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Psicóloga advierte sobre hábitos que agotan tu energía e inteligencia

En la actualidad, el ritmo de vida se ve marcado por un bombardeo incesante de información, la saturación de estímulos en el entorno digital y las elevadas presiones tanto en el ámbito laboral como en el social. Bajo este contexto, es cada vez más común que las personas experimenten una fatiga crónica que perjudica directamente su productividad, su capacidad de concentración y su estabilidad emocional.

Diversas investigaciones han profundizado en la manera en que las rutinas diarias condicionan los niveles de vitalidad y el progreso intelectual. Estos estudios sugieren que ciertas acciones automáticas y repetitivas pueden generar un perjuicio acumulativo en la salud mental y el bienestar general del individuo. El panorama se vuelve más complejo cuando no se logran identificar las razones detrás de este cansancio, dificultando la implementación de cambios que permitan revertir este deterioro.

Pasar periodos prolongados frente al dispositivo móvil consumiendo “contenido vacío” es una de las nueve conductas que, según explica la psicóloga Silvia Severino, podrían estar

“drenando tu energía y tu inteligencia cada día y quizás no lo sabes”

.

El empleo desmedido de teléfonos inteligentes se ha transformado en un reto global que involucra a personas de todas las edades. El acceso ilimitado a datos irrelevantes y la costumbre de navegar por redes sin una finalidad clara reduce considerablemente la capacidad de atención y detona una notable fatiga cognitiva. Asimismo, permanecer frente a las pantallas y recibir alertas constantes puede alterar los ciclos de descanso y disminuir la calidad del sueño.

Conflictos digitales y el desgaste de la mente

Al analizar los comportamientos que afectan la salud emocional, Silvia Severino recalca que “discutir con desconocidos en Internet” es otra de las acciones que consumen de forma innecesaria los recursos intelectuales. Entablar debates en plataformas digitales que carecen de un propósito constructivo o de aprendizaje suele culminar en sentimientos de frustración y una pérdida de tiempo valioso.

A esto se suma que la virtualidad expone a los usuarios a posturas radicalizadas y discursos agresivos, lo cual eleva los niveles de estrés y la irritabilidad. Si no se establecen límites claros en el uso de las redes sociales, se pierde el espacio necesario para actividades que fomenten el crecimiento personal y la recuperación mental.

Un uso inadecuado de las redes sociales puede tener efectos en la salud (REUTERS/Hollie Adams)

A través de su cuenta de TikTok (@silviaseverinopsico), la especialista también menciona que el hábito de “obsesionarte con la vida de los famosos” actúa como un distractor que aleja a la persona de sus propios objetivos.

Estar pendiente de forma continua de la cotidianidad de figuras públicas puede provocar comparaciones poco saludables y generar una sensación de insatisfacción con la vida propia. Esta dinámica de comparación constante tiene el potencial de socavar la autoestima y entorpecer la valoración de los triunfos personales.

La importancia de la escucha y la autocrítica

Otro punto relevante mencionado por la psicóloga es la tendencia a “hablar mucho más de lo que escuchas”, lo que evidencia una falta de receptividad que resulta dañina. La escucha activa es fundamental para desarrollar la empatía y adquirir nuevos conocimientos; por el contrario, intentar dominar siempre la conversación impide beneficiarse de otros puntos de vista. Poseer la habilidad de escuchar con atención está directamente vinculado con el mantenimiento de relaciones interpersonales saludables.

Para aquellos individuos interesados en comprender cómo su rutina impacta en su evolución, la profesional subraya que la propia persona suele ser el freno principal:

“A veces, el mayor obstáculo para nuestro crecimiento somos nosotros mismos”

. Identificar cómo influyen nuestros propios hábitos es el paso esencial para transformar patrones nocivos y retomar el mando sobre la capacidad intelectual.

Adicionalmente, Silvia Severino señala otras conductas que resultan perjudiciales para el bienestar:

  • “Quejarte por todo sin proponer soluciones”.
  • “Culpar a los demás de todo lo que te pasa”.
  • “Consumir sustancias que nublan tu mente”.
  • “Rendirte justo antes de ver resultados”.
  • “Ser un seguidor y no tener criterio propio”.

Estas actitudes, muy comunes en diversos entornos sociales, obstaculizan el desarrollo de destrezas necesarias para enfrentar los retos de la vida con autonomía y creatividad. Realizar una evaluación constante de las costumbres individuales permite hallar puntos de mejora y promueve un bienestar integral a largo plazo.

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