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Escasez de fertilizantes pone en jaque la seguridad alimentaria mundial

El panorama para el sector agropecuario global se torna crítico en 2025. En Argentina, el consumo de fertilizantes alcanzó los 5 millones de toneladas, de las cuales fue necesario importar 4 millones para cubrir la demanda interna. Esta dependencia externa resalta la vulnerabilidad del sector ante las fluctuaciones del mercado internacional.

La situación en Estados Unidos es igualmente alarmante. Brooke Rollins, secretaria de Agricultura de dicha nación, advirtió que actualmente

“1 de cada 4 productores de Estados Unidos tiene disponibilidad de fertilizantes para la siembra que se definirá en las próximas dos a tres semanas”

. Esta ventana de tiempo es crucial para determinar el éxito de la campaña agrícola en una de las potencias productoras más grandes del mundo.

Crisis de suministros en las potencias agrícolas

La problemática no se limita al continente americano. En Australia, un exportador estratégico de granos como el trigo, los agricultores están optando por disminuir la superficie de siembra debido a la carencia de insumos. Escenarios similares de incertidumbre se replican en países fundamentales para el mercado global como India, Canadá y China.

A los problemas de producción se suma la logística internacional. El bloqueo en el Estrecho de Ormuz continúa estrangulando el flujo de suministros ya fabricados. Julio Calzada, quien se desempeña como director de estudios económicos en la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), alertó sobre la magnitud de esta crisis:

“Más del 50% del suministro mundial de alimentos podría verse afectado por la escasez o falta de fertilizantes”

.

Según un análisis técnico de la BCR, durante el 2025 el 39% de las importaciones argentinas de estos productos provino del Golfo Pérsico. Esta región es proveedora vital de gas, urea y amoníaco.

infografia

Es importante destacar que el gas representa el 50% del costo total en la fabricación de fertilizantes. La urea se mantiene como el insumo nitrogenado prioritario para los cultivos de trigo y maíz, mientras que el amoníaco es fundamental para los fosfatados que acompañan todo el ciclo productivo.

Comportamiento de los mercados y precios de granos

A pesar de la tensión, el impacto en los precios internacionales de los granos ha sido dispar. El aceite de soja ha mostrado variaciones, con un incremento del 0,9% en marzo y un acumulado anual del 13,4%. Por su parte, el trigo experimentó una suba del 4,7% desde el inicio de las acciones bélicas entre Estados Unidos, Israel e Irán el pasado 28 de febrero, sumando un 13,9% en lo que va del año.

El maíz registró un aumento del 6,5% este mes, aunque su crecimiento anual es de apenas 1,5% tras venir de una tendencia a la baja. En cuanto al arroz, componente básico de la dieta global, subió un 4% desde el conflicto en el Golfo, pero su precio actual sigue siendo un 18% menor al registrado a inicios de año.

La respuesta del sector comercial y la demanda

Desde el sector de consumo masivo, existe escepticismo sobre si los precios finales reflejarán estas alzas. Un directivo de una cadena de supermercados en Argentina señaló que el sector enfrenta una coyuntura difícil marcada por impuestos elevados y un bajo nivel de consumo. Según su visión, la demanda no estaría en condiciones de aceptar incrementos significativos.

“El sector está mal, es un combo muy complicado; impuestos altísimos, bajo consumo y encima tenemos que competir con cooperativas que no pagan impuestos”

.

Esta crisis evoca lo sucedido en el segundo trimestre de 2022 tras la invasión de Rusia a Ucrania. En aquel momento, The Economist advirtió sobre una posible catástrofe alimentaria derivada de conflictos armados, bloqueos comerciales y falta de insumos, factores que hoy vuelven a coincidir en la escena internacional.

La tapa de The Economist de mayo de 2022, cuando advirtió sobre la

De acuerdo con datos de The Fertilizer Institute, los productores en Estados Unidos enfrentarán un déficit de aproximadamente dos millones de toneladas de urea durante la presente primavera boreal.

Retos logísticos y el futuro económico de Argentina

Para el campo argentino, el futuro es incierto debido a que la siembra de maíz y trigo ocurrirá en los próximos dos o tres meses. Los grandes comercializadores de granos (traders) están en una carrera por asegurar insumos para los productores, pero las decisiones se han demorado ante la competencia de actores globales con mayores recursos financieros.

A esto se suma el incremento en los fletes marítimos.

“En el caso de conseguirse fertilizantes, al precio que fuere, hay que conseguir y pagar buques, de los que también hay menos disponibilidad y cuyos costos aumentaron cerca del 40 por ciento”

desde que se intensificó el conflicto bélico.

El impacto económico para Argentina es determinante, considerando que en 2025 el sector agropecuario generó el 60% de las exportaciones del país, equivalentes a más de USD 51.000 millones de un total de USD 87.000 millones. Si bien el país se posiciona como una zona de paz alejada de conflictos geográficos, el encarecimiento de la logística y la falta de fertilizantes podrían asfixiar la producción de la denominada Vaca Viva, que sigue siendo el principal motor de divisas de la economía nacional.

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