Debido al cierre parcial del gobierno en los Estados Unidos, que dio inicio en el mes de febrero, se han registrado los tiempos de espera más prolongados en la historia de los puntos de control de la TSA. Según reportes de prensa, las filas para los viajeros aéreos han llegado a superar las 4 horas y media en diversas terminales principales de la nación norteamericana.
Esta crisis operativa impacta de manera directa y severa a los pasajeros con discapacidad, a los adultos mayores y a las familias con infantes. Estos grupos vulnerables enfrentan obstáculos críticos al intentar avanzar por zonas de seguridad que cuentan con una capacidad operativa reducida debido a la notable ausencia de empleados.
De acuerdo con informes del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), solamente durante el pasado fin de semana se confirmó la dimisión de 480 funcionarios de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA). Esta situación ha provocado que la cifra de salarios no cancelados ascienda a más de USD 1.000 millones desde que comenzó la inestabilidad gubernamental.

Ante el colapso en los procesos de revisión, el mandatario Donald Trump ha dispuesto que oficiales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) sean movilizados hacia 14 aeropuertos estratégicos. La intención de esta medida es mitigar la congestión que ha dejado la renuncia masiva de personal de seguridad.
Para los usuarios que se desplazan en silla de ruedas, utilizan equipos médicos de asistencia o precisan de atención especializada, la realidad en las terminales es alarmante. Las esperas excesivas no solo representan una incomodidad, sino que se transforman en situaciones físicamente inasumibles para muchos.
Cifras de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) indican que 1 de cada 4 adultos en el territorio estadounidense vive con algún tipo de discapacidad. Este dato subraya la magnitud del impacto que tiene la falta de personal durante los periodos de mayor tráfico aéreo.

Consecuencias de la escasez de personal para grupos prioritarios
La carencia de agentes no solo alarga el tiempo en fila, sino que anula la eficiencia en la atención a personas que requieren asistencia especial. Diversos expertos y compañías aéreas han sido consultados para determinar qué opciones tienen los pasajeros para navegar este entorno adverso.
Por ejemplo, United Airlines ha detallado que en el Aeropuerto Intercontinental George Bush, ubicado en Houston, se han habilitado filas específicas destinadas a viajeros con niños pequeños, personas de la tercera edad y pasajeros con movilidad reducida. Por su parte, American Airlines ofrece la opción de gestionar sillas de ruedas a través de su portal digital, aunque recalcan que el usuario debe ratificar su necesidad de apoyo apenas llegue a la terminal.
Asimismo, existe el recurso de TSA Cares, una línea de asistencia que facilita la coordinación de una revisión personalizada si se solicita con 72 horas de anticipación. No obstante, existe incertidumbre sobre la operatividad plena de este servicio bajo las condiciones actuales del cierre del gobierno, ya que la agencia no ha emitido comentarios recientes al respecto.
Recomendaciones para familias y personas con necesidades especiales
La doctora Whitney Loring, psicóloga clínica vinculada al Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt, advirtió que las esperas prolongadas son detonantes críticos para niños con sensibilidades sensoriales o problemas de autorregulación. Estas condiciones pueden derivar en episodios de ansiedad extrema e irritabilidad.
Para manejar estas crisis, Loring propone el uso de herramientas de anticipación visual:
“crear materiales visuales —como historias sociales o esquemas paso a paso— para anticipar a los niños lo que encontrarán en el aeropuerto.”
Una técnica útil consiste en llevar una lista donde se marque el progreso cada 5 minutos, permitiendo que los menores visualicen que, a pesar de la lentitud, se están moviendo.
Adicionalmente, la especialista sugiere que los padres preparen mochilas equipadas con juguetes pequeños, refrigerios y actividades sencillas, como juegos de búsqueda de colores, para mantener la atención de los niños lejos del estrés de la fila.

En cuanto a las discapacidades que no son evidentes a simple vista, el programa internacional Hidden Sunflower permite que los pasajeros lleven un distintivo visible. Esto sirve para que el personal aeroportuario identifique rápidamente a quien requiere un trato diferenciado o apoyo extra.
En el caso de los pasajeros de edad avanzada, la consigna es la comunicación temprana. Se recomienda solicitar servicios de acompañamiento o sillas de ruedas con la aerolínea, destacando opciones como las de United Airlines en terminales específicas como la de Washington Dulles.
Iniciativas para reducir la fricción en el control de seguridad
Durante el mes de agosto de 2025, la agencia de seguridad implementó el programa denominado Families on the Fly. Este sistema habilita carriles de inspección exclusivos para grupos familiares que viajen con menores de hasta 12 años en diversos aeropuertos del país.
Si bien los nombres de las terminales participantes están disponibles en el portal de la TSA, especialistas advierten que no hay garantías de que estos carriles prioritarios funcionen con normalidad mientras persista la falta de presupuesto gubernamental.

Las líneas aéreas han sido enfáticas al sugerir a los pasajeros que sean proactivos y busquen contacto directo para verificar la disponibilidad de servicios de asistencia antes de su viaje. Dada la volatilidad de la situación por la falta de personal, estar bien informado y mantener un diálogo fluido con la aerolínea son las mejores herramientas para quienes necesitan apoyo adicional en estas circunstancias.
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