Una reveladora investigación realizada sobre un papiro con 3.300 años de antigüedad ha sacado a la luz que los artistas y artesanos del antiguo Egipto empleaban una técnica de enmienda muy similar al corrector moderno. Según el estudio, estos creadores utilizaban un fluido blanco espeso para rectificar trazos y detalles en sus complejas ilustraciones.
Este descubrimiento se realizó en el marco de los preparativos para la exhibición titulada “Made in Ancient Egypt”, organizada por el Fitzwilliam Museum de Cambridge. Los expertos identificaron cómo se alteró el contorno de un chacal en un texto funerario, aplicando una sustancia blanca con la intención de reducir el grosor de la figura del animal.
El manuscrito del escriba Ramose
El documento en cuestión es una copia del Libro de los Muertos que perteneció a Ramose, un alto escriba de la corte real que vivió a principios del siglo XIII a.C. La escena donde se localizó la corrección muestra a Ramose frente a una deidad con cabeza de chacal, posiblemente Wepwawet, dios egipcio relacionado con la guerra y las actividades de caza.
Helen Strudwick, curadora de la muestra, señaló respecto al hallazgo:
“Es como si alguien hubiera visto el tamaño original del chacal y dijera: ‘Es demasiado gordo, hazlo más delgado’”
. Para ejecutar este cambio, el ilustrador aplicó líneas blancas densas sobre el pigmento negro original en los costados y las extremidades traseras del animal, un detalle que fue detectado gracias a tecnología de análisis microscópico.
Tecnología y materiales de enmienda
El uso de un microscopio digital 3D con una amplificación de 90 veces permitió visualizar cómo el corrector blanco cubría la pintura negra de base. El análisis científico determinó que esta mezcla milenaria estaba compuesta por calcita y huntita (ambos carbonatos de color blanco). Lo curioso es que esta fórmula difería de la pintura usada para los trajes de Ramose, que solo contenía huntita, lo que demuestra un uso específico de materiales para borrar errores.

Los científicos también hallaron pequeñas partículas de pigmento amarillo, que probablemente se integraron para que la zona corregida no desentonara con el color del papiro, que originalmente era más claro. Strudwick comentó que ha detectado prácticas similares en piezas custodiadas por el British Museum y el Museo Egipcio de El Cairo.
“Cuando lo he mostrado a otros conservadores, se han quedado asombrados. Es el tipo de detalle que suele pasar desapercibido al principio”
, explicó la especialista.
Un tesoro de la arqueología
El Libro de los Muertos de Ramose fue descubierto en el año 1922 por el arqueólogo William Flinders Petrie en una necrópolis de Sedment, ubicada en el Egipto Medio. El papiro original, que se calcula superaba los 18 metros de longitud, fue restaurado pieza por pieza a inicios de la década de los 2000. Hoy en día, se le considera uno de los testimonios funerarios mejor preservados de la era faraónica.
Este hallazgo se suma a otras sorpresas encontradas durante el montaje de la exposición sobre los trabajadores del Valle de los Reyes. Recientemente, el Fitzwilliam Museum también reportó el hallazgo de una huella de mano de hace 4.000 años en una “casa alma”, un modelo de arcilla utilizado tradicionalmente para colocar ofrendas de comida a los difuntos.
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