La vía interoceánica del Canal de Panamá atraviesa una fase de intenso dinamismo comercial, reportando un crecimiento cercano al 10 % en comparación con las estimaciones para este ciclo. Esta tendencia al alza se explica fundamentalmente por la crisis en Oriente Medio, factor que ha motivado una reconfiguración de las rutas globales en favor del paso panameño.
De acuerdo con las declaraciones de Ilya Espino de Marotta, subadministradora de la vía, la frecuencia operativa actual se sitúa entre los 38 y 41 cruces diarios. Esta cifra supera significativamente el rango de 34 a 36 tránsitos que se había proyectado en la planificación técnica original. La autoridad enfatizó que la solidez operativa del canal y los costos de combustible vigentes son elementos clave que incentivan este flujo, ofreciendo un entorno económico favorable para las navieras internacionales.
La volatilidad política en el Medio Oriente ha empujado a diversos operadores logísticos a priorizar la seguridad del istmo panameño para el traslado de sus bienes. Este fenómeno no solo ha elevado la cantidad de naves diarias, sino que ha situado el tráfico total en niveles superiores a los presupuestados para este tramo del año.

Recuperación estratégica del gas natural licuado
El segmento del gas natural licuado (GNL) destaca como uno de los más influenciados por los ajustes en la geopolítica mundial. En años previos, este rubro experimentó una contracción notable a raíz del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania. Dicha coyuntura provocó que las exportaciones de GNL desde Estados Unidos, que habitualmente se dirigían hacia Asia, fuesen reorientadas hacia el mercado europeo debido a mejores márgenes de rentabilidad.
Los registros históricos proporcionados por Espino de Marotta indican que, entre los años 2018 y 2022, se contabilizaban anualmente entre 380 y 500 tránsitos de buques de GNL. No obstante, se produjo un descenso drástico durante 2023 y 2024 por la guerra en Europa del Este. Actualmente, la administración percibe señales claras de reactivación, con un incremento en las reservas programadas para los meses venideros, particularmente para el mes de abril.
Cabe recordar que el GNL es el segundo sector que genera mayores ingresos por peajes para la infraestructura, siendo superado únicamente por los portacontenedores que transitan por las esclusas neopanamax, inauguradas en 2016. Por consiguiente, el retorno de estos cargamentos tiene una incidencia directa y positiva en la balanza financiera del canal.

Cifras récord y conectividad global
Las proyecciones oficiales sugieren que esta reactivación representa una mejora del 10 % sobre las metas presupuestarias de tonelaje y facturación. Aunque la evaluación definitiva se realizará al concluir el año fiscal, los datos previos son alentadores. Durante el periodo 2025, la recaudación total alcanzó los USD 5.705 millones, lo que supone un incremento del 14,4 % frente al ejercicio anterior, tras procesar 13.404 tránsitos.
En cuanto a los usuarios principales, Estados Unidos lidera la demanda concentrando aproximadamente el 70 % de la carga total. En la lista de clientes estratégicos le siguen potencias como China y Japón. El Canal de Panamá, con su extensión de 82 kilómetros, funciona como un nodo vital que articula 180 rutas marítimas y conecta cerca de 2.000 puertos distribuidos en 170 naciones.
En conclusión, la coyuntura internacional reafirma que la eficiencia y previsibilidad del Canal de Panamá lo consolidan como el refugio logístico por excelencia ante conflictos geopolíticos, garantizando la fluidez del comercio y el fortalecimiento de la economía del país.
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