La multinacional Sony, de origen japonés, ha tomado la drástica medida de interrumpir de forma indefinida la recepción de pedidos para gran parte de su catálogo de tarjetas de memoria en su mercado local. Esta paralización impacta tanto a los usuarios del sector de la fotografía profesional como a los consumidores finales que buscan dispositivos de almacenamiento. La firma ha comunicado que esta acción, que ya se aplica en los canales de distribución y en la propia Sony Store, es consecuencia directa de la falta de semiconductores, con un énfasis crítico en la disponibilidad de la memoria NAND.
Alcance de la escasez en el catálogo de Sony
La suspensión en territorio japonés abarca una extensa lista de productos, incluyendo las tarjetas CFexpress (tanto Tipo A como Tipo B) y las líneas de alto rendimiento SDXC y SDHC, sin dejar de lado las opciones más económicas del fabricante.

La corporación Sony ha manifestado su incapacidad actual para asegurar la entrega de estos dispositivos de almacenamiento. Hasta el momento, no existe un cronograma oficial para el reinicio de las ventas, ni se ha especificado qué componente o proveedor particular ha causado el cuello de botella en la cadena de producción. No obstante, los analistas apuntan a que el suministro de memoria NAND está bajo una presión extrema debido a las exigencias crecientes de los centros de datos y el auge de la inteligencia artificial.
El hecho de que Sony prefiera congelar los pedidos totalmente en lugar de simplemente incrementar los precios o dilatar los tiempos de espera es una señal de alerta sobre la severidad del problema. Expertos del sector tecnológico prevén que las dificultades en la obtención de componentes de memoria RAM y NAND podrían entorpecer las operaciones comerciales globales hasta el año 2026.

Crisis de chips: un problema que trasciende las fronteras
Aunque por ahora la restricción de pedidos se limita a Japón, la empresa ha advertido que las existencias actuales podrían agotarse en breve. Esta situación demuestra que la falta de suministros no ha terminado, sino que se ha desplazado hacia productos que antes se consideraban básicos. Lo que comenzó afectando a tarjetas gráficas y teléfonos móviles ahora golpea a herramientas cotidianas como una simple tarjeta SD.
La realidad del mercado actual es que la estabilidad previa a la crisis está lejos de recuperarse, y los usuarios finales están comenzando a percibir la falta de componentes incluso en los accesorios tecnológicos más elementales.

Producción agotada hasta 2026 en el mercado de almacenamiento
La velocidad con la que avanza la inteligencia artificial ha disparado la necesidad de almacenamiento de datos a niveles nunca vistos. Esto no solo afecta a las memorias volátiles, sino que ha agotado la capacidad de producción de los fabricantes más grandes del mundo. Western Digital, líder global en el área, ha revelado recientemente que toda su fabricación de discos duros para el año 2026 ya se encuentra vendida, y que incluso gran parte de lo proyectado para 2027 y 2028 tiene compradores asegurados.

Esta sobredemanda impacta directamente en los costos operativos de las tecnológicas y en el bolsillo del consumidor. El incremento en el precio de la memoria DRAM ha alcanzado niveles históricos, lo que ha llevado a muchos usuarios a optar por soluciones más económicas como la DDR4. Paralelamente, los discos duros mecánicos (HDD), tradicionalmente valorados por su bajo costo por terabyte, están viviendo un renacimiento.
Debido a que los SSD son cada vez más caros y escasos por la competencia de los modelos de IA para el entrenamiento y respaldo de grandes bases de datos, los discos tradicionales se han vuelto la única opción viable para gestionar volúmenes masivos de información de forma rentable.
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