VIERNES, 27 de marzo de 2026 — En un esfuerzo conjunto por mejorar la salud cardiovascular, el Colegio Americano de Cardiología, la Asociación Americana del Corazón y otras nueve entidades médicas de prestigio han presentado la actualización más profunda de las directrices para el control del colesterol y los lípidos de los últimos tiempos.
Este nuevo marco normativo redefine la manera en que los profesionales de la salud deben evaluar las probabilidades de sufrir eventos cardiacos y establece momentos clave para iniciar intervenciones terapéuticas. El objetivo principal de estos cambios es estrechar el margen existente entre los avances científicos y la realidad que viven los pacientes en el consultorio.
Entendiendo el rol del colesterol y los lípidos
El colesterol es una molécula de consistencia cerosa, fundamental para la arquitectura de las células, la síntesis de vitamina D y la creación de hormonas. Aunque el hígado genera la cantidad indispensable para el organismo, el cuerpo también lo obtiene a través de la alimentación. Por su parte, los lípidos constituyen un grupo más extenso de grasas en el flujo sanguíneo, donde se incluyen también los triglicéridos, encargados de almacenar energía calórica excedente.
Cuando estas sustancias presentan niveles anómalos, se produce una condición denominada dislipidemia, la cual eleva drásticamente las posibilidades de sufrir un ictus o un infarto. Actualmente, se calcula que 1 de cada 4 adultos en territorio estadounidense presenta niveles de colesterol LDL por encima de lo saludable.
Tradicionalmente, se distinguen dos clases fundamentales de esta sustancia:
- El colesterol LDL, frecuentemente llamado «colesterol malo», es el encargado de depositar grasa en las arterias. Este proceso, la aterosclerosis, genera placas que obstruyen el paso de la sangre.
- El colesterol HDL, o «colesterol bueno», actúa como un recolector que retira el exceso de LDL de los vasos sanguíneos y lo conduce al hígado para ser procesado. No obstante, las nuevas guías advierten que poseer niveles altos de HDL no es, por sí solo, un escudo total contra enfermedades.
PREVENT: La nueva escala de riesgo cardiovascular
Una de las innovaciones más destacadas es la implementación de PREVENT, una herramienta de evaluación que viene a sustituir a las calculadoras anteriores. Se determinó que los métodos previos solían sobreestimar el riesgo a diez años en porcentajes de entre el 40% y el 50%.
El sistema PREVENT utiliza datos de salud cotidianos, cifras de presión arterial, niveles de lípidos y hábitos de vida para proyectar riesgos tanto a 10 como a 30 años. Bajo este esquema, el riesgo a una década se categoriza de la siguiente manera:
- Bajo: menos del 3%.
- Límite: del 3% al 5%.
- Intermedio: del 5% al 10%.
- Alta: 10% o superior.
Metas estrictas para el colesterol LDL
Las directrices de 2026 establecen objetivos numéricos precisos según la vulnerabilidad del paciente:
- Para riesgos límite o intermedio, la meta es mantenerse bajo los 100 mg/dL.
- En pacientes de alto riesgo, la cifra debe ser inferior a 70 mg/dL.
- Para aquellos con enfermedades cardiovasculares ya diagnosticadas y riesgo extremo, el objetivo se sitúa por debajo de los 55 mg/dL.
Hacia una intervención temprana y nuevas pruebas diagnósticas
El documento enfatiza que actuar pronto es vital. Aunque los pilares básicos siguen siendo el peso saludable, la actividad física, el sueño reparador y evitar el tabaquismo, ahora se sugiere iniciar fármacos con mayor celeridad si el estilo de vida no basta para alcanzar las metas. Esto se debe a que la acumulación prolongada de placa es sumamente difícil de revertir.
Además, se recomienda por primera vez que todo adulto se realice, al menos una vez en la vida, una prueba de lipoproteína(a) o Lp(a). Esta variante está ligada a la genética y no se modifica significativamente con la dieta, pero su elevación es un factor de peligro a largo plazo. De igual forma, se sugiere el análisis de apolipoproteína B (apoB) para personas con diabetes o triglicéridos altos, y el uso de escáneres de calcio coronario cuando existan dudas sobre la necesidad de usar estatinas.
Tratamientos y factores potenciadores
Las estatinas se mantienen como el tratamiento de base. Si no se logran los objetivos, las guías abren camino a terapias complementarias como:
- Ezetimiba (Zetia).
- Ácido bempedoico (Nexletol).
- Inhibidores de PCSK9 (tratamientos inyectables de alta potencia).
Se introducen también los «potenciadores de riesgo», factores que van más allá del colesterol e influyen en la salud del corazón, como antecedentes familiares, enfermedades inflamatorias (lupus o artritis reumatoide), obesidad, enfermedad renal, menopausia prematura o preeclampsia.
Recomendaciones para grupos específicos
Existen apartados especiales para pacientes con VIH, enfermedad renal crónica, diabetes tipo 1 y 2 y personas bajo tratamiento oncológico. Curiosamente, se aconseja que el tamizaje de colesterol comience en la niñez, específicamente entre los 9 y 11 años.
«Los mejores resultados se dan cuando pacientes y cuidadores se sienten preparados para participar en la conversación, no solo seguir instrucciones», afirma la evidencia clínica recolectada.
Dado que más del 80% de las patologías cardiovasculares son prevenibles, estas herramientas permiten a los médicos actuar con mayor confianza y antelación.
Perfil de la especialista
La Dra. Ami Bhatt, figura clave en el Colegio Americano de Cardiología y asesora de la FDA, lidera estos esfuerzos de innovación. Egresada de Harvard y Yale, su experiencia en el Hospital General de Massachusetts ha sido fundamental para desarrollar políticas que aseguren que los avances tecnológicos se traduzcan en beneficios reales y equitativos para todos los pacientes.
Fuente: Fuente