En medio de una atmósfera cargada de nostalgia y el reconocimiento de sus seguidores de toda Latinoamérica, la icónica Lucero festejó sus 46 años de trayectoria profesional en el emblemático Auditorio Nacional. La denominada Novia de América ratificó por qué posee un dominio absoluto del escenario tras décadas de labor ininterrumpida. Durante la velada, la artista recordó sus inicios:
“siempre le dije a mi mamá que quería que me llevara a la televisión, que quería ser cantante y actriz”
.
De estrella infantil a icono latinoamericano
Aquel anhelo de la infancia se cristalizó con creces. Lucero comenzó su ascenso como una destacada figura infantil, para posteriormente consolidar una de las carreras más sólidas y respetadas dentro de la industria del entretenimiento en México.
La función dio inicio con temas fundamentales de su repertorio pop como Tácticas de guerra y Sobreviviré, piezas que forman parte del cancionero del despecho en el país azteca. Seguidamente, la intérprete ofreció un medley diseñado para evocar sus primeros años de éxito como figura infantil.
El recorrido musical incluyó canciones de sus primeras apariciones televisivas, tales como America, esta es tu canción y Juguemos a cantar, programas que fueron vitales para el descubrimiento de nuevos talentos. También interpretó Con tan pocos años, una balada cargada de sentimiento que permanece vigente en la memoria colectiva de sus admiradores.
El bloque dedicado a las bandas sonoras de sus telenovelas resultó inevitable y emocionante. La cantante manifestó un afecto particular por María Paula, la recordada antagonista de la producción Lazos de amor, proyecto donde demostró su versatilidad actoral al dar vida a tres hermanas trillizas: una noble, una malvada y una con discapacidad visual. Previamente, no faltaron los temas principales de Cuando llega el amor y Los parientes pobres.

Habiendo debutado formalmente en el año 1980, como ella misma señaló ante la audiencia, Lucero hizo gala de una experiencia y solvencia escénica envidiables. La producción del evento se caracterizó por ser equilibrada, sin caer en excesos innecesarios, permitiendo que el carisma de la artista fuera el protagonista principal.
En las gradas se hicieron presentes banderas de diversas naciones, incluyendo Brasil —donde goza de gran popularidad y posee discografía en portugués—, Ecuador, Colombia, Chile, Puerto Rico y Argentina. La cantante interactuó con su público, recibiendo flores y diversos obsequios que, entre risas, bromeó: “que espero que no vayan a vender como recuerdo afuera”.
Versatilidad: Entre el Mariachi y los ritmos modernos
Tras complacer a sus seguidores más fieles con canciones como Corazón a la deriva y Quiero, la artista sorprendió al aparecer con una capa que resguardaba un impecable traje de charra en color blanco.
Esta transición marcó su incursión en el género ranchero, una faceta que ha manejado con éxito manteniendo siempre su imagen distinguida. Su interpretación de Llorar, obra del recordado Joan Sebastian, fue uno de los momentos más celebrados por un Auditorio Nacional que se encontraba a su máxima capacidad.

La celebración continuó con un homenaje a Juan Gabriel, interpretando temas como El Noa Noa, No tengo dinero y En esta primavera. En este segmento estuvo acompañada por el talento de Chadbi y Jesús Gama Jr., integrantes del Mariachi Gama Mil, además de incorporar ritmos brasileños junto a sus músicos y el ensamble de mariachi.
No obstante, el instante de mayor carga emocional ocurrió cuando la artista reflexionó sobre su rol personal más trascendente. Lucero admitió públicamente lo mucho que ha disfrutado su etapa como madre.
Con su hija ubicada en las primeras filas del recinto, procedió a interpretar El privilegio de amar. Dicha canción, en la que originalmente realizaba los coros para Manuel Mijares, fue dedicada de manera especial a sus hijos.
A lo largo de la noche, la cantante lució diversos cambios de vestuario, destacando un conjunto compuesto por una chaqueta con solapas y una falda sobre un pantalón, complementado con sofisticados tacones de aguja. Además, se aventuró a explorar géneros contemporáneos.
La audiencia recibió con sorpresa y agrado sus versiones de Si no te hubiera conocido de Karol G, y Despechá de Rosalía, así como clásicos festivos como La Ventanita y La Morena. Su registro vocal demostró una notable adaptación a los ritmos que marcan tendencia en las nuevas generaciones.

Hacia el cierre del espectáculo, no podía faltar Vete con ella, un clásico que la intérprete popularizó nuevamente a principios de la década de los noventa. Aunque el setlist no incluyó temas esperados como Telefonómana, Millones mejor que tú o Siempre contigo, Lucero aprovechó para anunciar que en los meses de octubre o noviembre volverá al Auditorio Nacional para continuar esta celebración que se encamina a cumplir cinco décadas de una trayectoria excepcional nacida en la era de la televisión.
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