Un reciente estudio liderado por la Universidad de Surrey ha puesto de manifiesto que el sector turístico y hotelero funciona como un motor esencial para que sus trabajadores desarrollen habilidades transferibles de alto valor. Esta investigación ha logrado trascender el ámbito académico, impactando directamente en las políticas públicas de Europa y en la creación de nuevos recursos educativos.
Los hallazgos de este análisis, que fueron difundidos por la revista científica Annals of Tourism Research, permitieron identificar que estas destrezas humanas han provocado un giro en la percepción sobre el empleo en este rubro, de acuerdo con lo reportado por la Comisión Europea de Turismo (ETC).
El desempeño profesional en el área turística potencia facultades críticas como la empatía, la resiliencia, la comunicación asertiva y la resolución de conflictos. Estas competencias, lejos de ser exclusivas de la industria, optimizan la empleabilidad en diversos sectores laborales, configurando lo que los expertos denominan un «ecosistema de competencias humanas» que resulta sumamente complejo de sustituir mediante procesos de automatización o inteligencia artificial.

En un trabajo conjunto con la ETC, la Universidad de Surrey logró catalogar un total de 116 habilidades transferibles que los colaboradores del sector ejercitan en su rutina diaria. Este inventario incluye dimensiones cognitivas, interpersonales e intrapersonales, destacando elementos vitales como la comprensión intercultural.
Los datos presentados por el estudio cuestionan la idea preconcebida de que el turismo es una actividad de baja cualificación. Por el contrario, posicionan a esta industria como una plataforma fundamental para la formación de capital humano adaptable y altamente capacitado.
Reconocimiento institucional y político del sector turístico
La Comisión Europea de Turismo, entidad que agrupa a 36 organizaciones nacionales de turismo en el continente, ha decidido adoptar este marco competencial desarrollado por Surrey para guiar el fortalecimiento de su fuerza laboral. Este enfoque en el «ecosistema de competencias» está redefiniendo la valoración de los empleados y el diseño de los programas de formación profesional a futuro.

Teodora Marinska, directora de operaciones de la ETC, junto con los profesores Brigitte Stangl y Ferrante Neri de la Universidad de Surrey, profundizaron en un análisis académico sobre cómo estos descubrimientos se han transformado en directrices políticas y herramientas pedagógicas. Este avance demuestra un interés genuino por formalizar y reconocer el talento humano forjado en la hostelería y el turismo.
De la investigación a la educación y la innovación social
La investigación ha trascendido las aulas universitarias para llegar al ámbito de la innovación social y la enseñanza básica. En alianza con Graffeg Ltd, el equipo de Surrey lanzó dos colecciones de cuentos infantiles tituladas Dee and Flee y Searchlight. Estas obras, dirigidas a menores de entre cinco y once años, han sido distribuidas masivamente en Europa, promoviendo valores como la resiliencia y la comprensión intercultural como pilares de la ciudadanía moderna.

Adicionalmente, los hallazgos académicos impulsaron la creación de la firma ConnectPlayWise Ltd, responsable de una plataforma digital de aprendizaje diseñada para vincular a distintas generaciones a través de dinámicas de juego. El propósito de este proyecto es robustecer las habilidades socioemocionales en la infancia, al tiempo que se combate la soledad en adultos mayores, extendiendo el beneficio social del modelo propuesto.
Habilidades humanas ante el auge de la inteligencia artificial
Con la rápida expansión de la inteligencia artificial, el mercado laboral está reevaluando qué capacidades marcan la diferencia. Mientras más tareas se automatizan, cobran mayor relevancia aquellos rasgos profundamente humanos que la tecnología no logra replicar. Al respecto, la profesora Stangl sostiene en el informe que:
«Las habilidades más importantes serán aquellas que las máquinas tienen dificultades para replicar: empatía, adaptabilidad y la capacidad de conectar con otras personas.»
La Universidad de Surrey advierte que millones de trabajadores aplican estas destrezas diariamente en la hostelería y el turismo, aunque a menudo su relevancia no recibe el reconocimiento adecuado por parte de la sociedad o las instituciones.

Desde la ETC se argumenta que incentivar estas facultades no solo abre mejores puertas en el mundo del trabajo, sino que consolida la cohesión social frente a los desafíos tecnológicos. Por su parte, el profesor Neri resalta que el impacto pedagógico derivado del estudio redefine el rol del turismo en la preparación de los trabajadores para el futuro.
Lo que inició como un proyecto de investigación se ha convertido en un movimiento que alcanza desde las escuelas hasta las políticas públicas. Se están generando entornos donde la creatividad y el vínculo humano se vuelven los protagonistas en una era dominada por la tecnología y los datos.
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