La administración de Donald Trump ha comunicado un progreso significativo en los diálogos con Irán, gestionados a través de mediadores pakistaníes. No obstante, el mandatario estadounidense ha sido enfático al establecer el 6 de abril como el límite inamovible para que el gobierno iraní acepte un convenio que ponga fin a las hostilidades. De no alcanzarse un acuerdo en la fecha estipulada, Washington contempla ofensivas directas contra infraestructuras energéticas clave.
Escenario de confrontación militar
Según el presidente de Estados Unidos, las fuerzas militares aún tienen bajo la mira cerca de 3.000 objetivos adicionales, luego de haber ejecutado ataques sobre 13.000 puntos y mantener otros 2.000 en lista de espera. Trump subrayó que un acuerdo podría concretarse en un periodo breve, pero la presión aumenta mientras la Casa Blanca intensifica su despliegue diplomático y militar en un contexto de precios del crudo al alza.
De acuerdo con reportes del diario Financial Times, el mandatario reveló sus intenciones estratégicas durante una entrevista:
«apoderarse del petróleo de Irán»
. Este plan incluiría el control operativo de la isla de Kharg, el epicentro de las exportaciones de hidrocarburos del país persa. El líder republicano comparó esta táctica con la postura de Estados Unidos hacia Venezuela, donde el objetivo es supervisar el sector petrolero tras la detención de Nicolás Maduro en enero.
Control de recursos energéticos
Durante el diálogo con el medio británico, Trump fue tajante sobre sus deseos respecto a los recursos energéticos iraníes:
«Para serles sincero, lo que más me gustaría es apoderarse del petróleo de Irán, pero algunos tontos en Estados Unidos me preguntan: ‘¿Por qué haces eso?’. Pero son estúpidos»
. El presidente no descartó una intervención militar prolongada en territorio iraní para asegurar este enclave estratégico, señalando que captar dicha zona requeriría presencia de sus tropas.
Respecto a la ocupación de la isla de Kharg, la Casa Blanca evalúa diversas rutas de acción.
«Quizás tomemos la isla de Kharg, quizás no. Tenemos muchas opciones»
, declaró Trump. Pese a las defensas iraníes en la zona, el mandatario se mostró confiado en que las fuerzas armadas estadounidenses podrían hacerse con el control del puerto “con mucha facilidad”.
Impacto en los mercados globales
La inestabilidad geopolítica ha tenido un impacto severo en la economía mundial. El precio del crudo Brent se disparó hasta los 116 dólares por barril en los mercados asiáticos, registrando un incremento superior al 50% en apenas un mes debido al conflicto entre Israel, Estados Unidos e Irán. En este contexto de tensión, Trump destacó que las conversaciones indirectas continúan avanzando gracias a los emisarios paquistaníes.
En un giro diplomático reciente, el presidente mencionó que Irán permitió el tránsito de buques petroleros por el estrecho de Ormuz como un gesto hacia su administración. Inicialmente, diez embarcaciones con bandera de Pakistán navegaron el canal, cifra que luego se duplicó:
«Nos dieron 10. Ahora nos dan 20, y los 20 ya han sarpado y están navegando por el centro del estrecho»
. El mandatario atribuyó este movimiento al presidente del Parlamento de Irán, Mohammad Bagher Ghalibaf.
Cambio de mando en Teherán
Según el líder estadounidense, Ghalibaf fue el responsable directo de autorizar el despacho de los navíos.
«Él fue quien autorizó los barcos para mí (…) ¿Recuerdan que dije que me iban a dar un regalo?»
, afirmó el mandatario. Además, sostuvo que tras el fallecimiento del ayatolá Ali Jamenei y otros altos funcionarios al inicio de la guerra, la estructura de poder en Teherán ha mutado considerablemente.
En palabras del propio Trump:
«La gente con la que estamos tratando es un grupo totalmente diferente»
, refiriéndose a la renovación forzada del liderazgo político iraní. El actual panorama en Oriente Próximo mantiene en vilo al mercado energético global, mientras la cuenta regresiva hacia el 6 de abril marca el ritmo de un pulso geopolítico que suma amenazas sobre los recursos de exportación y una carrera diplomática contrarreloj.
Fuente: Fuente