A pesar de las crecientes presiones para suspender el encuentro protocolario, el rey Carlos III ha decidido ratificar sus planes de realizar una visita de Estado a los Estados Unidos el próximo mes. Esta determinación se mantiene firme aun cuando el presidente norteamericano, Donald Trump, ha lanzado constantes cuestionamientos contra la administración británica por su negativa a involucrarse directamente en el conflicto bélico en Irán.
A través de un comunicado oficial emitido este martes, el Palacio de Buckingham ratificó que el monarca y la reina Camila cruzarán el Atlántico a finales de abril. El propósito central de este desplazamiento es participar en las conmemoraciones por el 250 aniversario de la Independencia de los Estados Unidos. Por su parte, el mandatario estadounidense precisó que el cronograma de actividades se desarrollará específicamente entre el 27 y el 30 de abril.
“Tengo muchas ganas de pasar tiempo con el Rey, a quien respeto muchísimo. ¡Será fantástico!”, expresó Donald Trump mediante su plataforma Truth Social.
Este nuevo encuentro bilateral se organiza tras la pomposa visita de Estado que Trump realizó al Reino Unido el pasado mes de septiembre. Aquel evento fue interpretado como una maniobra diplomática de Londres para salvaguardar la llamada “relación especial” entre ambas naciones, especialmente frente a las políticas de “Estados Unidos Primero” que han puesto en jaque el orden internacional tradicional.

Tensiones diplomáticas y críticas de Trump
Sin embargo, la cordialidad diplomática se ha visto empañada por las críticas de Donald Trump hacia el Reino Unido. El foco del conflicto radica en la prohibición de utilizar bases aéreas británicas para misiones ofensivas contra territorio iraní. En sus declaraciones, el presidente estadounidense ha atacado al primer ministro Keir Starmer, señalando despectivamente que el líder laborista «no es Winston Churchill».
Esta situación ha provocado que diversos parlamentarios británicos exijan a Starmer la cancelación inmediata del viaje real. Los legisladores argumentan que suspender la visita serviría como una muestra de rechazo ante las posturas de Washington y evitaría exponer al rey Carlos III a situaciones incómodas en un periodo de alta volatilidad política entre los dos países.
Ed Davey, quien lidera la oposición de los Liberaldemócratas, fue uno de los más críticos al respecto este martes, acusando al primer ministro de mostrar una “asombrosa falta de carácter” al permitir que la agenda real continúe sin cambios.
“Enviar al rey de visita de Estado a Estados Unidos después de que Trump calificara a nuestra Marina Real de juguete es una humillación y una muestra de un gobierno demasiado débil para enfrentarse a los matones. ¿Qué otra atrocidad tiene que cometer Trump para que el gobierno entre en razón y cancele la visita de Estado?”, sentenció Davey.

Es importante recordar que las visitas de Estado del monarca se realizan siempre bajo la recomendación del gobierno electo. El ejecutivo suele utilizar el simbolismo y la solemnidad de la corona para robustecer vínculos estratégicos. En este contexto, la decisión de proceder con el viaje se percibe como una apuesta de Keir Starmer por reducir las fricciones derivadas de la guerra o, al menos, contener el deterioro de la alianza.
Se conoce públicamente el interés de Donald Trump por la familia real británica. El año anterior, el presidente disfrutó de un recibimiento con honores militares en el Castillo de Windsor, donde el soberano le ofreció un banquete de gala caracterizado por el lujo y la decoración en pan de oro.
Los preparativos para esta visita se aceleraron tras el viaje relámpago de Starmer a Washington en febrero de 2025. Apenas cinco semanas después del inicio del segundo mandato de Trump, el primer ministro entregó personalmente la invitación del rey al presidente. Este gesto marcó un hito histórico: fue la primera vez que un mandatario recibía una segunda invitación para una visita de Estado y, además, el mensaje fue entregado mediante una carta personal de puño y letra del monarca, documento que Trump no dudó en exhibir ante los medios.

“Es un gran, gran honor. Eso es realmente algo especial”, manifestó Trump en aquella ocasión, resaltando que el texto incluía un convite directo al Castillo de Windsor.
Con este panorama, el rey Carlos III se prepara para este compromiso diplomático en la capital estadounidense. Aunque el soberano ha estado en suelo norteamericano en 19 ocasiones anteriores, este viaje representa su primera visita de Estado oficial desde que ascendió al trono. Cabe destacar que su madre, la reina Isabel II, completó cuatro visitas de este rango a dicho país durante su reinado.
Adicionalmente, se confirmó que el itinerario del monarca incluirá una escala en las Bermudas, marcando también su primera presencia oficial en este territorio de ultramar bajo su título de rey.
Fuente: Fuente