrece casi un 60% más de volumen habitable que las antiguas cápsulas del programa Apolo.

La Agencia Espacial Europea (ESA) desempeña un rol central al suministrar el módulo de servicio que permite el funcionamiento de la nave. A diferencia de los antiguos transbordadores espaciales, la Orión es una nave más compacta y ligera, equipada con tecnología de vanguardia que incluye cocina compacta, aseo y equipos para realizar ejercicio físico, elementos necesarios para la salud de los astronautas.

España no solo contribuye con ingeniería, sino también mediante la investigación científica. La Universidad de Alcalá participa activamente analizando la radiación espacial a través del instrumento EPD de la sonda Solar Orbiter. Este estudio, que cuenta con financiamiento del gobierno español, es vital para entender los riesgos que la radiación representa para la salud de los ocupantes de la misión.

El regreso a casa implicará una reentrada en la atmósfera terrestre a velocidades extremadamente altas y bajo temperaturas intensas. El viaje culminará con un amerizaje en el Océano Pacífico, frente a las costas de San Diego, donde un equipo especializado de la NASA y del Departamento de Defensa estará listo para rescatar a la tripulación.

Esta colaboración entre Estados Unidos, Europa y Canadá simboliza el inicio de una nueva era en la exploración del cosmos. El éxito de esta etapa permitirá sentar las bases técnicas y humanas para establecer, en un futuro cercano, una presencia permanente de la humanidad en el entorno lunar.

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