Las plataformas de asistencia para los trabajadores del mar se encuentran actualmente saturadas por la enorme cantidad de solicitudes de auxilio provenientes de tripulaciones que han quedado confinadas en el Golfo Pérsico. Debido a la escalada del conflicto bélico en Medio Oriente, estos trabajadores buscan con desesperación ser repatriados, recibir indemnizaciones justas y asegurar el reabastecimiento de suministros básicos en sus embarcaciones.
“Les escribo para informarles con urgencia que nuestro buque se enfrenta actualmente a una situación crítica en lo que respecta a las provisiones y al estado de salud de un miembro de la tripulación”
Este angustiante mensaje fue enviado el pasado 24 de marzo por un marino al servicio de apoyo de la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte (ITF). En el correo electrónico, se detallaba que “se requiere un suministro inmediato de alimentos, agua potable y artículos de primera necesidad para mantener a la tripulación”, evidenciando la precariedad extrema en la que se encuentran.
De acuerdo con informes de la ITF, la organización ha procesado más de 1.000 comunicaciones, entre correos electrónicos y mensajes, de marinos que permanecen varados en el estrecho de Ormuz y zonas aledañas. Esta crisis se intensificó tras el inicio de las hostilidades el 28 de febrero, marcadas por ataques de Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán.
Hostilidades y peligro inminente
La desesperación ha llevado a los navegantes a realizar consultas urgentes sobre sus derechos laborales en contextos de conflicto. Muchos han compartido pruebas gráficas, como vídeos de bombardeos ocurridos a escasa distancia de sus naves, para solicitar la intervención de la federación y lograr su desembarco seguro.
Mohamed Arrachedi, quien se desempeña como coordinador de la red de la ITF para el mundo árabe e Irán, ha calificado el panorama actual como “realmente impactante”. Según el experto, quien atiende las solicitudes directamente, “es una situación extraordinaria, hay mucho pánico”.

El coordinador, que opera desde España, relató que recibe llamadas a altas horas de la madrugada, muchas veces a las dos o tres de la mañana. “Me llaman en cuanto tienen acceso a internet”, explicó Arrachedi, detallando el nivel de angustia de los trabajadores.
Entre los testimonios más desgarradores, destaca el de un trabajador que contactó a la organización en medio de un ataque:
“Un marinero llamó presa del pánico, diciendo: ‘Estamos aquí siendo bombardeados. No queremos morir. Por favor, ayúdeme, señor. Por favor, sáquenos de aquí’”
Cifras de la Organización Marítima Internacional (OMI), entidad perteneciente a la ONU, revelan que aproximadamente 20.000 marinos se encuentran atrapados en las aguas del Golfo Pérsico. Lamentablemente, la violencia en la región ya ha cobrado la vida de al menos ocho marineros o estibadores desde que comenzaron los incidentes el 28 de febrero.
Vulneración de derechos en zona de guerra
El Foro Internacional de Negociación (IBF), ente que representa a los trabajadores marítimos a nivel global, ha otorgado formalmente la categoría de zona de guerra a esta región. Este reconocimiento legal debería garantizar beneficios específicos a los empleados, tales como el pago doble de salario y el derecho a la repatriación costeada por las empresas empleadoras.
Estas normativas cubren a unos 15.000 buques a nivel mundial bajo acuerdos de la IBF. Sin embargo, una gran cantidad de tripulantes, particularmente aquellos en embarcaciones sin convenios laborales sólidos, encuentran barreras infranqueables para abandonar el área de conflicto.
Un ejemplo de esta problemática quedó registrado en una comunicación del 18 de marzo, donde un marino denunció que el operador de su buque ignoraba sus súplicas de evacuación. La empresa justificaba su negativa alegando la ausencia de vuelos desde Irak y se rehusaba a buscar alternativas de transporte.

“Nos obligan a seguir realizando operaciones de carga y de transbordo de buque a buque, incluso cuando expresamos nuestra preocupación por nuestra seguridad y nos encontramos en una zona de guerra. Nos mantienen en una situación sin opciones”
Por otro lado, la Red Internacional de Bienestar y Asistencia a la Gente de Mar (ISWAN) ha reportado un incremento de entre el 15% y el 20% en las solicitudes de ayuda. Según la organización, al menos un tercio de estas consultas están directamente vinculadas con las dificultades para concretar la repatriación de los trabajadores.
La lucha por compensaciones dignas
El aspecto económico es otra de las grandes preocupaciones que afligen a la tripulación. Lucian Craciun, integrante del equipo de soporte de la ITF en Londres, señaló que cerca del 50% de las consultas recibidas están relacionadas con el pago de salarios y compensaciones.
Muchos trabajadores se ven forzados a permanecer en sus puestos bajo fuego debido a su situación financiera. Se ha reportado el caso de un marino que consultó si su remuneración se duplicaría de 16 dólares diarios a 32 dólares por operar en una zona de riesgo designado.

Desde la ITF se enfatiza que salarios tan reducidos demuestran que muchos armadores operan sin contratos que aseguren un trato justo. Los trabajadores en estas condiciones enfrentan un riesgo mayor, ya que sus acuerdos contractuales no suelen contemplar operaciones en escenarios bélicos y los propietarios de los barcos tienden a evadir las comunicaciones de las organizaciones de defensa laboral.
Ante la falta de respuesta de los armadores, la ITF procede a contactar a los estados de abanderamiento y, en última instancia, a las autoridades portuarias del país donde se localice la embarcación. No obstante, Arrachedi advirtió que todavía hay múltiples casos sin resolución en el Golfo, dejando a miles de marineros en una espera desesperada por parte de los operadores comerciales.
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